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Yeray Morillas, especialista: "Siempre quise estar en la pelea, nunca delante de la cámara"

De Los Grillos para el mundo, el especialista de cine almeriense que trabaja en superproducciones

Yeray Morillas durante un rodaje.

Yeray Morillas durante un rodaje.La Voz

Melanie Lupiáñez
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Con doce años, mientras veía El beso del dragón junto a su padre, Yeray Morillas tuvo una certeza que pocos niños son capaces de formular con tanta claridad. No quería ser el protagonista de la película. Tampoco soñaba con la fama. Lo que le fascinaba era formar parte de esas peleas imposibles que parecían desafiar las leyes de la física. "Yo quiero hacer eso", le dijo a su padre señalando a los especialistas que recibían los golpes y ejecutaban las acrobacias. Aún no sabía que aquella profesión existía.

Hoy, con más de medio centenar de películas y series en su currículum, este almeriense afincado en Irlanda ha participado en producciones como Into the Badlands, Reina Roja, Young Sherlock, o la nueva versión de La Momia, rodada en parte en Almería. Su trabajo consiste en diseñar y ejecutar escenas de acción, entrenar a actores, coordinar peleas, crear sistemas de poleas para simular explosiones y garantizar que todo resulte espectacular sin poner en riesgo a nadie. Detrás de cada secuencia hay mucho más que fuerza física: hay planificación, ingeniería, conocimiento cinematográfico y miles de horas de ensayo.

¿Cómo empezó todo?

Con mi padre. De pequeño veía muchas películas de artes marciales con él: Bruce Lee, Jackie Chan, Jet Li… Un día descubrí unas cintas antiguas donde aparecía dando clases de kung fu. Nunca me había contado que había tenido una escuela de artes marciales antes de que yo naciera. Aquello me dejó impresionado y empecé a entrenar con él y con su maestro en San Isidro.

También practicaste tricking. ¿Qué es exactamente?

Es un deporte que mezcla artes marciales y acrobacias. En Almería no había escuelas, así que aprendíamos viendo vídeos en YouTube y practicando entre amigos en la playa del Zapillo. Nos grabábamos, corregíamos errores y repetíamos hasta que salía.

¿Cuándo descubriste que ser especialista de cine era una profesión real?

Cuando empecé a seguir a gente de Estados Unidos que hacía lo mismo. Vi que algunos de los deportistas a los que admiraba aparecían trabajando en películas. Ahí entendí que existía una industria detrás.

¿Cómo fue tu entrada en el cine?

Primero trabajé como figurante en España y después me fui a Irlanda para aprender inglés. En un rodaje un director estadounidense me hablaba y apenas lo entendía. Me di cuenta de que, si quería trabajar internacionalmente, el idioma era imprescindible. Poco después conseguí mi primer trabajo en Into the Badlands.

Los comienzos no serían fáciles.

Nada fáciles. El primer año trabajé apenas unos treinta y cinco días. El segundo, unos tres meses. El resto del tiempo lo compaginaba con espectáculos de circo y dando clases de gimnasia artística. Poco a poco fueron llegando más oportunidades.

¿En qué consiste realmente el trabajo de un especialista?

La gente piensa que solo hacemos caídas o peleas, pero detrás hay muchísimo más. Diseñamos coreografías, entrenamos a los actores, grabamos previsualizaciones para los directores y montamos sistemas de poleas y cables para simular explosiones o impactos de forma segura.

¿Qué tiene que saber un especialista además de pelear?

Muchísimo cine. Hay que entender de cámaras, lentes, encuadres, ritmo, continuidad… Si no conoces el lenguaje cinematográfico, es imposible diseñar una buena escena de acción. También soy conductor de precisión y buzo comercial.

¿Todo eso se aprende estudiando?

Algunas cosas sí, pero la mayoría trabajando. Yo aprovechaba cualquier día libre para observar a coordinadores con más experiencia. Iba con una libreta, hacía preguntas y luego en casa experimentaba con cuerdas y poleas para entender cómo funcionaban los sistemas.

¿Has pasado miedo alguna vez?

Sí. Sobre todo trabajando con fuego. Llevas varias capas de ropa ignífuga, máscaras y gel protector. Es incómodo y muy intenso. Pero precisamente por eso todo está perfectamente planificado. Cada persona del equipo tiene una función concreta.

¿Alguna vez dices que no a un trabajo?

Muchas veces. Si me ofrecen montar a caballo y no tengo el nivel suficiente, no acepto. En este trabajo hay que ser muy honesto. Si haces algo para lo que no estás preparado puedes ponerte en peligro tú o poner en peligro a otra persona.

¿Con qué actor te ha gustado más trabajar?

Matt Damon. Es una persona muy cercana y trata muy bien al equipo. Pasamos muchas horas entrenando con los actores y se agradece encontrar a alguien tan profesional y tan normal.

¿Cuál es tu objetivo ahora?

Quiero convertirme en coordinador de especialistas y, con el tiempo, llegar a ser director de segunda unidad. Es quien se encarga de dirigir todas las escenas de acción de una película.

¿Qué le dirías al niño de Los Grillos que soñaba con hacer las peleas de las películas?

Que siga insistiendo, entrenando, aprendiendo y llamando a puertas. Al final, las oportunidades llegan cuando estás preparado.

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