Un cuarto de siglo del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar: ¿cómo era, cómo es?
Un cuarto de siglo del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar: ¿cómo era, cómo es?
“¿Cómo era aquella zona?”, Hermelindo Castro entrecierra los ojos, como viajando en el tiempo hacia los años 70 y 80. “Era una región que tenía, en mi opinión, dos factores clave. Uno: una belleza africana única en Europa, y que, por lo tanto, había que aprender a amarla, pues la gente tenía el concepto estético de la Europa de las postales suizas”. “Lo que no fuera un bosque de abetos o un lago pirenaico de alta montaña, parecían paisajes secundarios, cuando no despreciables, y había un cierto odio hacia los paisajes desérticos y semiáridos”, continúa. “No había una autoestima del paisaje almeriense por parte de la gente de aquí. Cabo de Gata tenía una belleza absolutamente telúrica, mineral y africana en cuanto a vegetación”.
“Y en segundo lugar, no había agua. Si hubiera habido agua, no existiría el Cabo de Gata”, afirma. “Durante kilómetros y kilómetros, en 40 o 50 mil hectáreas sólo había escasísimos manantiales, y con muy poco caudal. Gracias a esto, en mi opinión, el Cabo de Gata ha llegado a lo que es hoy: esos 60 kilómetros de costa recortada y acantilada sin destrozar”.
“Esto era el Cabo en aquellos momentos. Un paisaje desolador, pero bellísimo, que había recorrido solamente Goytisolo y lo había convertido un poco en maldito, pues no había descrito el paisaje, sino el paisanaje, que lo pasaba mal porque el terreno era poco productivo económicamente”.
Este año se cumplen 25 años de la declaración del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, y, como con tantas otras cosas de nuestro entorno y nuestra sociedad, nos hemos acostumbrado a ver estos parajes casi vírgenes, y su protección, como algo normal, casi lógico en estas tierras. Sin embargo, la propia existencia de este espacio, incluso su valoración como un lujo que define a estas tierras y cuya posesión enorgullece a sus habitantes, es un fenómeno bien reciente.
Variedad de opiniones
¿Cómo era esta región antes? ¿Cómo es ahora? ¿Qué ha ganado o perdido con su declaración como Parque Natural, qué peligros la acechan? Las opiniones varían. Hay críticos y optimistas, soñadores y visionarios. Hermelindo Castro, hoy presidente de Europark España, y director provincial de la Agencia de Medio Ambiente en aquellos años, sonríe. Antes, afirma, a poca gente le importaba esta región, así que la propia existencia de polémica es positiva. “¿Cuánto tardamos los almerienses en entender el Parque Natural, en aceptarlo, en defenderlo a capa y espada, con cierta agresividad a veces excesiva?”, pregunta, y responde: “Bastante, por lo menos diez años. Sigo repitiendo que, hoy en día, lo más importante que le ha ocurrido al Cabo de Gata es que se ha ido haciendo de todos los almerienses”.
“El sitio ha cambiado menos en diez años que mi mirada sobre él”, dice Rodolfo Caparrós, geógrafo y también protagonista de aquellos años. “Lo que había sido un territorio débil, olvidado, se ha convertido en una ensoñación, que es algo muy sutil, y hay evidentes conflictos de intereses”.
“La ciudadanía piensa que hay una tutela efectiva de este espacio, y no es así en absoluto”, reflexiona. “A estas alturas no hay un modelo de acceso a lugares públicos, por ejemplo. Los actores administrativos de gestión no están por la labor de trabajar, sino por cumplir sus funciones, de modo que las cosas, al final, no funcionan. Falta una reflexión sobre lo que debe ser este Parque Natural”.
Caparrós reside en Rodalquilar desde hace años, y ha reflexionado sobre este espacio desde dentro. “Debe ser un territorio, con las administraciones presentes, pues hay una inhibición que hace que, en realidad, sea un territorio feudal”, afirma. “Hace falta una gestión civil, laica. ¿Cómo era antes y cómo es ahora?”, repite la pregunta, “pues antes era un territorio y ahora es un parque temático de la ensoñación”.
Una situación distinta
“Era un territorio con apenas dos mil y pico de habitantes, y con todas las estructuras económicas en crisis”, recuerda José Guirado, primer conservador del Parque Natural, desde su creación