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Antonio Gil: “Ya existía una Alcazaba romana, que no quiere decir que sea el origen del monumento”

Antonio Gil Albarracín es miembro de cinco academias y el único almeriense perteneciente a la Real de Bellas Artes de San Fernando

Antonio Gil Albarracín, catedrático de Geografía, Historia e Historia del Arte.

Antonio Gil Albarracín, catedrático de Geografía, Historia e Historia del Arte.La Voz de Almería

Antonio Hermosa
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Antonio Gil Albarracín nació en Almería el 7 de diciembre de 1953. Sus padres eran naturales de Gádor. Él era empleado de banca y su madre ama de casa. En los años 40 se establecieron en la ciudad de Almería, donde tuvieron a sus tres hijos, dos niñas y un niño. Antonio, el segundo descendiente, estudió en el Instituto Masculino de Almería y después se trasladó a Granada, donde obtuvo la licenciatura de Geografía, Historia y Arte. 

Se convirtió en profesor de enseñanza media, dando clases en el Instituto Alhadra de la capital, para pedir, después de un curso, traslado al área metropolitana de Barcelona, donde estuvo ejerciendo como docente 34 años en dos institutos, Arraona y Egara, en Sabadel y Tarrasa. Viviendo en Cataluña hizo el doctorado en Historia. Posteriormente, cuando faltaban tres años para su jubilación, regresó a su tierra para concluir su carrera docente en el Instituto Sol de Portocarrero de Almería. Antonio es miembro de cinco reales academias, entre las que destaca la de Bellas Artes de San Fernando, donde es el único almeriense, o la de Historia.

Historia de La Alcazaba

Gil Albarracín tiene una amplia bibliografía, con muchas publicaciones hablando la de historia de Almería, de España y del mundo. “Tengo una formación histórica, pero mi dedicación fundamental es el patrimonio. He tratado muchos monumentos con el interés de que no se destruyera el paisaje”. La última “La Alcazaba de Almería. Fortificación casi bimilenaria”. “Es un libro que he hecho con mucho cariño. La Alcazaba es el gran icono de Almería. Sin embargo, tiene una historia bastante desgraciada. Era un edificio de defensa de la ciudad. Está en activo desde que hay gente en la zona. Todos los puertos son fuente de riqueza y, naturalmente, si quieres defender esa riqueza, siempre se busca algún cerro, algún elemento que esté suficientemente destacado y que domine ese embarcadero. Y en Almería es imposible encontrar otro equiparable a la Alcazaba”.

Defiende el paso por La Alcazaba de muchas civilizaciones como fenicios, cartagineses, visigodos, y romanos, antes de la llegada de los musulmanes. “En los últimos años se han hecho barbaridades y también aciertos. Se ha hecho, por primera vez en la historia, una excavación bastante amplia de todo lo que es la fachada meridional de la Alcazaba. Debajo de la entrada de la Alcazaba aparecieron restos de una muralla romana que indica que allí había algo muy importante. Esa muralla empieza en la entrada de la Alcazaba y llega hasta el mar. La gran sorpresa es que aparecieron también toda una serie de casas islámica, fundamentalmente almohades”.

Mundo romano 

En su investigación Antonio indica que, además de esa presencia romana, en el segundo recinto hay un capitel visigodo. “Hablamos que ya existía una alcazaba romana, lo cual no quiere decir que sea el origen. El mundo romano es probablemente la civilización de mayor capacidad para entender dónde estaba el negocio y dónde estaba la posibilidad de crear recursos y explotarlos. Entonces, es incomprensible que, en una bahía como la de Almería, un imperio que estaba comunicado por el mar no la aprovechara. Además, crearon una instalación urbana, una serie de murallas de defensa que confluían en la Alcazaba”.

Este catedrático jubilado recuerda que cuando era joven y estudió en el Instituto Masculino, le dio formación el profesor Fernando Ochotorena, que era el conservador de la Alcazaba y cronista de la ciudad “Nos comentó que en un momento determinado se encontraron una serie de figurillas de cristal de colores que son típicamente cartagineses, pero que fueron robadas sin poder hacer una sola foto o un dibujo. Y si estuvieron los cartagineses, también tuvieron que estar los fenicios”.

Gil Albarracín desmitifica la idea que apunta a que La Alcazaba la creó Abderramán Tercero. “Los musulmanes teóricamente están ocho siglos en la península, pero hoy se deduce que debió haber una fortificación anterior al siglo diez, que es la época del califato. Y desde que el territorio se incorpora, a partir de 1489, al reino de Castilla, hay un periodo cristiano casi más largo que el musulmán”.

Leopoldo Torres Balbás 

Ahora en la alcazaba apenas quedan restos, Han pasado 2000 años en los cuales ha habido una de las mayores zonas sísmicas de todo el continente. “Han pasado tantas cosas que, evidentemente, al final lo que llega al siglo 20 es un gigantesco campo de ruinas”. El edificio tuvo utilización militar hasta el 1939, fecha en la que el Ministerio de Defensa se desentiende y la traslada al Ministerio de Hacienda que, después, se la pasa al ayuntamiento, que creó una comisión para su gestión, y que en 15 años solo se reunió tres veces. En la época republicana La alcazaba fue declarada monumento y, después transformada en Bien de Interés Cultural a propuesta del arquitecto restaurador y arqueólogo Leopoldo Torres Balbás, cuyo padre era de Almería. “Él estaba directamente ligado a Almería y tuvo participaciones llamativas. Es quien descubre el mihrab de la iglesia de San Juan de la mezquita mayor. Creó la zona arqueológica que abarcaba Almería, Granada, Jaén y Málaga. Él llega incluso a ser reclamado para que hiciera un plan de salvación de la Alcazaba, que estaba en unas condiciones de un edificio completamente ruinoso”. 

En 1934 Torre Balbás hace un plan de restauración de la Alcazaba, que fue aprobado en junio de 1936, coincidiendo con el estallido de la Guerra Civil Española. Al finalizar la contienda, Torres Balbás es apartado de sus cargos y es sustituido por Francisco Prieto Moreno, fundador de la falange en Granada, que durante el franquismo, desde 1939 hasta 1977, fue director general de arquitectura y jefe del territorio arqueológico de Almería, Granada, Jaén y Málaga, “Hacía lo que quería, aunque fuera sin tener ni puñetera idea de cuál era la historia del monumento. Hizo disparates como levantar almenas en toda la Alcazaba. Creó una imagen del monumento que se parecía más a Disneylandia, y rompió lo que era la autenticidad de un proceso histórico”. Y ve la oportunidad perdida de haber desarrollado todo el proyecto de excavación de Torres Balbás, “que a fin de cuentas está considerado como el creador de la restauración moderna en el mundo. Pero se desencadenó una guerra con todas las miserias que supone, y Almería perdió su gran ocasión de recuperar su patrimonio”.

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