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Desarrollismo, arquitectura y ciudad: la Cortina de Hormigón que dejó sin vistas a El Zapillo

Paco de la Torre explora el impacto del desarrollismo en Almería a través de historia, arquitectura y vivencias personales

Paco de la Torre.

Paco de la Torre.La Voz

Melanie Lupiáñez
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Un sueño febril que lo llevó a una investigación de un curioso lugar de los años 60 en El Zapillo, Hoango, y a reflexionar a cerca de una época una época marcada por el desarrollismo, el auge del turismo y una profunda mutación urbana. Su proyecto Cortina de hormigón no es solo una exposición, sino una reflexión crítica sobre la memoria, la arquitectura y la identidad de la ciudad. El pintor, doctor en Bellas Artes, profesor en Valencia y comisario Paco de la Torre teje un relato que conecta arte, historia y vivencias personales para invitar al espectador a cuestionar el paisaje que habita. La exposición puede verse en el Museo de Almería hasta el 6 de septiembre.

¿Cómo nace la idea de esta exposición y por qué el Hoango se convierte en el eje del proyecto?

Todo empieza casi de manera intuitiva. Tuve una especie de iluminación y realicé unos dibujos automáticos en una noche bastante febril. Sin darme cuenta, estaba recreando el interior de un lugar que siempre me había intrigado: el Hoango, un local que estaba cerca de mi casa, en el Zapillo. Yo nunca llegué a entrar, pero de pequeño me fascinaba. Era un sitio misterioso, con una estética orientalista muy llamativa en mitad de un barrio periférico. A partir de ahí empecé a investigar qué había sido realmente ese lugar y por qué existió.

¿Qué descubrió en esa investigación?

Descubrí que el Hoango no era un caso aislado, sino un símbolo de toda una época. Representaba la eclosión del desarrollismo en Almería. En los años 60, con el auge del cine —especialmente el spaghetti western— y la llegada del turismo, la ciudad vivió una transformación brutal. De repente, Almería pasó de ser una ciudad aparentemente tranquila a convertirse en un foco internacional donde coincidían cineastas, turistas y empresarios. El Hoango era el lugar donde todo eso se mezclaba.

¿Qué significa Cortina de Hormigón?

Esa “cortina de hormigón” simboliza cómo el desarrollo urbanístico nos arrebató el paisaje, el mar. Es el resultado de una época en la que primaron los intereses económicos sobre la memoria y el entorno. Es una metáfora de esa barrera física, pero también mental. También quiero darle las gracias a Jordi Garriga del espacio Arte 21, él es quien me representa profesionalmente en Almería y se ha encargado del montaje de la exposición.

¿Cree que el desarrollismo fue positivo o negativo para Almería?

No creo que sea una cuestión de bueno o malo, sino de entenderlo como una crisis de identidad. La ciudad tenía una identidad que se transformó de forma muy rápida por factores externos, como el turismo o la especulación. El problema es que no hubo una reflexión. Se derribó gran parte del patrimonio sin pensar en el legado. Se podría haber hecho de otra manera, integrando lo nuevo con lo antiguo.

¿Qué papel juega la memoria en su trabajo?

Es fundamental. Mi trabajo se basa en la relación entre memoria y arquitectura. Cuando pinto, lo que hago es recuperar espacios que ya no existen o que han sido transformados. Los llevo a un momento ideal, los fijo en el tiempo. De alguna manera, el arte permite conservar aquello que la realidad ha borrado.

En la exposición combina pintura, fotografía y otros elementos. ¿Por qué esa mezcla?

Porque necesitaba distintos lenguajes para contar una historia tan compleja. Hay unas 60 obras mías, pero también hay materiales que han influido en mi trabajo: fotografías, planos, documentos históricos… Todo forma parte de una investigación. No quería mostrar solo el resultado final, sino también el proceso, el contexto que ha generado esas obras.

El cine tiene un peso importante en el relato. ¿Qué supuso para Almería?

Fue clave. Directores como Sergio Leone convirtieron el paisaje almeriense en un icono internacional. El cine actuó como un gran escaparate. Pero también generó una especie de “escenografía”, una imagen que a veces no correspondía con la realidad. Esa dualidad me interesa mucho.

¿Qué le gustaría que el visitante se lleve de la exposición?

Me gustaría que se haga preguntas. Que no dé por hecho que las cosas son como son porque sí. Todo lo que vemos es resultado de decisiones concretas. El arte tiene que servir para despertar ese pensamiento crítico, para mirar más allá de la superficie.

¿Diría que su obra es también una forma de denuncia?

Más que denuncia, es una invitación a reflexionar. No pretendo dar respuestas cerradas, sino abrir interrogantes. Mostrar que hay otras formas de entender la ciudad, la historia y la identidad.

Para terminar, ¿qué significa Almería en su obra?

Es el eje de todo. Siempre estoy pintando Almería, de una forma u otra. Es mi identidad, mi memoria, mi punto de partida. Y creo que entenderla es también entendernos a nosotros mismos.

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