Estudiantes toman contacto con la realidad presenciando juicios
Estudiantes toman contacto con la realidad presenciando juicios
Es, sin duda, una inmejorable manera de que los jóvenes pongan el pie en la tierra y conozcan que las acciones tienen sus consecuencias y que, más allá de lo que quepa pensar, hay cientos de problemas que pueden poner a las personas frente a los tribunales de justicia. Los estudiantes de cuarto de ESO del IES de Gádor tienen ocasión cada año desde hace tres de presenciar una serie de juicios rápidos, antes y después de los cuales reciben del juez Luis Miguel Columna, que presidía la sala en la que se celebraron, una explicación de lo ocurrido, además de prestarse a responder a las preguntas de los estudiantes.
Los 24 alumnos de 16 años acuden a estos juicios de la mano de la profesora de Ética -y también de Historia- Isabel Parra, que asegura que “es una de las actividades que más entusiasma a los niños y a las que más provecho se les saca, además de servir para que tomen contacto con la realidad”.
La visita a la Juzgados es solo la primera parte, ya que, al día siguiente, los estudiantes comentan los casos que presenciaron el día anterior y, una vez que reciben las sentencias cuando el juez Columna las dicta, vuelven sobre las casos y las razonan y debaten.
Entre los casos que tuvieron ocasión de presenciar estos jóvenes, el de un chico de 23 años que se llevó por delante con su coche un quiosco. El juez les explicó que la deuda por los daños ocasionados prescribe a los 15 años y que, si no puede hacer frente al pago de los daños del quiosco, podrá estar pagandola hasta 38 años por medio de embargos. “Menos mal que no se estrelló contra una joyería”, comentó uno de los estudiantes.
También presenciaron un juicio por presuntos malos tratos a un niño. La denuncia la había interpuesto el menor contra la pareja de su madre, pero el día del juicio se desdijo y negó los malos tratos, por lo que el juez se vio obligado a absolver a la pareja de la madre.
Otro de los casos fue por amenazas leves en el ámbito familiar. Las partes afectadas llegaron a un acuerdo. El acusado tendrá que realizar 80 días de trabajo sin remunerar y hacerse cargo de las costas del juicio. La sentencia es firme y el juez dejó claro al acusado que no podía acercarse a la amenazada “bajo ningún concepto”.
Al terminar este juicio, Luis Miguel Columna explicó a los estudiantes que el acusado había dicho a su pareja que la iba a matar. Los alumnos se interesaron por saber qué consecuencias tendría para el acusado acercarse a la mujer o no cumplir con los 80 días de trabajo, a lo que Columna les respondió que eso sería “quebrantar la condena” y está penado con la cárcel.
Un juicio por un delito de robo que quedó visto para sentencia, otro más por malos tratos, que también quedó visto para sentencia y un último caso en el que se vieron implicados el dueño de una frutería y un ex soldado que mutuamente se acusaban de amenazas, formaron también parte de la educativa mañana de estos jóvenes.
En diez días o dos semanas, la profesora de Ética recibirá las sentencias en su correo electrónico y comenzará la segunda parte de la formación de estos jóvenes, que aprenderán no sólo la terminología jurídica que se aplica en las sentencias, sino también cuáles son las consecuencias de los actos de las personas implicadas en los juicios que presenciaron. Más real, imposible.