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"Somos una comunidad musulmana española y defendemos a España hasta morir"

Abdallah Mhanna, químico orgánico palestino, es imán de Almería desde hace 29 años

Abdallah Mhanna, imán de Almería junto al periodista Antonio Hermosa.

Abdallah Mhanna, imán de Almería junto al periodista Antonio Hermosa.La Voz

Antonio Hermosa
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Abdallah Mhanna nació en Gaza junto a la frontera de los campos refugiados israelíes el 18 de noviembre de 1964, en un pueblo situado entre Belén y Jerusalén. Sus padres eran refugiados que, junto a cientos de miles de palestinos, fueron expulsados en el año 1948 por Israel de su tierra hacia Gaza, Cisjordania, Jordania, Líbano o Siria. La mayoría de su familia pertenecía a la Organización para la Liberación de Palestina, OLP.

Estudió primaria y secundaria en los colegios creados por la UNRWA, la Agencia de las Naciones Unidas para los refugiados de Palestina en Oriente Próximo. En 1983, gracias a una beca, estudió un año de ingeniería de puentes y carreteras en la ciudad de Minsk, en Bielorusia. Estos estudios no los pudo continuar al impedirle Israel salir de Gaza tras acudir a pasar las vacaciones de

verano junto a su familia. Decide matricularse en la Universidad Islámica de Gaza. Realiza el doble grado de Química y de Enseñanzas Islámicas y un master de Educación, y trabaja durante cuatro años como profesor ayudante en ese campus universitario, donde se convierte en imán. En septiembre de 1997 la Autoridad Nacional Palestina lo incluye, a través de una beca de un programa de paz de la Unión Europea, en el departamento de Química Orgánica de la Universidad de Almería. “Almería no me eligió, ni tampoco yo a ella, pero para mi gloria y mi felicidad llevo ya 29 años ejerciendo aquí”. Gracias a la ayuda del ex decano Alfredo Martínez Almécija y del fallecido ex vicedecano Pepe Guerrero, consigue traer hasta Almería a su familia. “Los dos me escribieron la carta para que mi mujer y mis tres niños mayores se reunieran conmigo, y la Oficina de Extranjería tramitó los permisos”.

En la actualidad Abdallah vive con parte de su familia en el barrio de El Zapillo. Su hija primogénita llegó con cuatro años y ahora es doctora en Filología Hispánica. Su segunda hija tenía dos años y medio al llegar a España, y actualmente es podóloga. Su tercer hijo, que pisó Almería con once meses, trabaja en Madrid como freeland en Imagen y Sonido. Además, tiene otros dos hijos que nacieron en Almería. La cuarta ha finalizado el grado de Magisterio, y el pequeño estudia Primero de Bachillerato.

Al llegar a España Abdallah trabajó 10 años en proyectos de investigación en la universidad de Almería. “Al principio no pude ser profesor porque no tenía la nacionalidad española. Mi mujer y mis niños la obtuvieron en 2010 y yo unos años más tarde. El ser palestino retrasa los trámites administrativos en todo el mundo”.

En esos primeros años, su investigación en la UAL la compaginó con un trabajo de técnico de inmigración. Tras convalidar su máster en Educación, fue docente en escuelas de idiomas. Junto a otros dos investigadores marroquíes en Química Inorgánica del campus almeriense, se acogió a una oferta de enseñanza de Religión Islámica del Ministerio de Educación en centros de primaria. Desde entonces, Albdallah imparte clases en el colegio público de el barrio de El Puche de Almería.

En España hay varias federaciones islámicas, de las que destacan dos: la Unión de Comunidades Musulmanas, UCIME, y la Federación de Entidades Españolas de Religión Islmámica, FEERI. Abdallah es el delegado de esta segunda en Andalucía. También, es uno de los 25 miembros permanentes de la Comisión

Islámica que mantiene relaciones con el Gobierno de España desde el año 1992. “Es un trabajo voluntario, sin ánimo de lucro. Nunca he cobrado ni un céntimo. Se hace con mucho cariño. Soy uno de los pocos jóvenes que eran imames en Gaza”.

Al llegar a Almería acudía a rezar a la mezquita y allí conoció al imán de origen ganés que la llevaba y que se llama Khalifa. Al poco tiempo este hombre desapareció y dejó sin guía a la comunidad musulmana. “La mayoría de los imanes son marroquíes. Uno me dice: ‘Abdallah, por lo menos tú eres universitario, sabes decir algo, y nosotros no sabemos nada. Vente a dirigir el viernes de oración. Y desde entonces he trabajado en unir a todas las comunidades, organizar a todos los imanes y hacer todo el trabajo de la provincia y de Andalucía”.

Admite que no está preocupado por las personas y partidos políticos que muestran su rechazo hacia los inmigrantes. “Son personas de derecha extremista, con voz alta, pero de volumen pequeño, que no representan a Andalucía. Antes y después de la época del Islam, Andalucía, y España en general, son acogedoras, cariñosas. Recibe a todo el mundo con cariño. El andaluz es una persona que sabe hablar con su lengua, pero también emocionar con su corazón. Hay gente con pensamiento falso que hablan de la preferencia nacional”. Y pide a la sociedad española unidad y a la comunidad musulmana más vinculación con la sociedad en la que viven. “Nuestro marco jurídico es la justicia española. Somos españoles musulmanes, independientemente de que la mitad de nosotros tenga la nacionalidad española y el resto la residencia. Los niños nacidos aquí que tienen la nacionalidad, tienen su corazón en España, viven en España, luchan por España y defienden a España”. Y realiza el mismo paralelismo con los mexicanos nacidos en Estados Unidos “Trump y la derecha extremista quieren echarles porque para ellos son una ocupación. Pero son cien por cien americanos por su nacimiento, sus leyes, su nacionalidad, y son cien por cien mexicanos por su cultura, sus hábitos, sus costumbres o su comida”.

El Imán de Almería remarca que no hay contradicción entre ser español y ser musulmán. “El estado español es un estado aconfesional que abraza a todas las confesiones. Es cierto que el catolicismo es su cultura dominante. ¿Y quién reniega del amor de cada ciudadano hacia su cultura religiosa? Yo tengo muy buena relación con la comunidad católica en general y con el señor Obispo y todo su equipo. Lo nombro como un hermano”. Y reconoce

que existe máxima colaboración con todas las sociedades y entidades religiosas católicas, igual que pasa con otras confesiones. “El islam no es enemigo del catolicismo. El catolicismo, el islam y el judaísmo son hermanos del mismo Dios. Somos una comunidad musulmana española y defendemos a nuestra España hasta morir”. Abdallah quiere dejar claro que no están aquí para quitar a nadie su salario ni su trabajo. Y recuerda que durante la pandemia de Coronavirus muchos inmigrantes trabajaron en la agricultura, o en la construcción para sustentar la economía española.

El miércoles a las 19:30 horas Abdallah Mhanna presentará en la sede de Amnistía Internacional de Almería, en la calle Altamira 41, la proyección en su décima edición del Al-Awda Internacional Film Festival, que coincide con el aniversario de la Nakba palestina.

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