La Voz de Almeria

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"En Almería hay un déficit de más de 3.000 funcionarios"

María Angustias Serrano es desde enero presidenta de CSIF, el sindicato mayoritario de la función pública en la provincia

María Angustias Serrano, presidenta de la Confederación del Sindicato Independiente de Funcionarios, CSIF, junto a Antonio Hermosa.

María Angustias Serrano, presidenta de la Confederación del Sindicato Independiente de Funcionarios, CSIF, junto a Antonio Hermosa.La Voz

Antonio Hermosa
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María Angustias Serrano Muñoz es natural de Almería, pero con tan solo dos años se mudó con sus padres a Sevilla, donde permaneció hasta cumplir los ocho. Su madre, había nacido en la localidad granadina de Ugíjar, y su padre en Almería. Ella era funcionaria y él ingeniero agrónomo. “Yo nací en Almería porque mis padres estaban aquí trabajando. Mi madre era funcionaria, tenía su plaza en excedencia en Ugíjar, porque ella es de allí. Cuando yo tenía ocho años nos volvimos a esta parte de Andalucía y estuvimos viviendo en Ugíjar hasta que ellos se vinieron para Almería”

Su progenitor estuvo muchos años metido en la vida pública y en la política. Con 17 años ella se va a Granada a estudiar la licenciatura de Ciencias Políticas y el máster en dirección de Recursos Humanos. Después volvió a Almería y estuvo trabajando en diversas empresas. “Hasta que decidí que no quería trabajar mañana y tarde y que quería tener un horario decente y eso me lo daba el servicio público y me hice funcionaria de Justicia”. Ha estado trabajando en los juzgados durante 5 años y algunos de sus compañeros le propusieron liberarse por la Confederación Sindical Independiente de Funcionarios, CSIF, “Me explicaron un poco lo que era este sindicato, ya que yo no lo conocía. Me interesó. Me llamó la atención, y dije, vamos a probar. Y así 18 años".

María Angustias, Maia para las personas más cercanas, ha sido la imagen visible del CSIF de Almería en la Administración de Justicia desde 2008, hasta que en el año 2020 se convierte en vicepresidenta de este sindicato en la provincia almeriense. Desde el pasado mes de enero ocupa la presidencia en sustitución de Juan Fernández. “Juan dejó de ser presidente y entré yo. Llevo muy poquitos meses siendo presidenta. Pero bueno, lo cogí con mucha ilusión, con muchas ganas de trabajar”. Las mismas ganas con las que considera que se tiene que valorar la función pública en España. “Con muchas ganas de hacer las cosas bien por parte de nuestros compañeros, de los empleados y las empleadas públicas. Yo lo he estado viviendo durante muchísimos años en la Administración de Justicia, donde hay una carga de trabajo terrible y, sin embargo, los compañeros intentan atender a todo el mundo y hacerlo lo mejor posible”. Esa misma actitud la comparten otros funcionarios de otros sectores. 

“Veo que no solamente ocurre allí, sino que también hay sanitarios, hay docentes, hay personal de la Junta de Andalucía, de la Administración General del Estado, que quieren hacer bien su trabajo, que creen en su labor y que creen en el servicio público, intentándolo hacer de la mejor manera posible”. Denuncia la faltan de recursos humanos y materiales que existen en la administración y culpa de ello a los responsables políticos. “No se pone toda la carne en el asador, ni el interés que se tenía que poner a la administración pública. Los compañeros trabajan con muchas carencias, haciéndolo lo mejor posible. Podría ser una buena administración pública para el administrado, y no llega a serlo porque no tenemos los medios suficientes. No es por falta de ganas del personal, ni muchísimo menos, sino porque no nos ponen los medios suficientes para ello”.

Califica como leyenda urbana decir que te haces funcionario y ya no haces nada, te tiras a la bartola. “Yo no conozco a ninguno. A lo mejor sí existen, igual que los hay en las empresas privadas. Pero eso no es significativo de lo que es ser un funcionario, un laboral, un empleado público en nuestra provincia. Si no fuese por la voluntad y por las ganas de trabajar de estas personas, muchísimas cosas no saldrían adelante. Y no te hablo solamente de la Administración de Justicia, donde la carga es brutal. Creo que nadie se puede imaginar el exceso de trabajo que hay en esa administración, sino también del resto de administraciones. Las cosas no saldrían adelante si los funcionarios, laborales y empleados públicos no pusieran de su parte y no tuviesen interés en que esto saliese bien”.

La presidente del CSIF cree que está en juego el estado del bienestar social. “El empleado público está siempre donde y cuando se le necesita. Sin mirar las horas, sin importarle las inclemencias ni lo que tenga que hacer, o las circunstancias en las que deba trabajar. Los empleos públicos han sido servicios esenciales en tiempos del COVID. No se cerraron los juzgados, ni los centros sanitarios, ni muchas otras administraciones, donde siguieron trabajando mientras las empresas cerraban”. Y demanda que se dignifique y se ponga en valor la labor y el esfuerzo de estos trabajadores, “para que todo esto siga adelante y para que toda nuestra sociedad siga funcionando, porque el día que de verdad se pare el empleado público, el país se nos paraliza”.

Esta sindicalista cree que “en Almería hay un déficit de más de 3000 funcionarios. No hay ninguna administración que tenga suficiente personal. Hay problemas terribles en los centros sanitarios, en los centros educativos, donde, por ejemplo, faltan técnicos específicos de necesidades especiales. Hay profesores de esta especialidad que comparten hasta tres centros y así no pueden hacer su trabajo con la más mínima dignidad”. Y advierte que el problema repercute en nuestros escolares, “niños pequeños que están viviendo una situación de escasa asistencia. Es algo que no deberíamos de consentir de ninguna de las maneras. Lo hemos puesto de manifiesto tanto en la Junta de Andalucía como en todos los sitios donde se nos quiere escuchar, pero por lo que sea, Almería cojea en ese punto, en la docencia”. Y denuncia que no ocurre en otras ciudades andaluzas.

Maia es optimista de cara al futuro. “Estoy segura de que trabajando y poniendo la carne en el asador, al final se consiguen cosas”. Y señala que cuando va a los centros de trabajo y le preguntan para qué sirve un sindicato, “Pienso en si no estuviéramos aquí. Entonces sí que nos echarían de menos”. Hacen presión, se sientan a negociar y, con la fuerza que les dan los empleados y las empleadas públicas, que son los que les ponen en las mesas de negociación, la administración que actúa como cualquier otra empresa, haría cosas que ahora se están evitando. “Así que claro que hacemos falta. Se han firmado acuerdos bastante importantes, acuerdos que son los mejores que se podían firmar en ese momento, y aunque no son los mejores, vamos a seguir reivindicando para que el servidor público tenga la dignidad que se merece y pueda trabajar dignamente”.

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