Un amigo de la mujer acuchillada en Berja se ocultó en una habitación durante el crimen
Hamid D. asestó a María del Carmen Marín 33 puñaladas mientras un testigo se escondía en la casa

Sala de vistas de la Audiencia de Almería en el inicio del juicio
La tercera sesión en el juicio con jurado popular en la Audiencia Provincial de Almería por el crimen de María del Carmen Marín Cara, apuñalada por su ex compañero sentimental Hamid D. en agosto de 2014, ofreció ayer el relato del único testigo presencial del suceso.
Un amigo de la víctima, de origen magrebí, permaneció oculto en una habitación de la vivienda mientras el acusado asestaba hasta 33 cuchilladas a su ex novia en el inmueble, en la calle Ramón y Cajal de Berja. El testigo había mantenido relaciones sexuales con la víctima esa noche y, según su declaración, María del Carmen Marín le pidió que no saliera de la habitación cuando escuchó la llamada a la puerta. “Pensaba que era alguien de la familia y no quería que me vieran”, afirmó.
Sin embargo, la visita era Hamid D., con una orden de alejamiento por amenazas y armado con un cuchillo. El testigo no salió para interponerse entre ambos y, sólo cuando Hamid D. huyó del inmueble, abandonó el cuarto y acudió a una estación de servicio cercana para llamar la atención de un coche de la Guardia Civil. “Ella sólo decía ‘El moro me ha matado, el moro me ha matado’. No tenía teléfono para pedir ayuda, así que salí corriendo hasta la gasolinera”, expuso el testigo.
Secuencia de hechos
Su relato es muy relevante para reconstruir la secuencia de hechos. En primer lugar, según su declaración, existió una conversación “de unos cinco o seis minutos” antes de la brutal agresión a María del Carmen Marín. Este elemento podría favorecer las tesis de la defensa, representada por el abogado José Ramón Cantalejo, sobre la calificación de los hechos como un homicidio y no como un asesinato, como sostienen la acusación particular y el fiscal. Supondría una condena de prisión más baja.
Y en segundo lugar, el testimonio del joven abre el debate sobre el tiempo de demora en la asistencia de María del Carmen Marín. El hombre tuvo que correr hasta alcanzar a una patrulla de la Guardia Civil (“unos dos minutos”), regresar a la vivienda, conseguir que le abrieran la puerta del bloque y esperar la llegada de la ambulancia.
El testigo manifiesta que la víctima estaba agonizante cuando salió a pedir ayuda. Ahora el tribunal tendrá que cotejar este relato con las declaraciones de los forenses que, según un primer informe, detectaron 33 puñaladas, aunque la mayoría en zonas no vitales.
“Tranquilo”
Por otra parte, la declaración de las dos primeras hermanas de María del Carmen Marín confirmaron ayer las amenazas reiteradas de Hamid B. y discutieron su estado de alteración aquel 2 de agosto de 2014.
Según la investigación, el acusado mató a su ex pareja y luego llamó a su prima hermana para amenazarla también a ella. Ayer, la mujer relató el episodio de forma muy gráfica. “Me dijo que le había dado seis o siete puñaladas a mi prima”, explicó. “Estaba tranquilo, normal”, aseveró con firmeza.
Este elemento discute las tesis de la defensa, a saber, un apuñalamiento fruto de un trastorno mental transitorio por un ataque de celos. La primera de la víctima afirma que no estaba alterado.
El portal
El principal testigo en la muerte de María del Carmen Marín, apuñalada en su propia casa en agosto de 2014, aseguró que la asistencia a la víctima se retrasó por un cúmulo de casualidades. En primer lugar, no tenía a mano un teléfono con el que avisar a la ambulancia, según declaró ayer, por lo que tuvo que correr hasta encontrar un vehículo de la Guardia Civil. Y en segundo lugar, la entrada a la vivienda fue dificultada por la imposibilidad de abrir la puerta del edificio. Los agentes llamaron con insistencia a los pisos (seis en el edificio) con el portero automático, pero los vecinos no abrían, alegó.