La Voz de Almeria

Adra

Una fotografía real e histórica de Almería en 1862

La fotografía fue realizada con motivo de la visita de la Reina Isabel II

Almería 1862. Vista general de la ciudad.

Almería 1862. Vista general de la ciudad.C. Clifford Phot.of H.M.

Pepe Cazorla
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La reproducción es autoría del galés Clifford Charles (1819/1863) y fue realizada un año antes de su fallecimiento. La imagen fotográfica y realizada en papel albúmina, muestra una vista general de la ciudad en 1862 y es un documento que está registrado en la Biblioteca Nacional de España bajo el titulo - Fotografías de vistas de ciudades, Materia – Almería Descripción – Fotografías de vistas de ciudades – España – S. XIX

La imagen es un recuerdo fotográfico de la visita de SS. MM. y AA. RR. Isabel II, a las provincias de Andalucía y Murcia en septiembre y octubre de 1862 por C. Clifford, fotógrafo de S. M.

En su recorrido por Andalucía, a la Reina Isabel II, le acompaña un séquito del que formaba parte el fotógrafo Charles Clifford que realiza varias imágenes en la ciudad. Su trabajo queda en forma de un álbum de aquél viaje y que presentemente se encuentra en el Palacio Real de Madrid (Fontalella, 1981:62). 

Allí se encuentran dos imágenes; la referente a una vista general de la ciudad y otra del pabellón- quiosco de esparto montado en Almería con motivo de la visita. El pabellón estaba lleno de todos los lujos posibles para recibir a la reina nada más bajase del barco y fuese su lugar de descanso y aseo para la reina.

Charles Clifford, considerado uno de los grandes pioneros de la fotografía en España y un auténtico cronista visual del siglo XIX entre 1852 y 1862, realizó un recorrido visual por monumentos y enclaves emblemáticos de toda España que Clifford inmortalizó con su mirada documental y artística. 

Dedicó más de una década a recorrer el país con su cámara, dejando un valioso testimonio gráfico de ciudades, monumentos y paisajes. Su trabajo, a medio camino entre la precisión documental y la sensibilidad artística, convirtió su obra en una de las miradas más lúcidas y evocadoras de la España de su tiempo. Entre 1852 y 1862, Charles Clifford produjo cerca de quinientas fotografías que hoy se consideran un testimonio excepcional del patrimonio monumental español plasmadas en el libro: “Photographic Scramble through Spain” (Una peripecia fotográfica por España) que permite sentir el latido de la España del siglo XIX a través del ojo de un maestro.

La gran torta de plata copelada en la fábrica de Adra

Después de visitar Málaga y Granada, la Reina Isabel II pondría rumbo en barco con destino a Almería. En Almería se observaba además un movimiento extraordinario. Desde la población de Adra anotaban que, para felicitar a la Reina, se preparaba un crecido número de embarcaciones adornadas con el mayor gusto, que saldrán al encuentro de SS. MM. 

En aquellas playas, se preparaba además cohetes, música, palomas y poniendo banderas en toda/ las torres más elevadas de la población – apuntaba “El Diario Español” en octubre de 1862. Así mismo, las empresas explotadoras de minas ricas de la provincia ofrecerán a S. M. una gran torta de plata, copelada en la fábrica de Adra, como recuerdo de la regia visita, uniéndose para este objeto las compañías de las sierras Almagrera y de Gádor representando el obsequio un estimado producto de la industria más importante del país.

Visita Reina Isabel II a Almería

El sosiego y la quietud que llevaba Almería hasta entonces se vio interrumpido por un chubasco de proyectos inmejorables. Aquellos días todo había cambiado: la imprenta, las fábricas, los talleres, los edificios públicos, los de propiedad particular, el rico, el menesteroso, el artista, el bracero, todos se agrupaban y se afanaban por ser de los primeros en ofrecer à los regíos huéspedes un testimonio de su amor. 

Entre los objetos notables, figuraban las grandiosas columnas de Hércules, construidas de ricos minerales de las sierras, y confiadas a la dirección del ilustrado y distinguido ingeniero Sr. Salazar. Era una excelente obra que todo lo reunía, gusto, magnificencia, pureza en su construcción y delicados y difíciles detalles.

El kiosco formado de raras y finísimas labores de esparto natural y elaborado fue dirigido por el distinguido arquitecto provincial Sr. Marín Baldó. En esta obra se pasmaban a la par, el ingenio desplegado para formar desde el remate del tercer cuerpo hasta las delicadas columnas que le sirven de base, del tosco y áspero producto del esparto. La tienda y desembarcadero estaban preparados en el antiguo muelle. 

El lujoso carruaje que el comercio almeriense ofrece a los augustos viajeros en el momento de desembarcar estaba construido en uno de los primeros talleres de Paris. Era inmejorable, así como los seis briosos caballos de raza española que los iban de conducir, algunos de los cuales se habían traído de Granada. Los demás carruajes y trenes para la servidumbre altos dignatarios del Estado etc., y los hermosos caballos de silla elegantemente enjaezados, que también por si fuesen necesarios también estaban dispuestos.

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