Mario Cobo, músico: "Me instalé en Vera, y ya no creo que me vaya de Almería”
El guitarrista barcelonés repasa sus más de dos décadas de oficio, su paso junto a grandes de la escena como Loquillo o Los Rebeldes y su pasión por la música.

El músico Mario Cobo en una sesión fotográfica.
Mario Cobo es una figura fundamental en la historia reciente del rock and roll y la música de raíces en España. Guitarrista, compositor y productor, ha liderado proyectos emblemáticos como Nu Niles y Los Mambo Jambo, además de haber compartido escenario con artistas de la talla de Loquillo o Los Rebeldes. Su estilo único y versatilidad lo han convertido en un verdadero maestro de la guitarra.
Echando la vista atrás a cuando era crío. ¿Siempre tuvo claro que quería dedicar su vida a la guitarra o hubo un momento exacto en el que dijo “esto es a lo que me voy a dedicar?
Desde que descubrí la guitarra, por así decirlo, no recuerdo otra cosa que quisiera hacer. Tenía 14 años y ya me obsesioné con el tema.
Cuando en casa mencionó que quería apostar por la música en lugar de por un camino más convencional, ¿cómo reaccionó su familia?
En mi casa no querían que me dedicara a la música porque no se tenía la concepción de que esa disciplina fuera una profesión, así que me dijeron que terminara los estudios, y después, que hiciera lo que quisiera. Ese se convirtió en mi objetivo, una vez tuve mi título, lo metí en un cajón, y me dediqué un año entero a tocar la guitarra. Ahí fue cuando se dieron cuenta que iba en serio y me recomendaron que siguiera formándome en música.
¿Hubo algún álbum en concreto que le hiciera un “click” mental y lo impulsara a ser artista?
No, no puedo decir que fuera un disco en concreto lo que me hizo ser artista. Me empezó a gustar mucho la música desde muy pequeño. Recuerdo que cogía los singles que tenían mis padres de los años 60 y 70 y dedicaba mi tiempo a ponerlos o quitarlos del tocadiscos que teníamos en casa. Además, mis padres me mandaron a un campamento de verano, cosa que no me gustaba nada, y allí uno de los monitores me enseñó un par de acordes. Una vez volví a casa, recuerdo que teníamos una guitarra española guardada en un altillo, y ya me obsesioné con tocarla.
¿En qué músicos se inspiraba por aquel entonces?
Por aquel tiempo escuchaba mucho a The Clash, Stray Cats y en cuanto a territorio nacional, a Los Rebeldes y a Loquillo.
Y después acabó tocando con ellos…
¡Sí! De hecho, con los únicos que no pude tener vinculación fue con The Clash, ya que con Stray Cats pude ser telonero. La verdad, mi yo de 15 años jamás pensó que podría cumplir tanto sueños cuando inició este viaje.
Tiene que ser muy satisfactorio soñar con conseguir algo y superarlo con creces…
Sí… sobre todo porque en mi imaginación nunca fue una prioridad ser famoso. He tenido muchos amigos con los que he tocado que lo que les gustaba era el concepto que gira alrededor del rock and roll… sexo, drogas y el estar por aquí y allá. Sin embargo, a mí lo único que siempre me ha interesado ha sido la música.
¿Y qué es lo que siente cuando se sube al escenario?
Pues mi madre, incluso a día de hoy, me dice que cómo es posible que pueda moverme con tanta soltura en el escenario con lo vergonzoso que soy en mi vida personal ja, ja, ja. Disfruto mucho estar ahí arriba, es como encontrar a mi verdadero yo. Ahora con la edad, al haber hecho tantas giras y conciertos, puede que a veces sienta un poco de pereza, pero una vez estoy a punto de salir, pienso que no hay mejor sensación.
En los conciertos, ¿prefiere tocar en solitario o acompañando a alguna banda?
Son dos escenarios muy diferentes. Al estar en solitario, tengo total libertad para hacer lo que yo quiera. A veces he estado en un concierto y, de repente, se me ha ocurrido tocar una canción, y lo he hecho. De esta manera, no pones a nadie en un compromiso con algo que realmente no quiera hacer… para mí, es una representación de estar tocando yo solo en mi habitación.
Por otro lado, también es muy bonito tocar con una banda. Cuando actúas con músicos, siempre pasan cosas que no puedes controlar, a veces porque nace del otro artista, y te motiva a ir por otros caminos que igual no te esperabas esa noche.
Y profundizando en sus proyectos más recientes…¿cómo se pasa de tocar rock and roll y a un disco tan íntimo y melancólico como Chet, inspirado en Chet Baker?
El disco nació porque me gusta mucho el jazz, el blues, la música del cine… Lo que pasa cuando uno destaca en algo, es que corre el riesgo de quedarse con esa etiqueta, y a mí me ha pasado con el rock and roll. Fue un proyecto arriesgado porque el público no se esperaba ese estilo de música, pero ha tenido un recibimiento muy bueno, y para mí supuso un reto.
¿ Y qué nos puede contar del álbum ‘Mario Cobo y sus asombrosas guitarras’?¿Es más un concierto, una clase magistral o un viaje por la historia de la música?
Realmente es la historia de cómo se creó la guitarra eléctrica hasta que llegó a ser fundamental en el género del rock and roll, que para mí fue cuando Elvis Presley grabó That’s Alright Mama. La gran mayoría de artistas de los años 50 que posteriormente fueron importantes, en algún momento vieron tocar a Elvis y quisieron ser como él.
Y en cuánto a su paso por Almería, ¿qué le llevó a instalarse aquí tras vivir en Barcelona?
Antes de conocer a mi actual pareja, estuve de gira por Estados Unidos con una artista americana llamada Kim Lenz, y pasé por ranchos que aquí podrían pasar perfectamente como cortijos. Dio la casualidad de que el padre de mi pareja era almeriense, y después de pasar una semana fantástica aquí, nos hicimos a la idea de mudarnos porque era lo más parecido a lo que había vivido cuando estaba de viaje por Estados Unidos. Empezamos en Tabernas y al final nos acabamos instalando en Vera, y ya no creo que me vaya a ir de aquí, de Almería.
¿El hecho de mudarte aquí ha influido en su proceso creativo?
Sí. Al estar cada día en una ciudad distinta, me obligaba a cumplir las expectativas de las personas que me rodeaban. Ahora le dedico más tiempo a temas que verdaderamente me apetece investigar. También ha cambiado mi ritmo de vida, ya no es tan acelerado, y es más fácil relativizar las cosas.