Mil niños maltratados pasan al año por el plan de tratamiento familiar
Mil niños maltratados pasan al año por el plan de tratamiento familiar
Los equipos de tratamiento familiar “rescatan” al año a un millar de menores de más de 400 familias que, en situación de riesgo psicosocial, son atendidos en el marco del Programa de Tratamiento a Familias con Menores. Un servicio de la delegación de Salud y Bienestar Social que funciona y se financia en colaboración con la Diputación y los ayuntamientos con población superior a 20.000 habitantes.
Son más de doce equipos, integrados por psicólogos, trabajadores sociales y educadores, que intervienen en cualquier punto de la provincia cuando se detecta algún tipo de maltrato hacia el menor o en el núcleo familiar en el que hay niños.
El maltrato puede ser de muchos tipos, explica la psicóloga del equipo de Vícar, Rafaela Calatrava, que señala cómo lo más habitual, una combinación de varios. De momento, los más habituales observados por los equipos de tratamiento familiar son los que aúnan negligencia y maltrato emocional, aunque también se detectan abusos sexuales o maltratos físicos y psicológicos.
La negligencia, además, puede ser por no cubrir las necesidades de salud o educativas del menor, por no velar por su seguridad o cualquier otra negligencia que implique abandono. La exposición a una situación de violencia o la inducción a la explotación laboral o a la mendicidad son también otros tipos de maltrato.
Trabajo en red
Las familias con hijos en situación de riesgo son derivadas a los Serivicios Sociales Comunitarios, ubicados en los Ayuntamientos, y son éstos los que determinan la incorporación al programa. Los equipos de intervención actúan en red, con el resto de profesionales vinculados de algún modo con los niños (educadores, sanitarios y profesionales de la justicia), y tanto de forma individualizada como grupal; y con una doble finalidad.
El programa pretende, por un lado, potenciar que las familias proporcionen a los menores un entorno familiar adecuado que garantice su desarrollo integral eliminando las causas de desprotección. Por otro lado, promueve la reunificación familiar.
La idea es que sea la propia familia la que valore sus fortalezas y sea capaz de proteger al menor. Así lo apunta el psicólogo del equipo de Roquetas, Paco Carreño, que apunta cómo los equipos trabajan siempre en el núcleo familiar. Eso sí, cada tratamiento es diseñado de forma específica para cada familia que sale del programa cuando se entiende que ha entendido sus necesidades, ha aprendido a manejar sus problemas y es capaz de proteger a sus menores, dice la también psicóloga María Ángeles López.
La mayoría de familias atendidas son monoparentales, algunas con dos núcleos familiares y de cualquier clase social.