La Voz de Almeria

Cartas al Director

Verónica ómez

Problemas en el hospital de Poniente de El Ejido

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Ingresé por urgencias de el hospital “El Poniente”, en el Ejido, el viernes 9 de febrero con un problema respiratorio mucho más grave de lo “normal” para mí y tuvieron que llevarme a la UCI para salvar mi vida. Yo estuve consciente en todo momento de modo que puedo contar todo lo que pasó esa noche. La doctora Sofía, de la UCI, salvó mi vida con gran profesionalidad y devoción. La tuve a mi lado constantemente ayudándome a respirar con una especie de mascarilla que me tenía que sujetar porque me estaba grande. Durante lo siguientes días, yo solo tenía que levantar la mano para que se reunieran allí auxiliares, enfermeras o lo que necesitara. El miércoles por la mañana vino Sofía personalmente a darme el alta de la UCI, para ingresar en planta. No me subieron a una habitación hasta el jueves por la noche, cuando, al fin, los análisis dijeron que había pasado la Gripe A y que ya no era una enferma contagiosa. No había camas, no había habitaciones para mi… Ni para la cantidad de gente que se agolpaba en urgencias, 16, concretamente estaban esperando en los pasillos de urgencias una cama de hospital. El Hospital estaba, y está, colapsado, hasta el punto que yo. Finalmente, el jueves sobre las 20h me llevaron a la que sería mi habitación hasta el lunes día 12. Y a partir de aquí se acabó. Se acabaron los cuidados de médicos simpáticos, se acabó eso de llamar al timbre ante cualquier molestia, porque por más que lo hicieras, allí no acudía nadie. El viernes por la mañana, cuando pasó el médico dijo que yo no podía levantarme y el enfermero dijo a mi familia que no podían dejarme sola, porque tendrían que ayudarme. Las auxiliares dejaban las sábanas y la ropa allí y era mi familia quien tenía que hacerme la cama y ayudarme a lo que yo necesitara. Las enfermeras solo me tocaban para ponerme la medicación en vena y el pinchacito en la barriga, todo lo demás, era cosa de mis acompañantes. Cuando pude levantarme al baño no supe que era peor… el baño no se limpiaba cada día, ni con fregona, ni con lejía ni con nada, la limpieza brilla por su ausencia en el Hospital de “El Poniente”. Por otro lado, el día que decidí salí a pasear por el pasillo para recuperar un poco mi cuerpo pude ver varias habitaciones en aislamiento, pero con la puerta abierta, como si simplemente por tener el cartel, ya fuese un muro infranqueable para los virus. Mi medicación oral mientras estuve allí era 2 pastillas y media, así me lo traían en la UCI. Sin embargo, en planta, me traían 3, yo debía tirar la media que sobraba, imagino que no es un tratamiento barato para tirar media pastilla 2 veces al día durante 5 días… Los recortes, la falta de personal y material pero sobre todo la desidia, la dejadez y la falta de ganas de hacer las cosas bien se han apoderado del hospital como si del peor de los virus se tratara.

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