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Vive frente al colegio, pero el criterio de la renta deja sin plaza a su hijo de tres años en Roquetas

La familia solicitó una plaza de Infantil en el concertado Portomagno, pero quedó en el puesto 23 para 22 vacantes tras el proceso de admisión

Un niño con la mochila a la espalda, en una imagen de archivo.

Un niño con la mochila a la espalda, en una imagen de archivo.LA VOZ

Miguel Cabrera
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Cuando por la mañana salen al balcón de su casa, el matrimonio y su hijo pequeño pueden ver a los niños del Colegio Portomagno de Roquetas jugando en el patio. Entre ellos se encuentran las primas del menor, con quien sus padres querían que se encontraran en este curso. Sin embargo, sus planes se frustraron cuando los criterios de desempate del proceso de admisión en los centros públicos y concertados de Andalucía situaron al niño en el puesto 23 de una lista para 22 plazas, entre las 38 solicitudes presentadas.

Aunque la renta no es un factor determinante en sí mismo, sí puede ser decisiva cuando los estudiantes empatan en otros criterios a los que se dan más puntos, como la residencia familiar, el domicilio laboral de los padres o la presencia de hermanos en el centro.

Y en este caso, los ingresos del matrimonio, formado por un agricultor y una procuradora, han dejado a su hijo sin una plaza en el colegio que tienen frente a su casa: ahora tendrán que coger cada día el coche y recorrer alrededor de un kilómetro y medio hasta Las Salinas, donde finalmente han conseguido la escolarización del niño.

“Es cierto que tenemos una buena posición económica, que los dos trabajamos, pero no entendemos que por eso tengamos que llevar a nuestro hijo a otro centro cuando tenemos uno en frente, donde además conocemos a los profesores y a él van hijos de amigos y familiares que conocen a nuestro pequeño”, explica Antonio, el padre del niño.

Aunque la familia ha presentado una reclamación ante la Junta de Andalucía, no ha recibido contestación de momento, solo la confirmación de que su hijo deberá acudir al colegio de Las Salinas. “Nos ha penalizado la renta”, insiste el padre, aunque también afirma que el centro donde irá su hijo “es un muy buen colegio”.

Un cero

Según la dirección del Colegio Portomagno, esta familia ha obtenido un cero en el criterio de renta, que se otorga a partir de unos determinados ingresos. Conforme se van reduciendo los ingresos familiares se pueden conseguir hasta cuatro puntos, que lograron los alumnos situados inmediatamente anteriores a este niño y que les dio finalmente la plaza.

El director del centro, Juan Antonio Padilla, ha difundido un vídeo en sus redes sociales para criticar precisamente que este criterio siga teniéndose en cuenta en Andalucía en la actualidad. “Puede ser que hace tiempo tuviera sentido, pero hoy en día no, porque ahora cualquier familia tiene medios para llevar a sus hijos a otro centro”, señala. A su entender, por tanto, el nivel económico de los padres no debería pesar más que la proximidad cuando se trata de escolarizar a un niño.

Padilla también apunta a que este baremo no es el mismo que en otros países europeos. Es más, señala que en otros lugares causa sorpresa que la renta se mantenga como criterio en España. “Cada verano viajo a Noruega e Italia, y he comentado este caso a amigos, que han coincidido en llevarse las manos a la cabeza con indignación. Ellos no son capaces de entender esto, porque en sus países la renta no es un criterio de admisión”, dice en su vídeo. 

“Y tampoco se entiende que se aplique de manera inversa”, es decir que se de más puntos al que tiene menos renta, añade. Es más, añade que este sistema puede incentivar que se declaren menos ingresos de los reales y por tanto la economía sumergida.

Máximo de cuatro puntos

Cuando la demanda supera el número de plazas disponibles, el baremo de admisión establecido por la Junta de Andalucía establece los criterios por los que se ordenarán las solicitudes para que se pueda establecer un orden entre ellas. Este sistema otorga hasta 14 puntos a las familias que tengan otros hijos matriculados en el centro y otros 14 por proximidad de domicilio familiar dentro del área de influencia. Por su parte, el domicilio laboral puede aportar hasta 10 puntos. También se valoran circunstancias como la discapacidad o los trastornos del desarrollo, la pertenencia a una familia numerosa o monoparental, la escolarización previa en el primer ciclo de infantil o la renta de la unidad familiar, que puede otorgar un máximo de cuatro puntos. 

En este caso, esta puntuación máxima la obtendrán las familias con renta per cápita más bajas, mientras que si se alcanza o supera el doble del Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM), se obtendría la mínima, un cero, lo que ha sucedido con esta familia de Roquetas de Mar.

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