Las vacaciones
Las cosas de la niñez se recuerdan con especial cariño. Y lo que la mayoría de la gente no olvida es el primer día de vacaciones. Cerraban la escuela para tres meses, Descanso a los libros. Entonces no se estilaban las tareas y los deberes en casa .Lo que se abría esplendorosamente para nosotros era el libro de la naturaleza. Entrábamos en contacto con la vida. Pocas cosas más consoladoras en plena canícula que darse unos capuzones en los remansos de las grandes acequias. Los niños más audaces solían hacerlo también en el río con el consabido disgusto de sus madres que veían peligros por todas partes. Los que procedían de zonas agrícolas, como era el caso mío, solíamos matar el tiempo descubriendo nidos. Saber el secreto de muchos nidos así como los nombres de los pájaros, pertenecía a una jerarquía superior entre compañeros. A pesar de vivir en contacto cotidiano con la lucha de la supervivencia, en aquellos años no nos dábamos cuenta del permanente conflicto social que subyace en todas las relaciones humanas. Para nosotros no había todavía pobres y ricos, amos y esclavos, derecha e izquierda. Hasta que un día, estando jugando al marro en la plaza del pueblo, llegó un vecino al que conocíamos casi todos con una bicicleta flamante. El nene no se contentó con darnos envidia sino que a renglón seguido nos dijo que se iba a la playa con toda su familia Por aquel tiempo, las clases bajas no iban a la playa. Este placer de sumergirse en el mar se consideraba más propio de señoritos con poder económico. Probablemente nuestro primer brote de conciencia de clase nació de aquí. A medida que fuimos creciendo dicha conciencia se extendería al mundo entero. Había un modo de vestirse, de comer, de tener amistades, de creer en Dios, de hacer una política determinada que estaba en relación con el bolsillo de cada cual. Era así cómo podía explicarse que los hombres estuvieran casi siempre divididos y solo a base de pactos pudiéramos convivir sin matarnos. Cuan necesario es tener el conflicto social en paz. Las naciones cultas son aquellas que han superado sus divisiones más letales, las que han conseguido aprobar una Constitución que establece la igualdad de todos ante la ley. Así no hay peligro de que venga un chaval alardeando de ser el hijo del alcalde.