Superviviente de "Los Ícaros", el primer grupo musical de Almería en los años 60
La otra cara del músico Quique Guillén

El músico Quique Guillén.
Enrique Solbas Guillen nacido el 25 de marzo de 1940 en la calle San Juan de la capital, donde vivía la familia, estuvo allí viviendo hasta que en 1967 se casó y actualmente junto al magnifico trompetista Juan Puertas Segura es uno los dos octogenarios miembros del conjunto musical “Los Icaros”, que fueron los auténticos reyes de la música ligera de Almeria en los años 60 y 70.
“Quique Guillen”, como así es popularmente conocido, inició los estudios primarios en la Escuela Graduada “Obispo Diego Ventaja” ubicada entonces en la calle de la Reina y luego continuó su formación académica cursando el socorrido bachillerato nocturno, dado que tenía que alternar los estudios con un primer trabajo recomendado por la familia incorporándose a una conocida gestoría de la capital. A “Quique” como ya se le conocía desde pequeño, le entusiasmaba la música, hasta que un buen día decidió dar un paso adelante y se apuntó al Frente de Juventudes-lo que entonces había para acceder a Educación y Descanso- y de esta forma aprender solfeo, saber leer una partitura y tocar un instrumento en este caso la bandurria. Su pasión por viajar con un grupo artístico le llevó a contactar con el inolvidable guitarrista Pepe Richoily que lo integró en el grupo que dirigía, teniendo “Quique” la oportunidad de viajar por toda España y parte del extranjero.
Usted en sus inicios siempre se inclinó por la guitarra. ¿Me equivoco?
Cambié de instrumento. Al principio, fue la bandurria y poco después empecé a tocar la guitarra. La primera que tuve la oportunidad de adquirir una fue la que me adaptó el padre de Juan Miguel González el “luthier”, para convertirla en eléctrica y con ella empecé a tocar con la “Orquesta Donaire”. Una orquesta considerada como una de las mejores de su época en Almería, marcando hitos en los años 50 y contando con grandes músicos como los hermanos Paco y Gabriel Donaire, Antonio Miralles, Manolo Montes, Juan Puertas y el saxofonista Antonio Bisbal.
Pero con la orquesta Donaire no estuvo mucho tiempo.
Es cierto, pero esa experiencia me permitió conocer a los distintos componentes de la misma, comentándoles mis aspiraciones de crear un nuevo grupo musical, ¨Los Icaros”, con un estilo totalmente renovado y distinto, donde tocábamos canciones de la época y de esta forma perseverando nos convertimos en un grupo pionero de la música ligera y pop en Almería durante esa década de los años sesenta.
A los Icaros se les consideró como el conjunto de Almeria con mayor proyección fuera de nuestras fronteras provinciales en esos años.
Sin llegar a tener publicado ningún disco, aunque la maqueta de las grabaciones misteriosamente, se perdió o se extravió en la discográfica catalana Belter, llegamos a actuar en Televisión Española hasta un total de seis ocasiones, especialmente en el popular programa de “Sonría por favor” de Pepe Palau o “Discorama”. Y respecto, a por qué no llegaron a salir a la luz los discos que grabamos, para muchos de los que aún estamos vivos sigue siendo un misterio sin resolver.

Quique Guillén.
Me cuentan que usted fue el primer musico almeriense que tuvo una guitarra eléctrica. ¿Voy encaminado?
No, no, va por buen camino. Tuve dos grandes guitarras durante ese periplo como fue una Gibson y una Fender, algunas de ellas guardadas como oro en paño y que me traen recuerdos de esos entrañables años con gran cariño.
¿Por qué se disolvieron Los Icaros?
Fue un acuerdo amistoso, aunque es cierto que surgieron una serie de diferencia personales entre los miembros del grupo, que finalmente desembocó en su disolución, y la mayoría de los componentes retornamos a Almería, donde formamos un nuevo grupo “Los Fénix” actuando varios años en la sala de fiestas “Hoango” de la avenida de Cabo de Gata y donde permanecí hasta Julio de 1970, año en el que me despedí como profesional de la música.
