Las fusiones de Cajamar y Unicaja obligarán a recortar 2.000 empleos
Las fusiones de Cajamar y Unicaja obligarán a recortar 2.000 empleos
Cajamar y Ruralcaja, tras su fusión, esperan hacer frente al cierre de más de cien sucursales durante los próximos años con cerca de 400 prejubilaciones de empleados mayores de 55 años. En la mesa negociadora de las condiciones laborales del proceso de fusión entre las dos entidades, los sindicatos y la dirección están negociando una propuesta de acuerdo cuya medida más relevante consiste en ofrecer este plan de prejubilaciones. Esta medida sería el eje fundamental del proceso de restructuración organizativa derivado de la fusión junto con otros mecanismos de compensación por movilidad geográfica. La opción, en principio, será voluntaria para los empleados con, al menos, diez años en la empresa. Fuentes financieras aseguran que se podría llegar a ofrecer un 80% del salario bruto con un máximo del 100% del salario neto, aunque este extremo no ha sido confirmado por la entidad. Evitar duplicidades La valenciana Ruralcaja ha cerrado estos últimos días 31 oficinas dentro de su plan de restructuración. Una vez se haga efectiva la fusión, ambas entidades agruparán cerca de 1.500 sucursales. Una vez que se oficialice la fusión de la Caja Rural de Castellón, también se abordarán cierres para evitar duplicidades de servicio en esta plaza financiera. La operación de fusión de Unicaja y Caja España-Duero tampoco escapa a estos recortes de plantilla. El presidente de la entidad andaluza ha cifrado esta semana la reducción en torno a 1.500 empleados, es decir el 20% del total, a través, sobre todo, de prejubilaciones en los próximos cuatro años. Medel ha explicado en Málaga que la integración responde a criterios muy marcados de especialización territorial y a parámetros de solvencia. Matizó Medel que “habrá una reducción de gastos significativa pero no más que en otras fusiones”. Otra de las entidades con planes de ajuste pendientes es el BBVA cuyo presidente, Francisco González, se comprometió en su última junta de accionistas a que el excedente de empleo y de oficinas tras adquirir la catalana Unnin se ajustará con medidas no traumáticas, sobre todo prejubilaciones. El banco prevé recortar 1.300 empleos y cerrar 300 oficinas. La absorción de Banca Cívica por Caixabank se ha estimado que provoque el cierre de unas 1.300 oficinas y afecte a unos 3.500 empleos. La unión de Ibercaja y Caja3 obligará a cerrar también más de 200 oficinas.