La Voz de Almeria

Vera

El maestro alfarero que ha construido un horno artesanal para mantener viva la tradición familiar

Salvador Hernández ha construido esta herramienta desde cero, sin planos y únicamente con los recuerdos de cómo lo hacía su abuelo

Salvador Hernández, el alfarero veratense que ha construido su propio horno artesanal.

Salvador Hernández, el alfarero veratense que ha construido su propio horno artesanal.LA VOZ

Publicado por

Creado:

Actualizado:

Desde cero. Pieza por pieza. Ladrillo a ladrillo. Así ha levantado Salvador Hernández, un horno que desde ahora no solo sirve para cocer barro, sino para mantener viva la memoria de su familia y de todo un oficio en Vera. Sin planos, sin prisas y sin más guía que los recuerdos de su abuelo, este veratense ha construido con sus propias manos una herramienta que ahora también es símbolo de la ciudad: el de una tradición alfarera que se resiste a desaparecer.

“Solito, hasta los ladrillos” relata Salvador. Un proceso que ha sido lento pero que no le ha supuesto “sacrificio ninguno” puesto que lo ha hecho con “amor y cariño”. Desde “hacer los ladrillos y esperar que se sequen” hasta hacer la primera cocción con el fin de que “se cociera la carcasa del horno, porque todo estaba en crudo”. “Hoy ponía tres filas, y mañana hacía otros ladrillos para poner otras cuatro o cinco filas, y así lo he conseguido” recuerda.

Tradición familiar

Aunque lo cierto es que Salvador no se dedica a fabricar hornos. “Lo he visto de mi abuelo y ahí he tenido una base, sin planos ninguno, todo de cabeza” explica. Podría haber comprado un horno eléctrico o de gasoil pero habría significado perder la esencia del oficio. La imperfección es la principal “característica de las piezas cocidas en un horno de leña porque te marca por donde pasa el fuego… es más artesanal” añade.

Eso sí, lo que Salvador ha construido es, en realidad, “una miniatura” de los grandes hornos familiares que recuerda de niño: “Es porque no se pierda la costumbre” dice. No se trata, ni mucho menos de ganancias económicas – “cero” – sino de mantener viva la tradición y la memoria familiar. “Yo me siento y empiezo a meter leña al horno y estoy viendo a mi padre y a mi abuelo” detalla Hernández. “Las piezas tienen su valor, pero el valor está en seguir las costumbres y no dejar perderlas” continúa.

A pesar de venir de una familia de alfareros, el veratense comenzó a acercarse al oficio tras las muerte de su padre, sin experiencia previa: “No sabía ni hacer un cenicero, que es lo más fácil”. Su tatarabuelo, Bernardino Hernández, ya figuraba como alfarero. Ahora, su hijo es quien continúa la tradición, dando clases y asegurando que el oficio no se pierda.

Horno artesanal creado por Salvador Hernández.

Horno artesanal creado por Salvador Hernández.LA VOZ

Aunque la alfarería ha evolucionado – con tornos eléctricos y barro preparado – el trabajo sigue siendo intenso. Cada pieza requiere tiempo, trabajo manual y una cocción cuidadosa. Actualmente, Salvador sigue elaborando sus creaciones y preparando la próxima hornada: “Primero tienes que cargar el horno de piezas y después le pegas fuego. Ahora mismo, el horno está “de almacén” y después de cierra y se le pega fuego para cocerlo” detalla.

La familia Hernández es, a día de hoy, la única que mantiene viva la alfarería tradicional en Vera. Y, por suerte, cuentan con la colaboración del Ayuntamiento de Vera que “se está implicando al máximo” para que la tradición no muera.

tracking