El Rafael Alberti dice adiós a uno de sus maestros más queridos: "Voy a echar mucho de menos el colegio"
Se jubila Manolo, tras 17 años en el centro de la capital

Manuel Martínez López, en el día de su despedida
Vuelta a las aulas tras el parón navideño. Día de reencuentros y abrazos, pero en el CEIP Rafael Alberti, de Almería capital, este jueves habrá una ausencia destacada: el maestro Manolo se ha jubilado.
El 19 de diciembre fue su último día en el colegio. Coincidía con el inicio de las vacaciones navideñas y la visita al centro educativo de los Reyes Magos. Un día especial, al que se sumó la despedida de uno de los maestros más queridos del Rafael Alberti, Manuel Martínez López, tras 17 años en el centro impartiendo Educación Física.
Fue un día de mucha emoción y lágrimas, muchas lágrimas. Abrazos, besos, voces entrecortadas y ojos llorosos en gran parte del alumnado, del claustro y padres allí presentes. Un día también complicado para el propio protagonista. "No pensaba yo que me iba a emocionar tanto. La verdad es que fue muy emotivo. De hecho, hubo momentos en los que no podía ni hablar. Fue tremendo, espectacular. Eso no se olvida", cuenta a LA VOZ de nuevo emocionado al recordar ese día.
Con pasillo incluido
Tras las actuaciones de Navidad ante Sus Majestades los Reyes de Oriente, muchas fotos y abrazos con Manolo (de niños y padres) y lágrimas, llegó el acto de homenaje final, en el que también estuvieron presentes antiguos alumnos de este colegio de la capital. Los mayores, los de Sexto, le leyeron unos textos y el homenajeado tomó la palabra. "Al coger el micrófono fue cuando ya me rompí un poquito", recuerda. Llegó entonces el pasillo. "Saludé y les choqué las manos a todos. Fue espectacular. Cuando terminé de pasar por él, desde la distancia, les di un abrazo a todos", cuenta.
Un momento que quedó inmortalizado, aunque afirma que aún no ha podido ver el vídeo y que lo dejará para más adelante, cuando hayan pasado más días.
Hoy, día 8, su rutina cambiará. "Yo vivo al lado del cole y sé que cuando lleguen las nueve de la mañana voy a notar cierta cosilla de saber que está allí toda esa gente que tanto aprecio. No sé cómo lo voy a llevar estos primeros días. Voy a echar mucho de menos el colegio", reconoce.
"Yo siempre he intentado tratar a los niños y las niñas como a mí me gustaría que trataran a mis hijos, ellos estudiaron en ese colegio. He querido reflejar eso. Como yo les dije, van a ser mis niños y mis niñas por toda la vida. He intentado que aprendan divirtiéndose y disfrutando. Eso sí, cuando hay que ser un poco firme hay que serlo", añade Manolo, a la vez que afirma haberse sentido muy querido por los niños y familiares.
"En el colegio no puedo decir que haya tenido un día malo, es que me lo he pasado bien. Los niños son muy receptivos, alegres, muy agradecidos", afirma.
Ha pasado por Adra, Balanegra, Berja, Uleila del Campo, Aguadulce (Roquetas de Mar) y también por el Blas Infante en la capital para terminar en el Rafael Alberti donde ha estado17 años, "que se dice pronto". Ahora llega una nueva etapa para este docente, que se lleva en su mochila mil y una anécdota y mucho cariño, casi igual que el que él repartió.