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María Ángeles González: "Trabajamos con la UAL para que los futuros docentes sepan identificar la dislexia"

La presidenta de la Asociación de Dislexia de Almería exige que en las oposiciones de Magisterio se adapten los exámenes a los aspirantes con esta patología

Mari Ángeles González, presidenta de la Asociación de Dislexia de Almería, junto al periodista Antonio Hermosa.

Mari Ángeles González, presidenta de la Asociación de Dislexia de Almería, junto al periodista Antonio Hermosa.La Voz

Antonio Hermosa
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María Ángeles González Rodríguez nació en un cortijo en las Norias de Gaza de El Ejido hace 65 años. Sus padres son naturales de Adra. Está casada y tiene tres hijos. En la universidad abandonó los estudios de Magisterio, “porque pensaba que no era muy inteligente.¿El motivo? Pues que no sabía que tenía dislexia. A mitad de carrera, me vine abajo y no fui capaz de terminar”. Luego estuvo trabajando como técnico administrativo gestionando escritura en una asesoría de su pueblo. “Cuando nacieron mis hijos, que ahora tienen 41, 35 y 32 años, una chica y dos chicos, descubrí, con el paso de tiempo, que tenían dislexia. Incluso el segundo era hiperactivo. No había nadie que lo comprendiera ni lo entendiera. Así que decidí aparcar mi trabajo y optar por atender a un hijo con necesidades”.

Un neuropediatra del Hospital de Torrecárdenas evaluó a su hijo con TDH. El niño estuvo tratado con medicación en el área infantil, con un seguimiento de psicólogos, neuropediatras, y psiquiatras infantiles. “Los niños sufren bulling y acoso institucional porque todavía hay profesores que no entienden que tengan dificultad lectora o cometan faltas de ortografía”. Ella admite que no todos los docentes lo maltrataban psicológicamente, “fueron algunos, pero los suficientes como para que el niño tuviese que estar tratado bastante tiempo en salud mental”.

Marí Ángeles pedía las adaptaciones, pero nadie le hacía caso en el colegio. Le decían que no sabía más que un profesor, así que contactó con las asociaciones de dislexia ya creadas en Palma de Mallorca, Canarias, Jaén, Granada. “Fui aprendiendo. Formándome en congresos. Colaboraba con la Federación Española de Dislexia, con la Asociación Andaluza de Dislexia. Un día llegué a la Delegación de Educación y quise reunirme con una persona y me dijeron que sin cita no podía ser. A la siguiente vez que fui dije soy la presidenta de la Asociación de Dificultad de Aprendizaje en Almería, la representante de la Asociación de Dislexia de Andalucía y de la Federación Española de Dislexia de España. Y me atendieron”. 

Eso le dio fuerza para crear la asociación de Dislexia de Almería y otras dificultades de Aprendizaje, ASDIAL, que se registró en febrero de 2009. En estos 17 años por Asdial han pasado más de 600 personas “Lo primero que hace la asociación es escuchar. Hasta entonces nadie había escuchado y atendido a las familias con hijos con dislexia. Y lo más grave es que nadie los ha entendido”.

González Rodríguez mantiene que estos años han tenido que superar muchas dificultades. “Nos encontramos con las trabas de que falta formación, aunque, desde que nacimos, ha aumentado la sensibilidad en el profesorado”. Pero admite que siempre queda alguien que no entiende este trastorno específico del aprendizaje de origen neurobiológico que afecta principalmente a la capacidad de leer con fluidez, precisión y comprensión, así como a la correcta escritura y ortografía. “Estamos también trabajando con la Universidad de Almería para que los futuros docentes salgan ya preparados. Estamos llevando a cabo un proyecto muy interesante para que los estudiantes de cuarto de Magisterio adquieran conocimiento sobre la dislexia”.

El próximo día 8 de octubre se celebra el Día Internacional de la Dislexia. Esta asociación busca que desde primaria se identifique a los niños con este trastorno. “Observar su psicomotricidad. En infantil, con tres añitos, dicen estos niños no paran, no atienden. En primaria, deciden esperar unos años porque son inmaduros, y tardan mucho tiempo en hacerles una evaluación. Nosotros lo que pedimos es que en el momento en el que veamos que un niño tiene esa dificultad, se observe y se registre, aplicando una metodología que compense su aprendizaje. Tomando medidas adecuadas. Para eso existen programas como el Preleo, Educa, etc., que se pueden aplicar en la escuela”. 

Cuando los niños llegan al instituto. “Entonces piensan: si tiene disgrafía y disortografía, que se apañe como pueda, y si no tiene tiempo de coger apuntes, pues mala suerte para él”.

Mari Ángeles lucha por evitar el maltrato psicológicamente que sufren las personas con dislexia por parte de algunos docentes. “Puede derivar en cualquier trastorno de salud mental. Que se sientan inútiles. Que no quieran trabajar. Que digan, si no avanzo al ritmo de mis compañeros, tengo que ser tonto. ¿Por qué yo estudio tanto y, sin embarco, mis compañeros sacan mejores notas que yo? Es raro la madre con la que hablo, que no me diga eso”. 

Y puntualiza que los disléxicos son intuitivos e imaginativos. “Tienen una imaginación increíble, son perspicaces, son constantes y aprenden con otros métodos diferentes a lo que es la lectura y la escritura. Observando, escuchando, viendo las imágenes. Entonces, esa forma diferente de aprender nos lleva a compensar y llegar a donde queramos”.

Los opositores con dislexia en España cuentan con el reconocimiento oficial de sus necesidades de apoyo desde julio de 2025, cuando se publicó en el BOE la orden del Ministerio de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, que permite solicitar adaptaciones de medios y tiempos sin necesidad de acreditar un 33 por ciento de discapacidad. Mari Ángeles afirma que están siendo discriminados. 

“Aunque el examen sea el mejor de la promoción llegan a las oposiciones y resulta que les piden el 33 por ciento de discapacidad para poder acceder a unas oposiciones sin que se invalide un examen por cuatro acentos, cuatro faltas de puntuación o de ortografía”. En selectividad, las personas con dificultad de aprendizaje, ya han visto cumplida esa adaptaciones, y Almería fue la primera provincia en Andalucía en llevarlo a cabo

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