Entre soterramientos y traslados
ENTRE SOTERRAMIENTOS Y TRASLADOS.- Recuerdo una viñeta del dibujante de La Voz, Moreno. Aparecía un cartel con la inscripción “Almería soterrada”. Solo emergía la Alcazaba, entre puerto y sierra de Gádor. Venía a criticar el afán megalómano de proyectos faraónicos que nunca llegaron (ni probablemente, llegarán) a cuajar. Como fue el soterramiento de la carretera de Ronda y la vía Parque. Y es que en Almería estamos acostumbrados a los extremos: o no llegamos, o nos pasamos unos cuantos pueblos. A las pruebas me remito: todavía siguen con la cantinela de trasladar la estación de ferrocarril al Puche, al Sector 20, o más arriba, si es necesario. Incluso se plantean muy seriamente retranquearla al polígono de la Celulosa. Todo un alarde de originalidad y sentido común, sí señor. Nuestros turistas estarán encantados de desembarcar en tan magníficos entornos urbanos, repletos de monumentalidad, intermodalidad, buenas comunicaciones y comercios (no se me había ocurrido proponer El Corte Inglés en el Puche, fíjate). Por no hablar de otros factores, tal vez no tan políticamente correctos. “Es que es muy caro soterrar hasta donde está ahora”, dirán… Pues sí y más caro es aún llevar el soterramiento al puerto pero debe hacerse, sí, sí, o sí. Básicamente, porque es lo que requiere Almería para no ver estancado su extraordinario potencial: estación en el centro de la ciudad y conexión ferroviaria con el puerto. Cueste lo que cueste, porque de ello depende nuestro futuro y miles de puestos de trabajo. Y si argumentan eso de la demanda, empapelamos a los expertos con las megainfraestructuras construidas en otros sitios, apenas con la previsión de futuros desarrollos urbanísticos, como las radiales de Madrid (por poner un ejemplo ruinoso que nos saldrá bien caro).