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"Mi cuadro para a Feria Taurina de Roquetas es un homenaje a Rafael de Paula"

César López, un taxista que fue matador de toros y ahora pinta cuadros

'El César' se cortó la coleta para trabajar como taxista y ahora ha pintado el cuadro del cartel de la Feria Taurina de Roquetas de Mar.

'El César' se cortó la coleta para trabajar como taxista y ahora ha pintado el cuadro del cartel de la Feria Taurina de Roquetas de Mar.La Voz

Antonio Hermosa
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César López Acacio nació en Almería el 15 de abril de 1978. A sus 48 años ha conseguido enlazar su profesión de taxista con sus dos pasiones: los toros y la pintura. Es natural del barrio de La Esperanza, muy cerquita de la Plaza de Toros, por lo que a uno le hace suponer de dónde le viene su afición taurina. Hasta el momento de su jubilación, su padre ha sido el titular de la licencia número 166 de los taxis de Almería. Después le pasó el testigo a su hijo pequeño, que ahora comparte con su hermanos mayor, y su madre ha desempeñado las labores de ama de casa, además de trabajar como limpiadora. César es el tercero de tres hermanos, una mujer y dos hombres. Está casado y tiene dos hijos, un niño de once años y una niña de seis.

“Estudié en el colegio Santa Isabel y luego quise ser torero, y he estado toda mi vida en el mundo taurino hasta que decidí retirarme”. Momento que le llevó a sentarse detrás de un volante, y ahora, en la actualidad, ha cambiado los trastos de matar por los pinceles. Siempre ha estado atraído por la sensibilidad del arte, primero taurino, y después pictórico. “Es cierto que al vivir cerca de la plaza de toros siempre me llamó la atención y tuve curiosidad por conocer ese mundo. Y una vez que entré en él, lo practiqué y vi cómo era, decidí que era lo a que me quería dedicar”.

Un amigo que estaba en la escuela taurina de Almería le llevó a hacer una prueba. Comenzó con 16 años, en abril de 1994, y en diciembre de ese mismo año intervino en su primera novillada. La Escuela Taurina estaba dirigida por los fallecidos José Antonio Martín y Pepe Plaza, que fueron sus primeros maestros. “Pepe Plaza fue el que me enseñó prácticamente a coger el capote y la muleta”.

Desde el año 94 El César toreó 70 novillos sin picadores. El 31 de enero de 1999 debutó en una corrida con caballos en México, y en agosto de ese año, ya de regreso en España, se le incluye en el cartel de la Feria de Almería. "Me tiré cuatro temporadas de novillero con picadores hasta que tuve la oportunidad de tomar la alternativa en el años 2002 en Vera compartiendo cartel con los maestros Manuel Caballero y Morante de la Puebla”. A partir de ahí recorre España, viaja a Perú, Colombia, México, Portugal y Francia. “Hasta que llegó el momento de tomar la decisión de retirarme, porque al final somos toreros, pero también necesitamos vivir”. Y comenzó a trabajar como taxista. “Tengo la suerte de que mi padre ha sido taxista toda la vida. Cogí el taxi y me he dado cuenta que es lo mejor que me ha podido pasar, porque he aprendido mucho en este sector”. Comenzó compartiendo el vehículo con su padre, y cuando su progenitor se jubiló, la licencia con casi 50 años de antigüedad la comparte con su hermano mayor.

César ha seguido ligado al mundo taurino. “He estado 11 años en la Escuela Taurina que dirige en la actualidad el maestro Ruíz Manuel, impartiendo clases a las nuevas generaciones de toreros almerienses, como José Cabrera, Jorge Martínez, Sergio Roldán o José Magaña. Unos están toreando de matadores, otros de banderilleros”. Se muestra feliz de haber pasado por esta escuela. Pero cuando llegó la pandemia, tuvo que elegir. La familia era lo primero y debió dedicarse plenamente al taxi.

Pero su vinculación con el mundo del arte le hizo sentir que le faltaba algo, y junto al deseo de alejar a sus hijos de las malas influencias de las pantallas tecnológicas, lo que comenzó siendo un juego, se ha convertido en una importante actividad: la pintura. “Hace 3 años cogí los pinceles. Me atrae el arte, la creatividad. La sensibilidad que desarrollé en el mundo del toreo ha desembocado en la pintura, que era algo que siempre tenía presente. Ahora mismo, dentro de lo que cabe, estoy en mi zona de confort, muy relajado, con mi familia, mi trabajo, mi economía saneada”.

'El César' acaba de en hacer el cartel de la feria Taurina de Roquetas de Mar. “He tenido la gran suerte de pintar el maestro Rafael de Paula, un torero que siempre ha sido para mí un referente, y que por desgracia ha fallecido este año. Mi homenaje personal a un torero de leyenda que se merece estar en un cartel de una feria como la de Roquetas de Mar, donde todas las figuras del toreo quieren estar”. Su pintura tiene como tema central el mundo de la tauromaquia. “Es cierto que he hecho algún encargo para algunos amigos personales. En los retratos capto bien la expresión, las miradas, las luces, y las sombras. Pero realmente, lo que más me inspira es lo taurino. Por ejemplo, veo una foto del patio de caballo y me puedo imaginar lo que está pensando en ese momento ese torero. Y por ejemplo, cuando me pongo a pintar a un torero, siempre me documento sobre él”. Y rememora un cuadro pintado de Curro Romero. “Cuando tenía 14 años, llegó a la finca de la Escuela Taurina y tenía una atracción que, cuando lo estaba pintando, me acordaba de los momentos vividos con esa persona. Es una satisfacción ver un lienzo en blanco que se materializa después de muchas horas de mucho trabajo”.

César López no da importancia a las críticas que hay en torno al mundo del toreo. “Siempre han existido. Lo que pasa es que ahora mismo estamos viviendo unos momentos muy bonitos. Con el maestro Morante de la Puebla recuperando la cultura del toreo pasado. Es un torero que está sacando muchas suertes de otros años, de hace 100 años. Tenemos una gran variedad de toreros de calidad como Morante de la Puebla, Juan Ortega, Pablo Aguado, y de toreros anteriores, como el Juli o Enrique Ponce”.

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