“El sistema hortícola almeriense es ‘solvente’ para afrontar los desafíos que se presenten”
“El sistema hortícola almeriense es ‘solvente’ para afrontar los desafíos que se presenten”
Así de tajante se manifiesta el profesor de la Universidad de Almería, José Ángel Aznar Sánchez en su artículo sobre “el clúster agroindustrial de la horticultura intensiva de Almería” editado en los Cuadernos de Estudios Agroalimentarios de la Fundación Cajamar en su último número, un análisis a fondo de uno de los sectores que ha conseguido sortear, no sin problemas, la actual coyuntura de crisis económica.
El profesor asegura que el sector agrícola almeriense tiene que afrontar numerosos retos pero que su modelo de desarrollo “ha generado una serie de ventajas” que son signo de garantía y que permiten mantener un clima de confianza de cara al futuro.
Las debilidades
En su artículo, Aznar Sánchez afirma que el sistema almeriense de horticultura debe superar “una serie de debilidades en diferentes ámbitos que pueden condicionar su ritmo de crecimiento y su viabilidad futura”.
El profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Almería, José Ángel Aznar Sánchez, analiza la situación actual del Clúster agroindustrial de la horticultura intensiva almeriense en los Cuadernos de Estudios Agroalimentarios que publica anualmente la Fundación Cajamar.
El ‘milagro’ almeriense
Para Aznar Sánchez la agricultura almeriense ha vivido cuatro décadas de desarrollo que se han calificado como “milagro” pero que no están carentes de deficiencias que hay que afrontar.
Una de las debilidades apuntadas por Aznar Sánchez es la dispersión de la oferta “cada vez más acentuada”. Para el economista hace falta organizar mejor la producción y el comercio en origen. Las empresas “deberían llevar a cabo procesos de concentración de cara a poder satisfacer los requerimientos de la gran distribución”.
“Se trataría –indica- de crear entidades asociativas fuertes con capacidad para agrupar y regular la producción y diferenciarla del resto con el fin de conseguir precios rentables para el agricultor y reforzar su posición en el mercado”.
La globalización y la apertura del mercado europeo representan una mayor competencia de países terceros. Por eso la agricultura almeriense tiene que adaptarse manteniendo la unión asociativa y un alto nivel de inversiones en innovación y tecnologías que le diferencie del resto y que le permita competir en calidad y en nuevos servicios.
Capacidad de adaptación
“Afortunadamente -recuerda el profesor- el sistema hortícola almeriense (…) presenta unas condiciones propicias para el avance y una gran versatilidad para adaptarse a las modificaciones de los mercados y el entorno, lo que le hace estar en disposición de afrontar los desafíos que se le presentan de forma solvente”.
Las fortalezas del sector hortufrutícola almeriense, y esas capacidades basadas en el trabajo y la innovación, permiten que las perspectivas de futuro que se plantean mantengan un tono de optimismo superior, en cualquier caso, a la mayoría de sectores.