Juicio oral por las láminas de Goya
La exconcejal Josefa Cruz (PSOE) está acusada de comprar unas obras que están desaparecidas

Las láminas compradas corresponden a la serie ‘Desastres de la Guerra’.
El Juzgado de Instrucción 2 de Vera ha ordenado la apertura de juicio oral contra la exconcejal de Cultura en el Ayuntamiento de Carboneras y edil en la oposición en este mandato, Josefa Cruz Orta (PSOE), acusada de adquirir irregularmente con cargo a las arcas municipales una colección de 80 estampas de Francisco de Goya que se encuentran “desaparecidas” sin que “jamás” se expusieran al público.
Así, el auto requiere a Cruz Orta, quien no va incluida en las listas socialistas para el próximo dia 26, para que preste una fianza de 5.933 euros y declara órgano competente para el enjuiciamiento a un juzgado de lo penal. Por su parte, la exconcejal se enfrenta a penas de ocho años de inhabilitación especial para empleo y cargo público; un año de prisión; multa de cuatro meses a razón de diez euros diarios; y suspensión de empleo o cargo público por periodo de dos por la presunta comisión de delitos de prevaricación y malversación de caudales públicos. Además, Fiscalía y acusación particular solicitan la imposición de las mismas penas.
Las láminas
El Ministerio Público remarca que Cruz Orta incurrió en la compra por 3.250 euros en un “gasto innecesario y superfluo para el erario público” y le reprocha la toma de una decisión que califica de “personal suya, arbitraria en su esencia y alejada del interés público”. Así, atribuye a la concejal socialista, por unos hechos previos a agosto de 2009, la presunta comisión de un delito de prevaricación administrativa y otro de malversación de caudales públicos.
Se detectó de “forma casual”
De este modo, el escrito de calificación provisional recoge que Josefa Cruz, en su condición de concejal de Cultura de Carboneras, tomó el acuerdo de adquirir para el ayuntamiento “80 estampas de Francisco de Goya de una colección denominada ‘Los Desastres de la Guerra’ por importe de 3.250 euros”. Y señala que el pago se hizo de forma “aplazada” en los meses siguientes y que “fueron abonados por el Ayuntamiento”, según consta en la factura emitida por la editorial.
“Jamás” expuestas
Si bien las referidas estampas fueron recepcionadas en el ayuntamiento “en torno al 31 de agosto de 2009 por la acusada”, el fiscal subraya que “jamás” fueron expuestas al público, “ni utilizadas ni visionadas por ninguna persona amén de la acusada, estando desaparecidas desde fecha indeterminada y sin que estén localizadas en ninguna dependencia municipal”.
Asimismo, sobre la decisión adoptada por la concejal, indica que no siguió “ningún criterio técnico, ni conveniencia ni utilidad para el ayuntamiento”, al tiempo que no se tramitó “mínimo expediente administrativo”. Por ello, “fue una decisión personal suya, arbitraria en su esencia y alejada del interés público, que supuso un gasto innecesario y superfluo para el erario público”, concluye.
En este sentido, el fiscal interesa, al margen de las penas privativas de libertad e inhabilitación, que satisfaga la cantidad presuntamente malversada. A su vez, solicita que se aporten los antecedentes penales de la acusada. Cabe recordar que Josefa Cruz está procesada, junto a otras dos exconcejales socialistas y un empresario, acusada de la presunta compra de votos por correo en las elecciones municipales de 2007.
Por tanto, las diligencias previas que han derivado en esta causa penal, en la que también fue investigado el exalcalde de Carboneras, Cristóbal Fernández, aunque finalmente se dictó sobreseimiento, se incoaron tras la denuncia interpuesta por el Ministerio Público.
Denuncia PP-Gicar
La causa por la que se llevará a cabo el juicio oral por las láminas de Goya, a su vez, partió de la denuncia interpuesta por el equipo de gobierno de Gicar-PP en la que se recogía la supuesta desaparición de las estampas, relativas a partir de la primera edición de 1863, llegadas en su caja original, en estuche de terciopelo, con número de serie en el dorso y certificado de autenticidad.
La obra, según la factura remitida al Consistorio de Carboneras por la editorial, se compró el 31 de agosto de 2009 junto a otras producciones editoriales que sí figuran en la biblioteca municipal.