¿Quién era el cerebro del grupo, el líder?
No había ningún cerebro en concreto. Teníamos un portavoz. Los acuerdos los tomamos todos y consensuados. En el montaje de las canciones participábamos todos. Tuvimos al principio un representante, Paco Montoro propietario de una agencia de publicidad en Almeria que nos promocionó a su manera y algo nos ayudó.
¿Cuántos años duró la aventura de Los Icaros?
Pues alrededor de unos seis años más o menos.
¿Cuál fue el mayor caché que cobraron ustedes en esos años?
Para eso había determinados factores y dependía de las fechas o sitios donde nos contrataban. Las cantidades oscilaban entre las 15.000 y 25.000 pesetas por actuación, una cantidad importante para un grupo musical en esos años.
¿Cuáles fueron las canciones estrella que llevaban en su repertorio?
Nuestro repertorio, básicamente, por los instrumentos que teníamos. nos permitía dominar todos los géneros y estilos con nuestros propios arreglos de adaptación. Era un repertorio amplio y variado. Además, en esos tiempos el vernos actuar en directo era siempre un auténtico show.
¿Quiénes eran en Almeria su mayor competencia?
En aquellos tiempos había pocos grupos en Almería y lo cierto es que aquí actuamos las veces justas y de alguna manera para comprobar y ver como reaccionaba el público y el grado de aceptación que teníamos ante los paisanos, Nuestra idea como grupo fue siempre el salir fuera de Almería buscando otros horizontes de una mayor proyección.
¿Dónde tuvieron ustedes sus actuaciones de mayor éxito?
Normalmente donde actuábamos quedábamos muy bien, pero especialmente recuerdo el gran éxito que tuvimos en Madrid en la popular sala Consulado. El grupo era muy joven y teníamos una media de poco más de veinte años. Tuvimos una gran aceptación.
En definitiva, entre Los Icaros y Los Fénix. ¿Cuántos años estuvo usted en la música?
Pues yo diría que en torno a los diez años.
¿Y al retirarse guardó usted la guitarra en la funda o el gusanillo de la música le seguía rondando?
Alejado de los escenarios me incorporé a la industria farmacéutica como delegado de un laboratorio hasta 2001, año en que me jubilé, pero como la música siempre ha sido mi gran ilusión y era mi asignatura pendiente, unos años después compré una guitarra española y con la ayuda de un profesor aprendí la técnica hasta conseguir tener un pequeño repertorio de música clásica.
Y esta enseñanza le ha valido para seguir de alguna manera al pie del cañón, vamos, lo que se dice eso de que los viejos rockeros nunca se mueren.
Hace dos años me invitaron a pertenecer al grupo “Sol de Habaneras “, me comentaron el repertorio que hacían, me gustó y me ilusioné, al conocer a los componentes del mismo lo que hizo que me decidiera a integrarme en él, y estoy muy contento porque la convivencia es muy grata y el nivel musical tanto de cantantes como de instrumentistas es muy bueno. A mis 86 años estoy feliz con esta actividad que nos da grandes satisfacciones en cada uno de los conciertos donde actuamos.
Los Icaros. Música en vivo y en directo, sin trampa ni cartón. Codeándose con el grupo gallego de Los Tamara, la dinámica Karina, el desparecido Luis Aguilé, el catalán Dyango o El Dúo Dinámico entre otros artistas famosos del momento. Los Icaros marcaron un camino en Almería a mediados del año 1958. Algunos de sus miembros procedían de otro grupo legendario de aquellos años, la singular “Orquesta Donaire” que fue un auténtico vivero de músicos. Los Icaros fueron cinco jóvenes con inquietudes y talento que soñaban con hacerse un hueco en la música ligera del momento desde un lugar tan lejano de Madrid y Barcelona como era nuestra olvidada Almería, en la otra esquina de España.