La Voz de Almeria

Entrevistas

Benjamin Mendes, el campeón mundial de boxeo que sueña con regresar a Almería a pelear

Nacido en Bissau, descubrió el boxeo en Almería hoy es el mejor del peso medio intercontinental

Benjamin Mendes Tani.

Benjamin Mendes Tani.La Voz

Melanie Lupiáñez
Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

Al actual campeón intercontinental de boxeo se le llena la boca de orgullo al decir que es de Almería. Pocos medios de comunicación han tenido el privilegio de llegar hasta él y conocer la historia de este chico nacido en Guinea-Bisáu. Es el segundo de una familia de 9 hermanos donde excepto dos todos son grandes deportistas. Como Flavio, un luchador emergente en peso pesado de MMA. Creció en El Ejido, donde descubrió el boxeo, hoy a sus 28 años figura entre los mejores púgiles del mundo. Benjamin Mendes Tani ha protagonizado una de las mayores sorpresas recientes del boxeo internacional tras derrotar al invicto ucraniano Daniel Lapin, protegido de Oleksandr Usyk, en un combate disputado a los pies de las pirámides de Giza.

¿Cómo llegó el boxeo a tu vida?

Yo vivía en El Ejido y, como todos los niños, jugaba al fútbol con mis amigos. Un día nos hablaron del gimnasio de Castillo Alemán y fuimos a probar. Tenía unos diez años cuando me puse los guantes por primera vez. Entré una vez, luego otra, y poco a poco dejé el fútbol para ir al boxeo. En una ocasión le di un golpe al entrenador que hizo que saliera volando la manopla y paró a todo el gimnasio para hacer ver que tenía futuro.

Sin embargo, durante años también jugaste al fútbol.

Sí. Mi padre quería que siguiera con el fútbol porque se me daba bien. Jugué en el Polideportivo Ejido y también pasé por las categorías inferiores del Club Deportivo Oriente de Almería. Más tarde, cuando me fui a Francia, seguí jugando, pero el boxeo me llamaba constantemente. En 2015 volví a un gimnasio y desde entonces no he salido de una sala de boxeo.

Sois muchos hermanos, ¿Cómo se las apañó tu madre con la separación?

Mi padre se quedó en Almería y mis hermanos y yo nos fuimos a una Francia con ella. Durante el primer año y medio vivimos en casa de un tío mío que nos ayudó bastante mientras mi madre encontraba un trabajo fijo y podía estabilizarse. Nosotros mientras tanto íbamos al colegio y aprendíamos el idioma. Por aquel entonces empecé a concentrarme en el boxeo y cuando pude trabajaba como portero de discoteca y cositas así para ayudar a la familia.

Muchos medios te presentan como boxeador francés.

Francia me ha dado oportunidades, pero yo crecí en España. Almería me ha hecho como persona. Allí descubrí el boxeo, allí están mis amigos y gran parte de mi historia. Me siento muy orgulloso de mis raíces y me encantaría boxear allí y representar a toda la gente que me vio crecer.

¿Qué se necesita para llegar a la élite?

Disciplina. Hay que llevar una vida de cura. Mientras tus amigos salen de fiesta, tú entrenas. Mientras otros comen lo que quieren, tú sigues una dieta. El boxeo no permite mentiras: si has trabajado, se nota; si no has trabajado, también.

Este año sorprendiste al mundo derrotando a Daniel Lapin. ¿Qué significó aquella victoria?

Fue algo enorme. Todo el mundo me daba por derrotado. No solo gané a un boxeador invicto; también vencí a uno de los equipos más fuertes del mundo. Para mucha gente fue una sorpresa histórica porque nadie esperaba ese resultado.

Además, el combate se celebró delante de las pirámides de Giza.

Una locura. Ni siquiera era un sueño porque nunca imaginé que algo así pudiera ocurrir. Era mi primera gran pelea internacional, retransmitida en muchísimos países. Había mucha presión.

¿Existe miedo cuando subes al ring?

Claro que existe. El miedo te mantiene alerta. La clave es transformarlo en algo positivo. Yo visualizo mucho cada detalle antes de una pelea, desde la entrada al pabellón hasta los momentos más difíciles del combate o cómo voy a abrir la botella de agua.

Gracias a esa victoria has escalado posiciones en el ranking mundial.

Sí. Pasé de estar el doscientos y pico a convertirme en el número ocho mundial. Normalmente ese proceso puede tardar años, pero esta pelea cambió todo de golpe.

¿Cuál es tu próximo gran objetivo?

Ser campeón del mundo. Ahora tengo un título intercontinental, pero quiero enfrentarme al campeón y ganarle. Ese es el sueño de cualquier boxeador.

¿Te gustaría pelear en Almería?

Muchísimo. Sería algo muy especial. Me encantaría subir al ring delante de toda la gente que me vio crecer y que quizá hace años que no sabe nada de mí.

¿Qué consejo darías a los jóvenes que persiguen un sueño?

Si eres el único que escucha la música, sigue bailando. Habrá momentos en los que nadie creerá en ti. No importa. Lo importante es seguir trabajando hasta que los demás también escuchen esa música.

¿Y qué le dirías al Benjamin que volvió al boxeo en 2015?

Que siga adelante. Hubo años en los que no veía ninguna salida, pero seguí entrenando. Cuando llegó la oportunidad estaba preparado. Eso es lo más importante: trabajar incluso cuando todavía no puedes ver la meta.

tracking