La Voz de Almeria

Huércal de Almería

Un pregón en lengua de signos: cuando la felicidad no puede expresarse con palabras

Este año, el pregón tendrá un acento especial, un tono distinto y profundamente emotivo

Ángel Torres Segura será el pregonero de las fiestas de Huércal de Almería 2025.

Ángel Torres Segura será el pregonero de las fiestas de Huércal de Almería 2025.Tito S.

Tito Sánchez Núñez
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El corazón de Huércal de Almería latirá más fuerte que nunca en el inicio de sus fiestas. Este año, el pregón tendrá un acento especial, un tono distinto y profundamente emotivo. Porque no será pronunciado con palabras, sino con gestos, miradas y emoción.

La Federación de Sordos de Andalucía incluso ha felicitado públicamente al Ayuntamiento por su elección, reconociendo que designar a una persona sorda como pregonero de unas fiestas patronales es un gesto prácticamente inédito. Un hito que reivindica la inclusión y pone en valor las múltiples formas de comunicarse. 

Y en Huércal de Almería lo hará Ángel Torres Segura, vecino entrañable y muy querido, que a sus 47 años representa como nadie la fuerza de la alegría, la superación y el amor por su tierra.

Ángel padece una discapacidad auditiva desde que tenía apenas nueve meses, pero eso nunca le ha impedido comunicarse con el mundo desde el corazón. Lo suyo es un lenguaje de signos, sí, pero también de sonrisas, abrazos y entrega absoluta. 

Quienes le conocen (y en Huércal son muchos) saben bien que su felicidad no necesita palabras. La transmite con cada gesto, con cada colaboración desinteresada, con su participación en todas las actividades del pueblo, con su cariño sin límites.

Ángel ha estado siempre vinculado a la vida social, deportiva y religiosa del municipio. Lo mismo lo ves sobre la bici en la carrera de cintas que disfrazado de cabezudo o alegrando la Feria del Mediodía. Es difícil imaginar una celebración huercalense sin él.

Desde hace años trabaja en una lavandería en Viator, donde también lo adoran. Se levanta a las 6:00 de la mañana, trabaja hasta las 15:00 y, por las tardes, se va al campo de fútbol. No hay descanso cuando lo que se hace se hace por amor. Pero ahora sí que se ha pedido vacaciones para poder disfrutar de las fiestas en su plenitud.

Pero si hay dos pasiones que lo definen son el fútbol y la Semana Santa. Es parte esencial de la Agrupación Deportiva Huércal, donde ayuda con todo lo necesario: desde preparar la fruta que se llevan los jugadores (“para que estén fuertes y ayuden a ganar los partidos”, dice por gestos que traduce su hermano Fernando) hasta colaborar en entrenamientos y partidos. 

Su historia en el equipo está llena de anécdotas, como aquella vez que fue expulsado en un partido en La Cañada en el que, tras dos tarjetas a jugadores del Huércal, se dirigió al árbitro haciendo el gesto de tener 'cara'. Incluso en la radio lo mencionaron como que habían expulsado a un sordo por hablar. Desde entonces, no ha vuelto a replicar a un árbitro: respeto absoluto.

También en la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Virgen de los Dolores y Santo Sepulcro, Ángel ha sido figura destacada. Fue costalero durante años, hasta que una operación de espalda le obligó a dejar ese rol. Pero no se fue: asumió tareas organizativas y siguió ayudando como siempre, en silencio, pero con determinación.

Siempre quiso ser parte de todo, siempre quiso estar en la calle, con la gente, ayudando. Esa ha sido su manera de vivir, su leit motiv. Como recuerda su familia, aceptar la sordera no fue fácil, pero cuando se dejó de esperar un milagro y se comenzó a actuar, todo cambió: “Él es más feliz que nadie”.

Su historia está marcada por una infancia en la que sus padres, Nieves y Francisco, y sus hermanos, Fernando y Paco, se volcaron para que pudiera comunicarse con ellos. Aprendieron lengua de signos para poder compartir con él emociones, bromas y la vida misma. 

Pasó parte de su escolarización en Madrid, en un colegio especializado, y aunque ha enfrentado otras dificultades nunca ha dejado de intentarlo. Como aquella vez que se empeñó en sacarse el carné de conducir, aprobó el teórico y dio hasta 40 clases prácticas, pero a la sordera se le unieron problemas de equilibrio que le impidieron aprobar.

Y si alguien se pregunta qué sueña Ángel hoy, la respuesta es clara: ver al Huércal en Primera. Porque él no ha dejado de soñar. Ni de sonreír.

Este año, cuando suba al escenario para dar el pregón, todo el pueblo estará con él. Su madre, que también fue pregonera, lo mirará con orgullo desde el cielo. Y él, emocionadísimo, rodeado de su gente, transmitirá como solo él sabe hacer, que la felicidad, aunque no pueda expresarse con palabras, se entiende perfectamente cuando se vive de verdad.

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