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Antonio Ferrández, residente del año en Torrecárdenas: "Un buen MIR es consciente de que siempre puede mejorar"

El reconocimiento se ha entregado este miércoles dentro de los premios 'Residentes del Año'

El médico interno residente (MIR) Antonio Ferrández Martínez durante una intervención quirúrgica en el Hospital Universitario Torrecárdenas de Almería.

El médico interno residente (MIR) Antonio Ferrández Martínez durante una intervención quirúrgica en el Hospital Universitario Torrecárdenas de Almería.

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El Hospital Universitario Torrecárdenas de Almería ha reconocido a Antonio Ferrández Martínez, médico interno residente (MIR) de Cirugía Oral y Maxilofacial, como residente del año en el acto institucional de despedida de los 83 profesionales que concluyen este año su formación sanitaria especializada, un galardón que el joven médico ha dedicado a su madre, fallecida el pasado mes de septiembre.

"Un buen MIR es el que es consciente de que siempre puede mejorar", ha manifestado Ferrández Martínez en declaraciones a Europa Press, en las que ha defendido que la responsabilidad del residente pasa por estudiar, asistir a cursos y congresos, y mantener actividad investigadora para ofrecer al paciente "el mejor tratamiento posible".

El reconocimiento se ha entregado este miércoles dentro de los premios 'Residentes del Año', con los que el hospital distingue la excelencia profesional, humana y docente de los especialistas internos residentes durante su periodo formativo. Junto a Antonio, también ha recibido el galardón Hasnae Jiah Bakouh, de Enfermería Pediátrica.

La elección de los residentes reconocidos tiene en cuenta el currículum, el informe de los tutores y una entrevista ante un tribunal con representantes de docencia, dirección del hospital y residentes.

Natural de Elche (Alicante), Ferrández Martínez llegó a Almería después del examen MIR con una idea clara: formarse en Cirugía Oral y Maxilofacial. La elección del hospital almeriense estuvo marcada en parte por la cercanía, aunque cinco años después asegura que se siente "muy contento con la elección".

"Han sido años duros", ha reconocido el especialista en formación, quien ha destacado el trato recibido en el hospital y el apoyo de su servicio durante una etapa en la que ha tenido "espacio para crecer". En este sentido, ha valorado el acompañamiento del jefe de servicio y de los adjuntos, a los que ha atribuido buena parte de su desarrollo profesional.

El joven residente concluirá su formación en julio, dentro de una promoción que aún tiene un calendario marcado por los efectos de la pandemia, ya que su generación comenzó más tarde de lo habitual. De los 83 residentes que finalizan este año su formación en Torrecárdenas y en el Distrito Sanitario Almería, 66 terminan en mayo y otros 17 lo harán el próximo 20 de julio.

La promoción está integrada por 63 residentes de especialidades hospitalarias, 17 de Medicina y Enfermería Familiar y Comunitaria, uno de Medicina del Trabajo y dos de Enfermería del Trabajo. Por categorías, finalizan 67 médicos internos residentes y 16 enfermeras internas residentes, además de especialistas en Psicología y Farmacia Hospitalaria.

UN PREMIO PARA SU MADRE

El premio ha llegado en un momento especialmente emotivo para Antonio, que perdió a su madre, Clara Isabel Martínez Pascual, el pasado mes de septiembre, en el último tramo de una residencia ya de por sí exigente. Por eso, el reconocimiento recibido en Torrecárdenas tiene para él una lectura íntima, ligada a la persona de la que aprendió gran parte de su forma de entender el esfuerzo.

Su madre era abogada, asesora y profesora, y él la recuerda como una persona "súper trabajadora" a la que le encantaba "dar clase y enseñar a la gente". Esa imagen, la de verla trabajar desde pequeño, ha sido la que le ha acompañado también durante estos años de formación sanitaria. "Por ella tengo tan metido lo de ser trabajador", ha expresado.

Antonio ha querido dedicarle este premio a ella, a su madre, después de una etapa que ha definido como "muy bonita" y también "muy dura". En su caso, la residencia en Cirugía Oral y Maxilofacial ha tenido una dificultad añadida desde el primer año, ya que se trata de una especialidad con escasa presencia durante los seis años del grado universitario.

"Cuando empiezas en 'maxilo', llegas al hospital y no sabes absolutamente nada", ha señalado para reflejar el punto de partida de una especialidad en la que, con el paso de los años, la exigencia aumenta al mismo ritmo que la responsabilidad asistencial y quirúrgica. "Estás operando a pacientes, pero a la vez estás aprendiendo; lo tienes que hacer bien, no hay opción a hacerlo mal", ha resumido.

Esa responsabilidad enlaza, según ha defendido, con la necesidad de mantener siempre presente que "detrás de cada decisión hay un paciente".

EL "CALOR HUMANO" DE TORRECÁRDENAS

Durante su etapa en Torrecárdenas, Ferrández Martínez también ha ejercido como jefe de residentes, una figura que ha definido más como una labor de representación que como un cargo de mando. Según ha explicado, su función ha consistido en servir de enlace entre los residentes y el equipo de docencia, "como el típico delegado de la clase en la universidad".

De cara a su futuro, ha admitido que dejar Almería no es una decisión sencilla porque se ha sentido "muy a gusto" en el hospital, aunque por motivos familiares valora marcharse a Madrid cuando finalice su residencia.

En cualquier caso, ha asegurado que lo que más se lleva de Torrecárdenas es su "calor humano", que considera "inmejorable", y el vínculo con sus compañeros y su equipo, que durante estos cinco años han sido su "familia".

Como consejo para quienes comienzan ahora una residencia, ha defendido la importancia de mantener una actitud abierta y dispuesta al aprendizaje. "Por mucho que sepamos, siempre se puede aprender algo de las personas que tenemos alrededor".

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