Tres jóvenes de Adra hacen historia con un récord en el Campeonato de España de karate
La constancia, el trabajo diario y la ambición impulsan un logro reservado para muy pocos

Los tres abderitanos campeones de España junto a su entrenador.
Una medalla dura solo unos segundos colgada del cuello, pero todo lo que ocurre antes de ganarla permanece para siempre en la memoria. Las madrugadas, los viajes, los nervios, los entrenamientos interminables y esos días en los que apetece rendirse, pero uno decide seguir.
Por eso, cuando Ariadna Rodríguez, Carla López y Mario López escucharon que eran campeones de España de karate en el Campeonato Nacional de Clubes celebrado en Tarragona, lo primero que sintieron no fue euforia, fue alivio. “Ya está, conseguido”, recuerda Ariadna. Una frase sencilla que resume meses de trabajo para tres jóvenes karatecas del Scorpio Karate Club de Adra que han logrado algo reservado para muy pocos: subir a lo más alto del podio nacional.
Entre los tres regresaron a casa con cinco medallas, un botín extraordinario para unos deportistas que todavía están en plena etapa de formación. Pero detrás de esos resultados, que son lo que todos vemos y celebramos siempre que llegan los éxitos, hay una historia que, casi siempre, queda mucho menos visible.
Durante meses, los fines de semana dejaron de ser fines de semana. Tocaba viajar hasta Marbella para entrenar con el Olympic Center Marbella, club con el que compitieron en Tarragona. Hubo jornadas que llegaron incluso llegaron a las diez horas de preparación. Horas de repetir movimientos una y otra vez, de corregir errores, de gestionar frustraciones y de volver a intentarlo para que no quedara ni un solo cabo suelto.
Algo llamativo es la confianza que proyectan, y es que ellos mismos confiaban en, como mínimo, llegar al podio. Aunque una vez que todo comenzó y pudieron demostrar el nivel que habían adquirido tras de la preparación, las expectativas aumentaron al máximo: “Después de la primera ronda ya no veíamos otra opción que quedar primeros”, reconocen los jóvenes.

La medalla de campeones.
Más que un deporte, una forma de vida
Todo esto sorprende mucho más sabiendo que lo hicieron siendo todavía adolescentes que, pese a su juventud, acumulan ya más de media vida sobre un tatami. Ariadna comenzó con apenas cuatro años y Carla y Mario prácticamente nacieron dentro de un gimnasio. Y quizá por eso, cuando les preguntan qué es lo que más les gusta de este deporte, ninguno habla de medallas, hablan de superarse, de esa placentera sensación que solo llega cuando por fin sale una técnica que llevaba semanas resistiéndose, del compañerismo que existe incluso en un deporte individual como este y de los viajes, las experiencias y las amistades que se crean por el camino.
Y en este sentido aparece otra de las grandes lecciones de esta historia. Porque el karate, al igual que todos los deportes, enseña muchísimo más que a competir. Enseña a levantarse después de cada error, a convivir con la presión y a seguir adelante cuando los resultados no llegan.
Su entrenador, Mario López, que además es padre de dos de ellos, lo tiene claro. Más allá de las cinco medallas nacionales, se queda con el aprendizaje: “Han aprendido a seguir adelante, que por muchos problemas que aparezcan hay que afrontarlos y superarlos”. Un mensaje que a priori puede parecer sencillo, pero su fondo es muy poderoso.
Aunque fuera de esa afirmación, la magnitud de lo conseguido va más allá de las cinco medallas. Según explica el entrenador, el Olympic Center Marbella logró un hito sin precedentes en el campeonato al sumar siete oros y nueve medallas en total. "Esto no lo había conseguido nadie nunca en el karate nacional", asegura. Un éxito histórico del que los tres deportistas abderitanos fueron protagonistas destacados, aportando más de la mitad de las medallas logradas por el club.
Ahora, mientras todavía saborean el éxito conseguido, los tres ya tienen la mirada puesta en los próximos retos. El Campeonato de Andalucía y nuevas competiciones mundiales ya se divisan en el horizonte.
Sin embargo, pase lo que pase a partir de ahora, hay algo que ya nadie podrá quitarles: la certeza de que todo aquel esfuerzo y todos aquellos momentos en los que pensaron que no podían más merecieron la pena y les han fortalecido.
Porque las medallas brillan, pero lo que realmente las ilumina es el ejemplo que dejan. En este caso, el de tres jóvenes que inspiran a todos y que demostraron que los sueños grandes también se construyen a base de pequeños esfuerzos diarios.