El añorado futbolista de Regiones, ágil y veloz como una pantera
La otra cara de Pepe Zapata, mítico jugador de la AD Almería

Zapata en su etapa como rojiblanco.
El ex jugador de la A.D. Almería, José Zapata Martínez, nació el 18 de febrero 1952 en la popular calle Baja de la Iglesia de la barriada de Regiones Devastadas. Empezó a jugar al fútbol en la categoría de infantil enrolado en las filas del Plus Ultra y de juvenil con apenas 16 años. Nono Jiménez entrenador del primer equipo que presidia el inolvidable Carlos Ruiz Miras lo hizo debutar en la categoría Regional y con 19 años formó parte del primer equipo de la A.D. Almería fundado en el año 1971 con la fusión de la U.D. Pavía y Plus Ultra y algunos jugadores del Arenas.
Junto a Pepe Zapata se incorporaron a este nuevo Almería, Juan Rojas Peña (DEP) , Jose Antonio Callejón “Maxi” (DEP), Antonio Cayuela y Juan Goros (DEP) entre otros. De pequeño, al “Zapatilla” como ya empezaba a ser conocido en los ambientes futbolísticos locales, su padre que tenía un modesto equipo en el barrio, influyó bastante en su formación deportiva. Pasa el tiempo, llega el obligado servicio militar, le toca la Marina en San Fernando y allí tuvo tiempo entre imaginarias, guardias y retenes dejar muy claro sus grandes cualidades como futbolista.
Los gaditanos querían ficharle a toda costa, pero Zapata tenía su objetivo en Almeria y su amigo y compañero Antonio Membrives tristemente desaparecido, posibilitó que se acabaran las presiones de los directivos del San Fernando y propiciar su regreso a Almeria. Zapata, un carrilero veloz y bien posicionado en el terreno de juego, siempre tuvo el aprecio de la afición a la que se ganó por su honradez y pundonor defendiendo los colores rojiblancos.
Ya su historia deportiva estaba perfilada. Se remonta a su paso por el Plus Ultra uno de los mejores equipos modestos formados en Almeria.
Así es, ahí empezó mi formación como juvenil. Un club inolvidable, vivero de los mejores futbolistas de Almería. El tiempo fue abriendo horizontes y en Primera Regional, a las órdenes de Santiago Errazquin fuimos campeones del grupo jugando la promoción de ascenso a la Tercera División. Había nacido la AD Almería.
En la temporada 1972/ 73 Villarino toma las riendas del club y al año siguiente se mantiene en la categoría con Ben Bareck de entrenador y Zapata firme como lateral derecho indiscutible.
Fue el año en que el Almería se proclamó subcampeón del grupo y fuimos eliminados por el Córdoba en la promoción de ascenso a la Segunda División y ya al año siguiente vinieron para dirigir el equipo Cayetano Re y luego el asturiano Eduardo Gómez-García “Lalo”.

