La Voz de Almeria

Cartas al Director

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Buscando desesperadamente que acabe 2017, un año fatídico en el que nada o casi nada ha mejorado. Ni siquiera la subida del Salario mínimo puede ser considerada como avance, pues en verdad no lo es. El tema catalán no puede estar más pringado de odio e incomprensión, y la cosa va para largo. A la gente le importa cada vez menos lo que le ocurre a quienes están al lado pasando penas. Nadie le importa a nadie. Un individualismo rampante que considera que los problemas al ser de los demás, no son problemas. La dependencia es un ley sin financiación, los parados son considerados parásitos y vagos, los pobres son mirados con repulsión, Los enfermos son un gasto prescindible, los inmigrantes son "culpabilizados" por todos los desastres e incluso recluidos en centros penitenciarios. España no cumple con su obligación de acogimiento de refugiados, las mujeres están siendo asesinadas a pesar de tener la correspondiente denuncia o sin ella, los jóvenes han emigrado buscando un futuro que su país no les da, las personas no heterosexuales aún soportan desprecios y atropellos , los trabajadores empobrecidos pagan más y más dinero por suministros básicos, la ley de la memoria histórica es humillante sin financiación, la educación pública es un erial que descarga niños y jóvenes a las espaldas de docentes cansados de clases problemáticas, los servidores sanitarios de lo público sacan enfermos adelante a fuerza de tesón y empeño personal, la función pública sin recursos de personal es una ciénaga que pone a funcionarios mal pagados en las miras de ciudadanos cabreados con razón o sin ella, los autónomos desesperados por poder sacar un sueldo y deslomarse para pagar gastos y sueldos, las pensiones se desploman , nuestro hipócrita gobierno permite la venta de armas a Arabia Saudí, país que incumple todas las líneas rojas de los derechos humanos... la tristeza y depresión campan a sus anchas. Pero la economía va bien, el IBEX bien, la política prosigue su afán insustancial sin despeinarse por la corrupción, la prensa suele tapar y la banca siempre gana. Hablemos del tiempo, ese recurso de los que se encuentran en el ascensor y miran al suelo porque no tienen nada que decirse. Si, soy pesimista lo sé, ¿acaso es posible ser otra cosa? El deseo de una personal vida feliz nos trasciende y hace que caminemos hacía la siguiente estación luchando a brazo partido por la supervivencia. Por superar esto y por muchas cosas más, hay que desear un año nuevo que no se quede viejo en el momento de tomar las uvas y brindar por la salud. Encontrar la paz interior entre tanto ruido se hace necesario y practicar la empatía y la amabilidad con quienes tenemos a nuestro lado es imprescindible para ser los humanos sociales que decimos ser.

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