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"Estamos muy tristes y perdidos": la comunidad senegalesa de Pechina, tras la muerte de Ibrahima

Vecinos reclaman justicia por la muerte a tiros de Ibrahima Dieng, ocurrida el pasado sábado

Elena Ortuño

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Ibrahima Dieng era un hombre trabajador de origen senegalés que vivía en Pechina. Tenía mujer, un hijo y muchos amigos. Era, como afirma su compañero y compatriota Souleymane, “un buen niño que había venido a España para trabajar y mejorar la situación de la familia que dejó atrás, en su país”.

Ese “buen niño y vecino” recibió un disparo en el abdomen durante los violentos episodios registrados el pasado 17 de octubre en el municipio; un balazo que acabó con su vida y que ha despertado la tristeza del municipio, pero también su fuerza. Ayer Pechina salió a la calle bajo el lema ‘Justicia para Ibrahima’ y con un objetivo claro: trasladar su solidaridad a la familia de la víctima y reclamar un esclarecimiento de los hechos.

Sensaciones de la comunidad

“Estamos muy tristes. Estamos muy, muy tristes”, reconocía Souleymane, un senegalés afincado en Pechina que conoció de cerca a Ibrahima. Habla con tono cansado. Incluso con una pizca de desesperación: “Estamos perdidos y confusos, porque no sabemos a dónde irnos o qué hacer”. Habla en nombre de toda la comunidad senegalesa, que ha sentido como propia la pérdida de la familia del joven protagonista de la concentración.

Con firmeza, Souleymane describe a aquel que fue su compañero como una persona pacífica y dirige el foco del problema hacia Los Cortijillos: “Es una zona peligrosa. Los jóvenes que viven allí tienen miedo, siempre están pendientes cuando salen de trabajar”, relata, para después añadir: “Yo siempre les aconsejo que salgan de ahí, pero el problema es que no encuentran casa en otras zonas del pueblo. Yo les digo: ‘Es mejor dormir en la calle que vivir en Los Cortijillos”, sentencia.

"Es mejor dormir en la calle que dormir en Los Cortijillos"Souleymane

Como migrante afincado en Pechina desde hace 17 años, Suleimán asegura que nunca ha tenido problemas con los vecinos de la localidad, cuyo trato valora positivamente. Una experiencia que contrasta con la realidad marginal que describe en Los Cortijillos.

Imagen compartida por las asociaciones junto con el comunicado.

Imagen compartida por las asociaciones junto con el comunicado.La Voz

Los vecinos hablan sobre la convivencia

Durante la concentración, las caras de tez negra se entremezclaban con las personas blancas; una estampa que refleja la convivencia y solidaridad entre vecinos de distintos orígenes reinante en Pechina. Todos estaban unidos por una misma reivindicación: justicia.

“Los senegaleses son gente respetuosa que sale cada mañana a ganarse la vida. Yo madrugo mucho y los únicos que me encuentro por la calle son ellos, que van en sus patinetes al trabajo. Esta gente también necesita nuestro apoyo. Por eso estamos aquí”, explicaba Ángeles, una vecina de Pechina que describe la convivencia en el municipio como “generalmente buena”. 

Elena Ortuño

Ángeles habla con empatía, mientras dos vecinas suscriben con un movimiento de cabeza sus palabras. En manos de los presentes, carteles que rezan en varios idiomas: “Justicia para Ibrahima. Àtte ju jubal Ibrahima. Justice pour Ibrahima”.

Un manifiesto en varios idiomas

“Nada, absolutamente nada, justifica quitarle la vida a otra persona”, clamó Rachida Navarro, portavoz de las asociaciones Nueva Bayyana y Mamá África, convocantes de la concentración. “Hoy no estamos aquí para sembrar odio, sino para reclamar justicia y defender la vida con independencia de su origen”, añadió, en un manifiesto que apelaba al respeto, al diálogo, a la ley y a la convivencia pacífica como respuesta a lo sucedido.

Elena Ortuño

Con intervenciones en varios idiomas y el micrófono abierto a quienes quisieron tomar la palabra, la concentración convirtió el dolor por la muerte de Ibrahima en una reivindicación compartida de justicia y respeto. 

Vecinos de distintos orígenes se reunieron para condenar la violencia y mostrar que la convivencia se construye con solidaridad, sin importar de dónde venga cada uno. El acto concluyó con un mensaje que resumió el sentir de los presentes: “Nunca te olvidaremos, Ibrahima. Descansa en paz”, pidió con la voz rota Rachida Navarro.

Qué ocurrió  el pasado 17 de octubre

La madrugada del 17 de octubre, Pechina registró dos episodios violentos con enfrentamientos entre varios grupos. En el primero, en Los Cortijillos, un hombre senegalés sufrió una paliza; horas después, en la calle Sierra María, Ibrahima recibió un disparo en el abdomen. La Guardia Civil ha detenido ya a cinco personas.

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