Zapata junto al busto de Pichichi, legendario delantero del Athletic.
¿Se puede decir que éste fue un año malo?
La temporada fue realmente mala y el equipo se libró milagrosamente del descenso de categoría tras vencer en el estadio de la Falange al Arenas en la fase de promoción.
Pero el año siguiente sí que fue realmente de un infausto recuerdo.
El Almería hizo méritos para lograr el ascenso empatando a uno con el Tarrasa en su campo, pero el asunto de la alineación indebido que indignó a toda Almería, con movilizaciones, protestas y manifestación incluida nos privó del deseado ascenso. El caso del portero Hierro fue un palo muy duro.
Este episodio aun lo recuerdan los viejos aficionados. Todo se va complicando y Zapata llevaba siete temporadas ininterrumpidas vistiendo la camiseta rojiblanca, Pero, ¿Qué fue lo que realmente pasó?
La verdad es que los jugadores no sabíamos absolutamente nada de lo que estaba pasando con este caso. Nos sorprendió a todos, luego se habló de que el club lo sabía desde la noche antes e incluso parece ser que le pidieron al entrenador Enrique Alés que no alineara a Hierro, pero ya le digo que son todo conjeturas. El caso es que nos vimos metidos en un lio sin tener ni idea de lo que estaba ocurriendo y a los jugadores nos fastidiaron el ascenso, porque estábamos convencidos que íbamos a ascender.
¿Esa decisión un tanto injusta fue el detonante que provocó dejar los terrenos de juego?
Fue algo complicado cuando a finales del mes de agosto te dicen que no vas a seguir en el equipo incumpliéndose hasta el contrato y fue curioso que los únicos que sobrábamos éramos los jugadores de Almería,+ Todo esto a unos días de comenzar el campeonato.
Cuando se está lesionado y en pleno éxito de su carrera. ¿En qué piensa un jugador?
La verdad que el servicio militar truncó mucho mi futuro y entre el tiempo que estuve inactivo, luego empezaron las lesiones y además con una presión a los jugadores de la casa, que teníamos que demostrar un plus para ser titular.
¿Quién fue el entrenador que más le ayudo y cual el que menos?
-Al principio fue Nono Jiménez en el Plus Ultra y luego de profesional Ben Barek, como persona, muy educado y un gran trabajador…Y el que menos, Santiago Errazquin por un pequeño roce que tuvimos en el Plus Ultra y que puso muchos impedimentos para fichar en la A. D. Almería. Tengo que agradecer el comportamiento del presidente Ángel Martínez que apostó por mí desde el primer momento.
Cuándo empezó, ¿A quién decía que se le parecía?
En aquella época no había televisión, por tanto, los aficionados estaban más pendientes de su equipo, además yo era un currante del fútbol, así que la verdad no me definía con nadie, igual de ahí, las lesiones que tuve.
¿Cuántos años estuvo vistiendo la camiseta rojiblanca del Almeria?
Siete años, creo que pocos jugadores estuvieron más años que yo, desde 1971 al año 1978.
¿Recuerda contra quien fue el partido de debut con la A.D. Almeria?
Eso no se puede olvidar jamás en la vida, como he explicado antes. Fue un cara o cruz. Errazquin no quería incorporarme al equipo y el presidente Ángel Martínez le dijo que demostrara que no estaba capacitado para jugar en la AD Almeria y me tuvo que alinear, fue en el mes de agosto enfrentándonos al Córdoba.
¿A qué jugador le pidió usted su primer autógrafo?
Seguro que fue a un jugador del Athletic de Bilbao, creo que a Chechui Rojo. Hago un paréntesis para contar una anécdota que me ocurrió el día del partido. Iba con el coche para el hotel de concentración y en la rambla me dieron un porrazo al coche, pero yo sólo pensaba en la inauguración del estadio y poder jugar contra el Athletic, así que, aunque me retrasé, pude jugar.
En todo este tiempo. ¿Quién fue para usted el delantero más difícil de marcar?
El desaparecido Chechu Rojo, internacional con la selección española y además del Athletic.
¿No le tentaron para que fichara por otros equipos de una mayor categoría?
Rumores hubo cuando la Copa del Rey, con el Real Oviedo y del Málaga, pero como he dicho anteriormente, el servicio militar, truncó todo, lo del Oviedo era porque el lateral Carrete se incorporaba al servicio militar y de ahí el fichaje del paisano Maxi.

Zapata en una imagen más actual.
¿Hay algo de que se arrepienta de vida deportiva?
Del fútbol nada, siempre lo he disfrutado, incluso ya en plan como aficionado.
¿Con qué jugador se ha entendido mejor en el terreno de juego?
Con Antonio Cayuela y Jesús Unamuno que eran los que jugaban por mi banda.
¿Qué une más a una plantilla…La derrota o la victoria?
Siempre las victorias, pero en las derrotas se demuestra más el compañerismo.
¿Es cierto lo que se dice que en el futbol lo único honrado es el balón?
Hay de todo, aunque nunca sabes lo que puede estar ocurriendo por detrás.
Ya retirado Zapata se sacó el título de entrenador y durante unos años, mató el gusanillo jugando en el equipo de veteranos del barrio que lo vio nacer, el Atlético Regiones. Si no hubiese sufrido la desgraciada lesión cuando se encontraba en un gran momento de su carrera, quizás hoy estaríamos a hablando de un jugador almeriense de una mayor proyección. Zapata aprovechó sus estudios de Magisterio y su orientación laboral lo llevó a trabajar como administrativo y ya en los últimos años de conserje en el C. E. I. P. Madre de la Luz donde se jubiló.