¿Qué hay detrás (o debajo) de las dermatitis pruriginosas?
¿Qué hay detrás (o debajo) de las dermatitis pruriginosas?
Es natural pensar que si nuestra mascota se rasca debe de existir alguna causa que lo origine. Ese picor constante podría estar producido por las archiconocidas pulgas, esos insidiosos y diminutos seres que corretean por su pelo y que le pegan molestos picotazos pudiendo causarles incluso una alergia importante. Pero hay seres más pequeñitos todavía que ni siquiera podemos ver a simple vista y que también les producen picores molestos e intensos. Pequeños ácaros como los que producen la sarna, otros que se asemejan a caspa sobre su pelaje, otros que se encuentran en sus oídos.
A veces, ni siquiera hay un ectoparásito como los que acabamos de comentaros. A veces, es el propio perro que presenta una alergia, por ejemplo a la picadura de la pulga, o a alergenos que están en el ambiente, o a un ingrediente de la comida o a algo en particular con lo que entre en contacto. Otras veces, la causa del picor es una infección, como las producidas por hongos o bacterias y muchas veces son la consecuencia de un problema primario
que finalmente desencadena esa infección: problemas como los descritos anteriormente o enfermedades hormonales,
o de reacciones a medicamentos o vacunas entre otros. Así mismo, algunas de estas “causas” de picor pueden ser transmitidas a nosotros mismos. Por ejemplo, las pulgas, los hongos, la sarna sarcóptica,…
Así que, a veces resulta difícil conseguir que nuestra mascota pueda dejar de rascarse y, como veterinario, supone un reto conseguir dar con la causa primaria para evitar tan gran malestar en nuestra mascota. A veces es necesario
realizar diferentes pruebas como raspados cutáneos, cultivos, análisis de sangre, etc. , para poder determinar la causa y cual es el mejor tratamiento.