El espectáculo natural que se retrasa y alarga este año en Almería: la berrea del ciervo
Ya en su fase final, las altas temperaturas de septiembre y las lluvias han provocado los cambios

Un ejemplar de ciervo durante la berrea, en una foto de archivo.
Cuando llega septiembre, baja la temperatura ambiente y llegan las primeras lluvias, comienzan a oírse los primeros berridos del ciervo en la Sierra de los Filabres. No obstante, es la climatología la que marca el inicio de este fenómeno natural, por lo que cada temporada puede comenzar en fechas diferentes, aún así esta suele coincidir año tras año con los primeros días de septiembre y extenderse hasta principios de octubre.
Es, precisamente, lo que ha ocurrido este año, en el que este espectáculo natural ha experimentado cambios respecto a temporadas anteriores. “En esta se ha observado que al inicio del periodo (principios de septiembre) la actividad fue baja, posiblemente por las altas temperaturas. A mitad de mes, tras las primeras lluvias y un leve descenso de las temperaturas en la Sierra de los Filabres, la actividad aumentó y alcanzó valores normales análogos a temporadas pasadas. Luego, a final del mes de septiembre y principios de octubre, coincidiendo con algunos episodios pluviométricos, la berrea se ha extendido a estas fechas actuales, si bien es cierto que ya está en la fase final (con casi ausencia de berrea pero con los ciervos aún con los grupos de hembras)”, ha explicado la delegación provincial de Medio Ambiente.
“También es reseñable el ligero aumento de la calidad de las astas de ciervo esta temporada, quizá debido a la disponibilidad de pastos y bellota en la otoñada pasada y de pastos en esta primavera y verano, aunque influyen otros muchos factores, como que las densidades no sean excesivas, la genética de los individuos, la gestión cinegética en el sentido de la selección realizada, etc”, afirman desde la Junta.
Es en la Sierra de Los Filabres donde se puede ver esta ‘lucha’ en la provincia de Almería. Cualquier zona en principio es idónea siempre que sea el momento de celo adecuado, pero, en general, zonas como El Toril, La Merendera, Calar Alto, El Cortijo del Conde o Arroyo Berruga suelen ser zonas muy activas durante el pasado mes, según detalla la Junta.
En septiembre, en concreto con la berrea, los guardas de caza de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, además del control de cazadores furtivos y de realizar censos de ciervo, también actúan como guías de caza en los recechos de ciervo. En estos ellos acompañan a los cazadores agraciados en la subasta o sorteo público y, como conocedores de la sierra, les llevan a los lugares idóneos para la caza, eligen el animal en concreto en función de la categoría asignada al cazador (hembra, selectivo, representativo, trofeo, etc) y guían, controlan y auxilian a dicho cazador para llevar a cabo el rececho con garantía.
Censo
La población de ciervos en Los Filabres se estima que fluctúa entre 1.500-2.000 ejemplares (1.000-1.500 en los cotos en monte público que gestiona la Junta).
“Viendo la tendencia y por la presencia continua del personal, se observa que la población se mantiene en esas cifras aproximadas, si bien puede ser que se esté produciendo un ligero aumento. La proporción de sexos está claramente dominada por las hembras", añade la Junta.
Qué es este fenómeno natural
“Comienzan entonces las luchas por el territorio entre los machos más dominantes, produciéndose una selección natural que hará que el ciervo más preparado será el que transmita sus genes a la próxima generación. La berrea es la expresión de la defensa de esos territorios en los que un ciervo proclama su propiedad y advierte a los demás que quieran invadirla", explican desde la delegación provincial.
En esta época, según aclara la Junta, los machos de ciervo están sometidos a un estrés considerable. Pierden muchos kilos de peso, debido a que a veces no tienen casi tiempo ni de comer al estar defendiendo su parcela. Algunos incluso pierden la vida, por el agotamiento, las heridas de las peleas y otros factores.