El marino almeriense que dio dos veces la vuelta al mundo
La otra cara de Nicolás Ramírez

Nicolás Ramírez.
Nicolás Ramírez Amat nació el 24 de noviembre de 1944, en una Almeria, callada y todavía herida por la guerra civil y las añadidas consecuencias surgidas de la segunda guerra mundial. Ajeno a todo Nicolás crecía muy feliz jugando con los amigos de la calle El Pueblo una empinada calle a espaldas del popular bar Negresco de la Rambla de Alfareros mientras al niño se le iba alimentando el espíritu aventurero. Desde siempre se sintió atraído por el mar.
Y un buen día siendo ya adolescente y sin tener clase esa mañana en el colegio Diocesano de la plaza de la Catedral donde estudiaba dándose una vuelta por el puerto viendo el trajín de los barcos, cuando apenas tenía15 años ocurrió algo que le marcaria para siempre la vida.
Pues así es, un marinero de un barco que transportaba esparto me dijo, que por que no me embarcaba en las vacaciones con ellos y así ver lo que es navegar. El barco recuerdo que se llamaba “Bambi”. Pero lo más increíble, fue que mis padres me autorizaron “la aventura” y con los papeles en regla embarqué por primera vez como grumete y sin salario rumbo a Inglaterra.
Hizo un par de viajes más ese verano, pero ya su padre tenía previstos otros proyectos menos arriesgados para usted.
Mi padre que era funcionario de la delegación de Trabajo, decidió que me fuese a estudiar perito industrial a Linares y allí estuve casi un año, pero no me gustaba. Yo quería surcar los mares y sin pedir permiso a mi familia me matriculé en la escuela náutica de Cádiz para el curso siguiente

Nicolás Ramírez.
Y entre tanto el amor se cruzó por el camino, algo que de alguna manera afianzó más su vocación por la mar.
En ese verano de vacaciones en la Escuela Náutica de Cádiz conocí a una chica francesa Jeannine, que veraneaba en Almeria y surgió el amor. Ella vivía en Francia en Grenoble y decidí prolongar mis estudios en la escuela náutica de Barcelona para estar más cerca de ella. Y aquí seguimos juntos ya algunas décadas.
Llega el servicio militar, y usted ya está navegando en prácticas y se ve obligado a pedir aquellas socorrida prorrogas para estudiantes.
No hubo problemas para ello y al estar estudiando para oficial, me destinaron a la Armada a San Fernando en Cadiz. Tras superar el periodo de adaptación fui asignado a la fragata “Hernan Cortes”, ya era cabo primero y en este destino permanecí seis meses. Éramos el barco de escolta del general Franco, cuando salía de Galicia para pescar grandes ejemplares con un cañón arponero. Ya en 1969 una vez licenciado volví a Barcelona para terminar la carrera.
Y siendo oficial es cuando empieza a trabajar en la Marina Mercante.
En otoño de 1969 me embarque con Transmediterránea en el “Vicente Puchol” y “Antonio Lázaro”. Estuve cogiendo experiencia y trabajando tranquilo unos años. Luego llegó “Marcosa” un carguero de Algeciras que llevaba mineral al norte de España, hasta que me fui a los barcos del gas que eran los más peligrosos, pero en “Cia Butano” pagaban bien y viajamos por toda Europa especialmente por Francia, Inglaterra, Italia, Noruega etc....ya siendo jefe de máquinas y durante unos nueve años.
Y trabajando en esta compañía fue donde pasó el primer gran susto de su vida.
