Sierra de Gádor pedirá al Ministerio una desalobradora para Las Norias
Sierra de Gádor pedirá al Ministerio una desalobradora para Las Norias
Hace solo unos días comenzaban las obras de una nueva infraestructura en la Balsa del Sapo para expulsar agua al mar, en un volumen de 500 litros por segundo que se suman a otros 180 que se bombeaban hasta ahora. Sin embargo, la principal comunidad de regantes del municipio de El Ejido, Sierra de Gádor, critica esta medida porque considera que ese agua puede ser aprovechada para riego en los invernaderos.
“Queremos que se aproveche para regar; y si ese dinero que se emplea en hacer el bombeo, se usase para construir una desalobradora, podríamos aprovechar ese agua”, explica a LA VOZ el presidente de Sierra de Gádor, Andrés Cuadrado, una comunidad con presencia en El Ejido, pero también en La Mojonera y Vícar, que suma 9.000 hectáreas de regadío y 5.000 comuneros.
La nueva obra que arrancó este pasado miércoles en Las Norias supondrá una inversión de 6 millones de euros, cifra similar al coste que supondría la instalación de una desalobradora, según Cuadrado. “Valdría en realidad menos, sumando el coste del primer bombeo que se ha estado haciendo hasta ahora”, añadió.
Esta petición, de una desalobradora que rebaje la lámina de agua de la Balsa del Sapo depurando el agua de este humedal, es una reivindicación histórica de estos comuneros. “Lo pedimos a Acuamed hace diez años y aún estamos esperando la respuesta”, recordó Cuadrado.
En Sierra de Gádor son conscientes de la dificultad que hay para invertir en nuevas iniciativas; sin embargo, la comunidad está preparando un nuevo proyecto que se presentará en breve al Ministerio de Agricultura para que se financie la construcción de una desalobradora, entre Las Norias y Santa Mª del Águila.
Mezclar el agua, no
Siempre que se quiera usar el agua para riego, una opción alternativa a la desalobradora es mezclar el agua de la Balsa del Sapo con agua de mejor calidad.
Esto lo ha estado haciendo durante un año la comunidad de regantes Sol y Arena, pero ante los malos resultados de esta experiencia se ha visto obligada a no mezclar más agua. En distintas zonas, por ejemplo en San Agustín, en las que se ha regado con agua que tenía una pequeña parte de agua de la Balsa del Sapo las plantas, en este caso pepinos, se han resentido y las quejas de los agricultores han hecho que sea un opción inviable.
Así que para su aprovechamiento solo es posible la desalobradora, si no se quiere seguir vertiendo agua al mar, en el contexto de un año en el que Almería ha sufrido una de sus peores sequías.
“La desalobradora es una buena idea porque, además, el metro cúbico de agua desalada de la Balsa del Sapo tendría un coste para el agricultor de entre 0,25 y 0,30 euros; mientras que el metro cúbico de agua desalada del mar vale entre 0,80 y 1 euro”, subrayaba Cuadrado. Para Sierra de Gádor, “la desaladora de Balerma es una obra inncesaria y no tiene ningún sentido pudiendo usar agua de la Balsa del Sapo”.