Frente al suicidio todos podemos ser agentes protectores
Acompañamiento, hablar directamente del tema y pedir ayuda, los consejos del Teléfono de la Esperanza

El Teléfono de la Esperanza ayuda a personas con acompañamiento.
Hablar de suicidio ayuda a prevenirlo, así como conocer las señales de alerta y acompañar durante la crisis. “No se necesita tener cualificación para ayudar a una persona que quiere suicidarse, todos podemos ser agentes protectores”, decía Juan Manuel Galindo, voluntario y Coordinador del Departamento de Orientación del Teléfono de la Esperanza en Almería.
El pasado año 52 hombres y 14 mujeres murieron en la provincia por esta causa, según los últimos datos provisionales del INE, un total de 3808 en España. Galindo que ha sido médico toda su vida y formó parte de la Comisión de Bioética del Hospital del Poniente, así como la Comisión de Violencia de Género. Desde que se jubiló se ha volcado en la prevención del suicidio y colabora con diferentes asociaciones: Cruz Roja, Cuipal y Diagrama.
El Teléfono de la Esperanza recibió 87.623 llamadas durante el primer semestre de año. Las demandas relacionadas con conducta suicida aumentaron un 10.6% con respecto a 2025.
¿Todavía pensamos que hablar del suicidio puede provocar que alguien lo haga?
Ese es uno de los grandes mitos. Lo que hay que evitar es hablar de manera inadecuada, romantizarlo o explicar cómo se ha producido una muerte. Está estudiado que una cobertura incorrecta puede favorecer el efecto de imitación. En cambio, hablar de prevención, de recuperación, de supervivientes y de recursos puede tener un efecto protector.
¿Qué suele haber detrás de una llamada relacionada con el suicidio?
Muchas veces la persona no quiere morir, quiere dejar de sufrir. Está desesperada y tiene lo que llamamos una visión en túnel: solo ve su dolor y no encuentra ninguna salida. Nuestro trabajo es acompañarla para que pueda abrir esa visión. Aunque a veces no sea posible.
¿Y si sospechas que alguien cercano está pensando en suicidarse?
Preguntarle directamente. “¿Me estás diciendo que quieres suicidarte?”. No hay que tener miedo de utilizar la palabra suicidio. Y después, acompañar. No hace falta tener grandes soluciones ni decir cosas brillantes. A veces basta con decir: “Me importas, estoy aquí y no te voy a dejar solo en este momento”.
Juan Manuel también estás en grupos de duelo por suicidio.
Sí, esta iniciativa la puso en marcha la asociación Diagrama y desde hace un año hay un grupo en Almería. Es un duelo muy complicado. Aparecen mucha rabia y mucha culpa. Los familiares se preguntan continuamente qué podrían haber hecho, por qué no se dieron cuenta, por qué la persona no pidió ayuda. Además, socialmente el suicidio sigue teniendo un estigma que hace que algunas familias tengan dificultades incluso para hablar de lo ocurrido.
¿Qué papel juegan los centros educativos en la prevención?
El sistema educativo debería cambiar radicalmente y centrarse en formar personas en lugar de solo estudiantes. Los niños y adolescentes tienen que aprender a reconocer sus emociones, manejar la frustración, identificar situaciones de acoso y, sobre todo, pedir ayuda. Cuando hablamos en institutos, muchas veces aparecen casos de autolesiones o de compañeros que conocen a alguien con ideas suicidas.
¿Y qué factores protegen frente al suicidio?
La pertenencia a una comunidad es uno de los más importantes. Sentir que formas parte de un grupo, que alguien se preocupa por ti, que no estás solo. Al contrario, la soledad y el aislamiento agravan el sufrimiento. Tenemos que recuperar algo que parece muy sencillo: que nos importe la persona que tenemos delante.
¿Por qué mueren más hombres que mujeres?
Hay factores sociales y culturales. Se ha hablado mucho de esa idea de la falsa fortaleza, de que un hombre tiene que poder con todo y no mostrar vulnerabilidad. Pero pedir ayuda no es una debilidad. Es una herramienta de protección.
Eva Rosas es la directora técnica de la sede provincial desde que abrieron en Almería. Formada como psicóloga también ha sido voluntaria del teléfono, hoy gestiona al equipo, organiza los talleres, cursos y charlas de acceso universal.
¿Qué mensaje le daría a alguien que está atravesando ahora mismo una crisis?
Que no tenga miedo de pedir ayuda. No vamos a juzgarle por lo que está sintiendo o por lo que ha hecho. Estamos para escuchar y acompañar. Cuando una persona está sufriendo tanto que no encuentra salida, lo primero que necesita es que alguien se siente a su lado. En el teléfono de la Esperanza nos formamos durante un año para atender esas llamadas.
¿Qué podemos hacer los demás para la prevención del suicidio?
No mirar hacia otro lado. Si alguien nos dice que no quiere vivir, no debemos pensar que está llamando la atención. Está pidiendo ayuda de la manera que puede. Hay que acercarse, escuchar y acompañar. Todos podemos ser agentes protectores.
717 003 717 Teléfono de la Esperanza
024 Línea de Atención a la Conducta Suicida
Ambos son gratuitos, anónimos y permanentes