La feria agrícola de Madrid muestra el gran músculo de Almería
Es cierto. No se puede negar que a la feria de Madrid viaja lo más granado de nuestra industria bajo plástico, y en ella se demuestra la gran fuerza productora que tiene. Es más, si no estás en la feria de Madrid no eres nadie dentro de la agricultura almeriense o en la sociedad política provincial. Allí han estado casi todos, mostrando ese músculo del que tanto se habla y disfrutando de los sabores de Almería por ella repartidos. Me alegro del nuevo cargo de doña Mabel Salinas, directora de relaciones externas de una empresa agrícola. A bailar en el extranjero, que algo debió aprender durante su etapa política por Europa. El presidente de Hortyfruta, señor Góngora, explicaba en la SER lo mucho que están haciendo desde su nuevo baluarte a nivel nacional. Lo que no comentaba es la denuncia días antes de los sindicatos COAG y ASAJA de que no iba a hacer nada por la comercialización. ¿Qué me dice señor Góngora, lo manifestado por Andrés y Francisco se merece alguna respuesta, no cree?
A la feria siempre se viaja con el mismo horizonte por parte de las cooperativas y empresas: Comercializar, buscar y abrir nuevos mercados. Volvieron felices y contentos, era de esperar.
Nos cuentan que somos la repera agrícola, y lo somos, pero me temo que vuelven con las manos vacías, como casi siempre, de cara a intentar que la comercialización defienda el precio que reciben los agricultores. La historia me costó trabajo creerla, pero vamos con ella: Existen diversas líneas de comercialización, una gran mayoría de ellas no van directamente a los mercados del exterior, lo hacen a través de empresas valencianas, murcianas, catalanas o alicantinas. El agricultor vende a una empresa almeriense y esta revende a otra empresa, incluso de aquí, y esta ofrece el producto a las de fuera de nuestra provincia que las llevarán a empresas europeas, unas finalistas, otras lo volverán a revender. A uno le cuesta creer un procedimiento de venta así, pero el trabajador de una de esas empresas lo explica con lujo de detalles.
Los productos de Almería dan de comer a cuatro o cinco manos antes de llegar al consumidor. Si es así, es de lógica pensar que la del agricultor es la que menos recibe. Y de eso se quejan sindicatos y agricultores. De eso no se quejan las felices empresas que han estado en la feria de Madrid.