Palo de madera dura
Esta semana ha comenzado el curso académico de enseñanzas obligatorias en Andalucía, habiendo quienes pasan de curso, pues alcanzaron los objetivos, y quienes no consiguieron la aprobación del profesorado ni en la extraordinaria de septiembre, aunque siempre se pone ilusión para mantener las expectativas de futuro.
A la par, comienza un curso político movidito. Volvemos como nos fuimos, sin Gobierno y sin atisbo de tenerlo; lejos de mejorar la situación, en el PP no han hecho los deberes en verano y hoy, más que nunca, la ciudadanía les ve como un partido corrupto, que ampara a los corruptos y que ni se sabe cuántos casos más de corruptelas esconde tras sus siglas, de ahí que se justifique que Rajoy no pase de curso o, lo que es lo mismo, la no aprobación del Congreso para formar Gobierno.
El último caso lo tenemos muy cerca, quien se cree dueño y señor de nuestra provincia, gestionando la Diputación provincial y el Ayuntamiento de Roquetas como si de su cortijada se tratase, Gabriel Amat ha sido denunciado por la fiscalía, tras informes de Guardia Civil de fraude, tráfico de influencias, actividad prohibida a funcionario público y prevaricación; debe parecerle pecata minuta que la fiscalía le acuse de trato de favor a sus amistades y familiares, sobre todo a su yerno, con quien mantendría relación comercial con un entramado empresarial que ni en la famosa serie Dallas, pero que no le habría supuestamente impedido adjudicarle desde el Ayuntamiento roquetero 1’2 M€.
No creo que, el haber sabido colocar en la plantilla municipal a determinadas personas con influencia judicial, le sea de ayuda para poder escabullirse también esta vez, no se lo merece esta provincia a la que no ha ayudado nada a la hora de exigir, por ejemplo, mejoras en nuestras comunicaciones ferroviarias y aéreas, como máximo responsable popular en Almería y miembro de su Junta directiva nacional.
Desconozco si Rajoy le ha escrito ya aquello de “Sé fuerte”, pero Ciudadanos debería retirar su apoyo a Amat porque, cuanto menos, necesita un cambio de centro para este nuevo curso.
Dice la sabiduría popular que “Palo de madera dura aguanta la rajadura” pero, ¿hasta cuándo vamos a aguantar la ciudadanía?, sinceramente, a la vista de la historia, me da pánico pensar cómo explotará.