Llegó el día de partir la Vieja y romper con todo lo antiguo
Las familias del Levante celebran su tradicional día de convivencia en el campo

El alcalde de Vera con uno de los grupos en la fiesta
Los niños volvieron ayer a ser los protagonistas en el tradicional día de la Vieja y fueron los encargados de partirlas y sacar todo lo bueno de ellas. De forma muy simbólica, son ya muchas las generaciones que durante varias horas han confeccionado sus viejas y las han rellenado de chucherías para después apedrearlas y, como siempre, los mayores miran satisfechos a sus pequeños para ver cómo dejan paso a lo nuevo.
Gastronomía
Se trata además de un día de buenas comilonas, mitad de casa, mitad realizada enel campo, de los ya muy tradicionales hornazos y buen beber.
La Ermita de la Virgen de las Huertas y los cerros limítrofes a la zona costera en Vera volvieron a convertirse en los espacios más demandados de esta localidad del Levante, pero no hay un lugar único de encuentro, una explanada, una arboleda o un chalé en la playa es un buen sitio para encontrarse con las amistades y celebrar. Una buena ubicación para las mesas, barbacoas y demás enseres supone la llegada a media mañana, aunque la mayoría de los comensales no lleguen hasta el mediodía. De hecho, la tradic ión ha hecho que este día, aunque esté marcada en rojo como fiesta sólo en Pulpí, se haya convertido en media jornada libre en prácticamente todos los municipios del Levante.
Cierre
La mayoría de los comercios, tiendas o restaurantes saben que pocos serán los que se pasarán por allí en un día como este y también se recogen a los niños de los colegios. Así, según la experiencia de muchos, “es mejor unirse y disfrutar a veces con la familia, a veces con los amigos”, señalan algunos jóvenes que se desplazaron hasta la arboleda entre Vera y Garrucha después de trabajar. “Nos vamos con la puesta del sol todos los años”, señalan con ganas de pasar unas cuantas horas sin pensar en problemas.
Viejas Cañas, papel de seda y algún trapo son los materiales que los niños utilizan para realizar sus viejas, aunque cada vez existen más tiendas que venden las muñecas rellenas, en muchas ocasiones con fines solidarios.
Es difícil datar esta tradción, pero existen muchas variantes de esta festividad, para unos son las piedras las que rompen con lo malo del pasado y para otros, los palos; en Pulpí, incluso llegan a rellenar a la “vieja remolona” de petardos. Sin duda, hoy nada queda de ellas para mirar al futuro con optimismo.