-Aquello pudo ser una tragedia. Fue en el puerto francés de Martigues. Un barco atracado cerca del nuestro empezó a tener problemas y se originó un incendio viéndonos obligados a salir precipitadamente del muelle cargado de butano para trasladarlo a Barcelona convirtiéndonos en una enorme bomba flotante. También sufrimos un temporal grandísimo en el canal de la Mancha estando tres días desaparecidos. Y ya ni le cuento cuando pasábamos por el triángulo de las Bermudas y lo que se decía sobre las misteriosas desapariciones
Estos incidentes no le amilanaron, ya que fue un nuevo impulso para alimentar su espíritu inquieto y aventurero
Me embarqué en un barco americano con bandera liberiana, llamado Norter Arrow. Un barco que de bodega a puente tenía un ascensor de 12 pisos, motores de 45.000 caballos y 4 auxiliares de 1.200 cv. y con una eslora de 345 metros y luego en el “Eagle” también con bandera de Liberia.
¿Cuantos países conoció navegando en este impresionante carguero?
Casi medio centenar. Con este barco estuve un mes en dique seco en Portugal, y luego zarpamos para Japón, Argentina, Estados Unidos, Brasil, China, Noruega, Rusia, Ucrania, Tailandia, Italia, Costa de Marfil, la antigua Guinea Española, Egipto, Canarias, Inglaterra, Irlanda, Escocia, Marruecos, Argelia, Tunez, Canal de Panamá, Golfo Persico, Dubay, Panamá, Roma Turquía, Estrecho de Ormuz. Israel, Iran. Irak China, Venezuela, Indonesia, México etc y luego dos años en Palma de Mallorca como jefe ingeniero de un barco analizando radiografías de soldaduras.
Vamos que se puede decir, que usted en todo ese tiempo navegando ha dado la vuelta al mundo.
Exactamente, ha sido en dos ocasiones.
¿Qué tiempo se ha tirado embarcado?
Creo y no me equivoco que fueron alrededor de unos treinta y cuatro y treinta y cinco años.
Pero llegó un dio que dijo “se acabó” y puso proa a su vida con rumbo a Almeria donde nació y donde tenía su familia.
Decidí dejar de navegar durante un viaje al Gofo Persico poco antes de la guerra del Golfo cuando ya estaba la mar plagada de minas marinas y nosotros en un super butanero, teniendo mucha suerte de no haber salido entonces volando.
La realidad y la dureza de tantos años navegando por esos mares le hizo recapacitar.
Es en ese viaje analice mi trabajo. Tenía una familia que no disfrutaba y que veía cada cuatro meses, una casa y un coche que usaba poco, al final, dinero sí, pero a cambio de muchos sacrificios. En aquella época no había móviles y tenía que hablar con mi mujer por satélite. Muchas horas de espera para poder llegar a tener noticias.
Bueno y ya en tierra ¿Cómo se fue desenvolviendo?
Cuando dejé de navegar, no me aparté del todo del mundo de los barcos. Trabajé dos años en Swift Craft de director de producción, hasta que decidí montar mi propio astillero. Los primeros botes con barandillas de acero inoxidable, parecían pequeñas lanchas. Presenté los “Hobby” en mi primer salón náutico de Barcelona. Luego las “Star Fisher·. Pesca-paseo, y deportivos. Llegué a tener una gama de 10 modelos. Varios años de Salón Náutico y casi 5.000 embarcaciones vendidas.
Y ya luego vino el tiempo de la jubilación.
Valoro como un gran logro haber sido el artificie de un astillero en Almeria contando con la colaboración de mis hijos Nicolas y Sergio que estuvieron conmigo trabajando y apoyándome desde el primer momento. Empecé al principio de esta aventura con treinta empleados. Una etapa de mi vida que se suma a la experiencia de los años navengando...
¿Y parece que la pesca deportiva a usted no se le suele dar mal?
Es un hobby que se encuentra muy extendido en la familia y para mí es una forma de matar el gusanillo de la nostalgia. Ya la practico con una cierta moderación porque los años van pasando y con ochenta y dos años debemos de tomar precauciones. Afortunadamente mi hijo ha seguido esta inclinación por la aventura del mar y es un gran pescador con un nivel bastante interesante. Ya ha ganado una serie de trofeos en el Cub de Mar de Almeria en diferentes etapas dedicado a la práctica de esta actividad deportiva.