La Voz de Almeria

Entrevistas

La almeriense que convirtió su pasión por la música en un negocio mítico

Marta Pérez, propietaria de 'Discos La Caverna', habla de cómo es su día a día al frente de un local que abrió hace más de 30 años en la capital

Marta Pérez en su local 'Discos La Caverna'.

Marta Pérez en su local 'Discos La Caverna'.La Voz

Publicado por
Beatriz G. Bossini

Creado:

Actualizado:

La vida tiene una forma particular de llevarnos a donde tenemos que estar, aunque el mapa que dibujamos al principio indique un destino distinto. Marta estudió fotografía en la Escuela de Artes de Almería, convencida de que su futuro estaría detrás de una cámara, capturando instantes ajenos. No podía saber que, años después, sería ella la protagonista de una historia distinta: la de una tienda de discos, un negocio propio y una pasión, la música, que llevaba toda la vida esperando su turno para convertirse en algo más que una afición.

Al terminar sus estudios, se enfrentó a la temida pregunta para muchos “¿y ahora qué?”. “Yo ya estaba barajando varias opciones, pero justo antes de terminar el curso, dieron una charla de creación de autoempleo en la Asociación de Empresarios de Almería, y la vía que planteaban me parecía muy creativa y divertida”, expresa.

El programa incluía un concurso donde los alumnos podían presentar sus proyectos, y el ganador recibía una subvención y formación para poner en marcha. Marta estuvo trabajando en su idea durante un tiempo, la presentó y fue seleccionada entre otros afortunados más de Almería. “Nos dieron una subvención y nos formaron durante un tiempo, tanto fuera como dentro de Andalucía. Además, nos llevaron a conocer diferentes comercios del sector que habíamos propuesto”.

Todo estaba muy estudiado desde el principio, no fue una decisión fácil. Marta lo sabía. El entorno que la rodeaba, también. Su padre siempre ha estado vinculado al sector empresarial de Almería, le avisó de los riesgos que había, y que no sería una salida laboral fácil. “Me apoyaron muchísimo desde el principio, pero me advirtieron de que si lo iba a hacer, lo tenía que realizar bien y no a medias tintas”.

Asimismo, su pareja, Sebastián Fuentes Santiago, fue un protagonista indiscutible en lo referente a su negocio, que abrirían juntos tiempo después. “Él es un melómano brutal, o sea… yo también, estoy todo el día escuchando música y soy una apasionada de ella, pero Santiago es una enciclopedia musical andante. Ha comprado siempre muchos discos, tiene una gran colección, y yo contaba más con la vertiente empresarial”, detalla.

La clave, el underground

El punto de partida para ellos fue preguntarse, a mitad de la década de los 90, lo siguiente: ¿qué es lo falta en Almería? Y la conclusión a la que llegaron fue el género del underground. “Pensamos que hacía falta una tienda que no fuera la típica que vendía música comercial, sino que estuviera más especializada en melodías más ‘underground’, rock, pop, surf, jazz o blues, por ejemplo”. Para instaurar este tipo de negocio en Almería, Marta tuvo que poner el punto de mira en otras ciudades primero. Se dio cuenta que en Granada, Madrid o Barcelona, ese tipo de dinámica empresarial estaba en auge y funcionaba bien.

Sin duda, formuló la ecuación correcta, puesto que 31 años después, su tienda ‘Discos La Caverna’ sigue abierta y, lejos de flaquear, se mantiene firme en el tiempo. Eso sí, con algunos cambios y habiendo atravesado rachas no tan buenas. Por su parte, Sebastián, su pareja, se desvinculó del negocio y ahora es Marta la única que tiene las riendas del establecimiento. Lejos de cohibirse, ha encontrado en esta dinámica laboral una libertad que valora más que nada.

Recuerda, a su vez, los momentos angustiosos que atravesó cuando la música en streaming empezó a tener más relevancia. No obstante, gracias a los pequeños sellos independientes que seguían apostando por el vinilo, el local sobrevivió. “Hace unos 10 o 15 años, la gente joven no conocía tanto el vinilo. Me di cuenta que los padres traían a sus hijos a la tienda como si fuera un museo para enseñarles las diferentes colecciones de discos. Gracias al trabajo de los padres, ahora se reconoce el vinilo como un formato precioso”, señala.

Revolución musical y algún que otro famoso

Al recordar anécdotas que le marcaron, Marta tiene claro cuál es su favorita. Hace unos años, un cliente entró al establecimiento, saludó y comenzó a mirar vinilos. Aunque estaba la mayor parte del tiempo de espaldas, a ella le resultaba familiar. Una vez que empezaron a charlar, el hombre admitió que era Enrique Bunbury, cantante del grupo Héroes del Silencio, que pasaba por Almería con la gira ‘Pequeño Cabaret Ambulante’, y necesitaba un disco de surf para la actuación en directo, dado que el que trajeron con ellos se había roto en el último momento. “Iba de incógnito, así que quise darle toda la intimidad posible”, admite.

Igualmente, aunque Bruce Springsteen, Madonna o Rosalía no hayan pasado por su tienda, la propietaria rememora con cariño las experiencias que se crean alrededor de su música. Siendo la última, en concreto, la que más revuelo ha causado entre sus clientes recientemente. “Lo que me gusta del último disco de Rosalía es que ha sido capaz de unir a generaciones muy diferentes, de gente muy joven hasta un público más adulto”.

En lo referente a su vida personal, admite que ha tenido que sacrificar mucho tiempo para seguir adelante con el negocio, pero no cambiaría nada del camino recorrido en estos 31 años. Es lo que se siente, como dicen, cuando alguien apuesta por lo que le apasiona.

“Soy la persona más feliz del mundo porque me encanta lo que hago. Me flipa la música y todo lo que la rodea, toda su estética”, subraya. Lo que más le anima a seguir adelante son las historias que surgen dentro de ‘Discos La Caverna’. Muchos de los clientes que vienen en grupo, al mirar los discos y vinilos, narran historias curiosas que tienen que ver con el artista o incluso con sus propias experiencias personales.

“Se crea una comunión entre el cliente, la música y tú”, finaliza dejando entrever una sonrisa, de esas que aparecen sin darse cuenta cuando algo realmente ha conseguido emocionarte.

tracking