"Muchos clientes vienen a comer porque los manda la Inteligencia Artificial"
María del Mar Alarcón es la cabeza visible del restaurante Rincón de Juan Pedro

María del Mar Alarcón, responsable del restaurante Rincón de Juan Pedro, junto al periodista Antonio Hermosa.
María del Mar Alarcón Díaz nació en Almería el 28 de julio de 1973. Es la menor de cuatro hermanos, y su padre fue el conocido hostelero Juan Pedro Alarcón, cabeza visible del restaurante Rincón de Juan Pedro. “Desde pequeñito mi padre se dedicó a la hostelería, y luego, con sus hermanos, empezó a abrir negocios y formaron la empresa”. La familia Alarcón Martínez estaba formada por seis hermanos, cuatro varones y dos mujeres. “Las niñas no trabajaban en esto. Pero los cuatro hermanos: Lorenzo, Diego, Miguel y, mi padre, Juan Pedro, empezaron a abrir negocios y restaurantes”. Tenían las cafeterías La Perla y La Campana, una tienda de ropa y el restaurante Caballo Blanco, destinado a grandes eventos gastronómicos, situado en el paraje Zamarula de Huércal de Almería.
El rincón de Juan Pedro abrió sus puertas en el año 1965 en la plaza del Carmen. Dos años después se inauguró otro establecimiento más grande en la misma plaza. Tras acabar el bachillerato, María del Mar comenzó la carrera de Derecho, que poco después dejó, para terminar haciendo la licenciatura en Ciencias Políticas. El negocio familiar era muy exigente y, al final, terminó dedicándose también al mundo de la hostelería.
“Mi padre me preguntaba constantemente si no iba a ayudar a mi hermano y, poco a poco, me integré en el restaurante”. Ahora es la encabeza visible del Rincón de Juan Pedro, que regente junto a sus dos hermanos mayores, Juan Pedro y Carmen. "Siempre uno colabora en el negocio familiar. Como vives en este mundo, te has acostumbrado a él, y sabes lo que hay que hacer, pues no pasa nada. Es un trabajo muy sacrificado y duro. Pero bueno, cuando no conoces otra cosa, es lo que hay”.
Poco a poco la familia fue traspasando los negocios hasta quedarse solo con el Rincón de Juan Pedro, que se ha quedado reducido al pequeño establecimiento que se puso en marcha a mediados del siglo pasado, en el que no pueden comer más de 30 comensales. Un negocio que mantiene su sello de calidad con más de 60 años de historia. “Lleva mucho tiempo y se ha mantenido intacto. Salen otros negocios que trabajan de otra manera, que son muy respetables, pero nosotros nos hemos quedado pequeñitos, y aquí estamos, sin molestar a nadie. Es un local sin grandes pretensiones”.
Destaca por sus comidas caseras que mantienen la esencia que llevaron a cabo durante muchos años sus padres. “Mi padre era un hombre que se hacía notar, y mi madre era su bastón. Estuvieron toda la vida juntos y al final nos dejaron”. Juan Pedro padre fue muy reconocido en la provincia. “Mi padre empezó de forma profesional con el tema de la restauración en Almería. Primero fue este local que era una casa de comida. Después abrió el restaurante, que se conocía como el rincón grande, y empezó a hacer comida más internacional”.
Ofrecían una cocina de calidad para un ambiente que comenzaba a destacar en Almería, en torno al boom del cine, de las películas que se rodaban en la provincia. “Era un negocio muy completo. Y este restaurante que tenemos ahora, que fue el primero en abrir sus puertas, era más pequeño y más humilde. La gente me dice muchas veces que a este le llamaban el pobre, porque se daban comidas de menú y las típicas tapas de Almería. El otro daba una comida de más alto nivel, de alta cocina”.
María del Mar sigue soltera porque decidió dedicar su vida a cuidar a sus padres “Me tuve que hacer cargo de ellos. Me centré mucho en atenderlos, hasta que ellas se fueron”. Su padre falleció en 2014 y su madre en 2024. Cuando sus padres se jubilaros, los cuatro hermanos se hicieron cargo del negocio, hasta que el pequeño de los varones se marchó a trabajar a Valencia. “La esencia es la misma. Al ser un negocio pequeño no podemos dedicarnos a hacer grandes cosas de alta cocina, ni tener una carta extensa. Nosotros nos dedicamos al menú diario, todo cocina del día, con productos del mercado y platos elaborados por nosotros. Al final seguimos ofreciendo comida casera de calidad”.
Así, el Rincón de Juan Pedro sigue manteniendo su seña de identidad que lo diferencia de otros establecimientos. “Ahora, en Almería hay sitio para todo. Cada uno se va especializando o va eligiendo su camino. Nosotros nos dedicamos a elaborar un menú diario porque es lo más factible para nosotros. Trabajamos mejor que tener una carta o dedicarnos al tapeo”.
Y tienen un amplio abanico de clientes. “Clientes de toda la vida. Familiares de esos clientes que tenía mi padre, que todavía siguen viniendo. Nuevos clientes que te van conociendo, y gente de fuera”. Las redes sociales y Google han supuesto un trampolín para estos pequeños negocios con solera de Almería. “De hecho, la Inteligencia Artificial también juega un papel importante. Últimamente nos dice que vienen a comer porque los ha mandado la Inteligencia Artificial”.
Durante todos estos años de profesión la hostelería de Almería está teniendo importantes cambios. “Ha cambiado todo mucho, todo va evolucionando, a algunos les gustará más, a otros les gustará menos. Hay gente que está despuntando. También hay restauradores que han venido de fuera, que se han metido en esta profesión y lo van sacando bien. La gente se decanta mucho por el tema del tapeo y la cerveza. Ha crecido mucho el terraceo. Los restaurante han decaído un poco”.
Esta hija de hosteleros destaca la importancia que tiene la gastronomía en el turismo almeriense. “La gente de fuera lo primero que siempre pregunta es por las tapas. Cuando uno sale fuera la comida es muy importante, y en Almería tenemos muy buen pescado”.
La familia Alarcón Díaz ve con buenos ojos el futuro. “La pandemia hizo mucho daño. Además, como nosotros no tenemos terraza, que somos un pequeño local de interior, fue muy difícil mantenerse activo. Pero al ser un local tan pequeño, tampoco tenemos ni grandes beneficios ni grandes pérdidas. Quiero creer que todo irá bien”.