La Voz de Almeria

Provincia

La finca del faro de Garrucha puede acabar en el rastro

Se pone de nuevo en almoneda por 400.000 euros menos esta pastilla de suelo residencial que para el pueblo es mucho más que suelo

Antiguo faro de Garrucha y finca colindante que sale de nuevo a subasta por algo más de 2,2 millones

Antiguo faro de Garrucha y finca colindante que sale de nuevo a subasta por algo más de 2,2 millones

Manuel León
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El faro de Garrucha -el faro más viajero de la provincia que rodó desde Villaricos hace ya siglo y medio- está en una parcela que sale de nuevo a subasta, informa E. Press, tras quedar la primera desierta.

El faro está en Garrucha y ha estado intrínsecamente ligado a la historia del municipio, pero hace unos años dejó de funcionar siendo construido uno nuevo en Mojácar. Ahora la finca, propiedad de la Autoridad Portuaria de Almería ha acordado la celebración de un segundo intento de enajenación con una reducción del 15% sobre el precio inicial de 2,6 millones de euros, IVA excluido.

Con la liberación de este bien patrimonial, que lleva cinco años sin operatividad, la Autoridad Portuaria pretende obtener unos ingresos que revertirá en el desarrollo de obra portuaria para la atracción de inversión e incremento de tráfico portuario. La finca está ubicada en el Paseo de la Marina, cerca del Castillo de Jesús Nazareno, u tiene una superficie residencial de 4.522 metros, de los que 349 corresponde a una edificación en la que se integra el faro, que se conservaría cediéndolo al municipio.

El antiguo faro de Garrucha dejó de prestar servicio a la navegación en septiembre de 2021 al haber quedado integrado en el casco urbano, lo que impedía su función como señal marítima, siendo trasladado al Cerro del Moro Manco de Mojácar.

El Ayuntamiento no ha podido hacer revertir la propiedad de la cotizada parcela del faro, situada frente al mar, puesto que Puertos del Estado ha hecho valer la escritura de propiedad en su poder, aunque en realidad se trató de una cesión municipal gratuita -aunque entonces Garrucha carecía de un término municipal deslindado de Mojácar, administrativamente tenía jurisdicción sobre el lugar- hace más de un siglo a la extinta Dirección General de Señales Lumínicas.

El consistorio garruchero, que preside ahora Alvaro Ramos, hizo la petición para recuperar la parte edificada y la finca donde aún se conserva el faro inútil y la casa del farero, para hacer una estación de autobuses, pero Puertos del Estado no ha aceptado la petición. El regidor baraja abrir un expediente de expropiación.

La atalaya de luz que forma parte de la historia sentimental de la villa será instalado previsiblemente como reclamo turístico en el nuevo Paseo Marítimo que se ha diseñado entre el Castillo de Jesús Nazareno (siglo XVIII) y la gasolinera.

La mecha prendió por primera vez en 1881

El faro garruchero siempre ha estado ahí, a las buenas y a las malas, con los levantes de marzo y las calmas de enero, con los soles de julio y las lluvias de abril; siempre ha estado ahí, desde que los tatarabuelos de los actuales garrucheros vieron por primera vez en 1881 cómo prendían la mecha con la parafina. Tuvo muchos jefes, desde Fernando Ferrón a Leopoldo Plá, desde Cristóbal Fernández, a quien los milicianos obligaron a apagarlo, a Nemesio Riera, al que cada dos por tres se le inundaba la casa. Pero el que le quedó más grabado en la memoria a este faro que aún está de cuerpo presente fue ‘Enrique el farista’.

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