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Un estudiante de El Ejido, campeón de España en las Olimpiadas de Matemáticas

Rubén Romero, alumno de 2º de ESO del IES Fuente Nueva, se proclama campeón nacional tras imponerse en la fase final de las Olimpiadas Matemáticas celebrada en Lugo.

Rubén Romero, uno de los 5 ganadores en la categoría de 2º de ESO de las Olimpiadas de Matemáticas

Rubén Romero, uno de los 5 ganadores en la categoría de 2º de ESO de las Olimpiadas de MatemáticasLA VOZ

Miguel Cabrera
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Rubén Romero, estudiante de 2º de ESO de El Ejido, ha entrado por derecho propio en la élite nacional  'junior' de las matemáticas al convertirse en uno de los cinco campeones de su categoría en las Olimpiadas Matemáticas que organiza la Federación Española de Sociedades de Profesores de Matemáticas (FESPM), cuya fase final acaba de celebrarse en Lugo.

Rubén, de 13 años, cursa sus estudios en el IES Fuente Nueva de El Ejido y ha ido superando las fases provinciales y regionales de esta competición, considerada la más prestigiosa del país en la disciplina, hasta alcanzar la fase nacional con el mejor resultado posible. Sin embargo, el reto no fue sencillo. De hecho, él mismo asegura que se vio sorprendido por el resultado: "Cuando dijeron mi nombre, porque encima fui el último de los cinco, no me lo esperaba para nada".

Quienes sí podían prever un resultado así son los profesores de matemáticas del instituto ejidense -como Jorge y María Ángeles Martín-, conocedores de los méritos acumulados por el alumno durante los dos últimos años en un centro donde prácticamente solo conoce una nota: el 10. Y no únicamente en matemáticas.

"¡Histórico! No hay otra palabra para describir lo que ha logrado nuestro alumno Rubén Romero. Con su mente brillante, su templanza y una capacidad asombrosa para resolver los problemas más complejos, se ha proclamado campeón de España". Así definía el centro educativo la proeza lograda por el estudiante en una publicación en Facebook, donde no han faltado los elogios hacia el joven.

Entrenamientos

Rubén también agradece a sus profesores la ayuda prestada para llegar hasta aquí, ya que han sido ellos quienes le han guiado durante todo el proceso y quienes le animaron a participar en la competición. "Me han ayudado un montón y me traían problemas extra", señala sobre una preparación, centrada en la resolución de ejercicios de ediciones anteriores.

La fase final, celebrada durante cuatro días en Lugo  la semana pasada, incluyó una prueba individual de dos horas de duración con cinco problemas, además de una competición por equipos disputada en Mondoñedo.

Entre los ejercicios más complicados, el alumno recuerda uno basado en una moneda trucada: "Tienes una moneda trucada y hay que conseguir que haya un 50% de probabilidades entre dos personas". Este tipo de pruebas, explica, están diseñadas para evaluar la creatividad en la resolución de problemas más que la aplicación mecánica de fórmulas.

Rubén Romero reconoce abiertamente algo que quizá resulte difícil de entender para muchos estudiantes: no solo le gustan las matemáticas —"es mi asignatura preferida"—, sino que además le parecen divertidas.

Divertidas

"Mucha gente no ve las cosas divertidas de las matemáticas, porque lo que se estudia en el instituto son las bases que tienes que aprender. Pero luego hay muy poca gente que tiene la posibilidad de ver la parte divertida y se queda con lo que no lo es. En mi opinión, por eso no la ve", explica.

Lo que más le atrae de una asignatura que suele atragantarse a buena parte del alumnado es que, a su juicio, "no solo sirve para las matemáticas en sí, sino que puede aplicarse a cualquier otra cosa, a la vida cotidiana".

Además, asegura que no responde al perfil habitual del 'empollón'. "No soy de estudiar demasiado para los exámenes porque tengo altas capacidades —fue reconocido así en una prueba realizada en el instituto— y se me quedan la mayoría de las cosas", afirma.

Eso no significa que no haya problemas que se le resistan, aunque también tiene una estrategia para afrontarlos: "Cuando no puedo resolver un problema, lo dejo ahí por un tiempo. Porque, aunque no lo parezca, cuando llega otro día ya estás descansado y puedes ver un camino completamente distinto para resolverlo".

Y su familia, naturalmente, no puede estar más orgullosa. "Es un niño muy bueno, que siempre te felicita y que además ayuda a los compañeros cuando no saben resolver problemas en muchas asignaturas", explica su madre, Eugenia.

"Siempre lo apoyamos y lo llevamos donde haga falta, porque sabemos que realmente le gusta. Aparte de que tiene potencial y se le dan muy bien las matemáticas, es que le gustan muchísimo. Siempre le han gustado desde pequeñito", añade.

Aunque todavía no sabe qué grado universitario cursará, Rubén sí sabe que quiere estudiar algo relacionado, claro está, con las matemáticas y, a ser posible, hacerlo en una universidad cercana.

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