Impacto y medidas para evitar la completa destrucción de los montes y arbolados en 1850
En Sierra de Gádor se estaban haciendo exploraciones inmensas de plomo, y aun así no alcanzaban a dar abasto a las fundiciones de Adra y a los grandes pedidos de exportación

Foto atribuida a Fernando Guerrero Scholtz, década de 1860. Vista de Adra con la torre del Humo al fondo.
Una de las principales medidas que se desplegaron en favor de los intereses materiales de la provincia almeriense, fue la de poner un coto a la devastación de nuestros montes, debido en gran parte a la multitud de hornos de fundición de mineral plomizo que se habían levantado, y que para alimentarlos tocaba muy de cerca el peligro de que los talaran y destruyeran totalmente, acabando a la vez con la ganadería y con la riqueza agrícola.
Aquellos males fueron denunciados al gobernador por conducto del comisario del ramo y de algunos alcaldes de la provincia que acordaron su remedio y presentaron un proyecto para extirparlos, el cual fue discutido y aprobado por unanimidad por el referido concejo, convencido de los beneficios inmensos que iba reportar a todos los pueblos; y en su virtud se acordó insertarlo en el Boletín de provincia para su observancia bajo el número 259 del lunes 13 de abril de 1850.
Su simple lectura apunta así: “Es, en efecto, doloroso transitar por todos los campos antes fértiles y montuosos, especialmente los situados por la parte de Poniente entre las jurisdicciones de Dalias, Roquetas y Adra, y no hallar en ellos ni una sola mata, ni un solo lomillo, careciendo los pueblos de la provisión de leñas para el uso común, y teniendo que irlas a buscar a jurisdicciones de otros distantes, pagándolas, como es consiguiente, a precios más altos elevados”. En efecto, era doloroso transitar por lodos los campos, antes fértiles y montuosos, especialmente los situados por la parte de poniente, entre las jurisdicciones de Dalias, Roquetas y Adra.
Y es que no podía suceder otra cosa, cuando del estado remitido por los alcaldes al gobernador de los hornos existentes en sus respectivas jurisdicciones de fundición de minerales, alimentados exclusivamente con carbón vegetal. Una de las principales causas de la decadencia de la industria ganadera, y no había que atribuirla a otro origen que, a la ruina total de los montes, y por consiguiente a la falta de! pastos, viéndose obligados los ganaderos a enviar sus rebaños a puntos más distantes con notables perjuicios de sus propios intereses.
No menos incuestionable era la grande y continua esterilidad de esta provincia sumándose, que era casi imposible que se detuvieran las nubes y sobre los montes ejerciera alguna influencia de atención a unos campos yermos en donde apenas se divisaba el más pequeño arbusto.
En vista de aquellas consideraciones, se rogaba al gobernador obtuviera soluciones a las profesiones agrícola y ganadera, que eran los fundamentos principales de nuestra riqueza, protegiéndolas con actos como al que aludían, oficiando sus intereses y garantizando su porvenir.
Por lo tanto, y ante tal problema se decidió poner un coto a la devastación y ruina total de aquellos montes, debido a la multitud de hornos de fundición de mineral plomizo que se hablan levantado y que para alimentarlos se había destruido todo acabando a la vez con la ganadería, y con la riqueza agrícola existente por entonces.
Desde la Dirección de Administración, - Montes – (Revista mensual de agricultura (1850) era urgentísimo cortar los abusos que se estaban cometiendo en perjuicio de los montes de esta provincia, casi despoblados en el día, por efecto del aprovechamiento ilimitado que han permitido abusivamente o consentido por indolencia los ayuntamientos, sin que se llenasen previamente las formalidades y requisitos marcados en las ordenanzas del ramo y reales órdenes aclaratorias.
Consideraba la dirección que de no proveerse oportunamente el remedio a tan graves males, sobrevendían con la desaparición de los montes, otros muchos más mayores a lo general de los pueblos, y al porvenir de su agricultura y ganadería, cuales serían la falta de pastos y leñas y el alejamiento de las lluvias, que en esta provincia se había hecho una plaga constante, sin duda por su poco arbolado que han destruido, casi del todo, y debido a esa expansión desordenada que se había dado al consumo de las maderas y leñas con destino al carbono y fundición de minerales, a pesar del celo que siempre había demostrado el Comisario de Montes para evitar aquellos desmanes.
Se buscaba el de procurar el bienestar de los pueblos, adoptando aquellas medidas reparadoras que sugieran de utilidad y conveniencia de los mismos, destruyendo las causas que se opusieran al desarrollo de sus intereses materiales o promoviendo y preparando su fomento, acabando con los abusos y al mismo tiempo se atendiese su inmediata repoblación para reparar las pérdidas que aquella habían causado, viniendo a resolver una vez reunido previamente el concejo de administración aprobando entre otros puntos como: Se declaraban abusivas todas las concesiones que habían hecho los ayuntamientos a los dueños de establecimientos de minerales y demás oficinas de beneficio, para el aprovechamiento del combustible vegetal pertenecientes a los montes. En definitiva, quedaban por el momento caducadas en su consecuencia, durante los siguientes tres meses dichas concesiones.