Avionetas, desde el cielo y hacia el ciel
No conocemos con exactitud cuándo nacieron las archiconocidas avionetas espantanubes, o ‘anti lluvia’ que les dicen otros, pero lo que es seguro es que llevan más de tres décadas surcando los cielos de Almería, dicen los que aseguran haberlas visto. Es un asunto como el de las meigas, que no se conocen “pero haberlas háilas”, que diría un gallego.
Tan misterioso asunto tiene una relación evidente con los cielos de nuestra provincia, y la aparición de las avionetas se produce casi siempre cuando llegan los tiempos en los que las nubes no descargan su beneficiosa carga sobre los campos.
La relación es pues celestial, ya que ante un problema que castiga con sus ciclos a la provincia todos miran hacia arriba. Y esas miradas descubren o creen descubrir esos malvados aparatos deshaciendo las nubes, o bien se dirigen al cielo exterior, más allá de donde se pierde la vista, para reclamarle a Diós y toda su corte celestial la llegada de la tan ansiada lluvia.
Los unos explican con las avionetas la escasez de precipitaciones y la causa de sus males en forma de sequías y cosechas arruinadas. Los otros sacan a la calle a los santos en procesión para pedir al cielo piedad. Este año aún no se han dado casos, pero si se mantiene la pobreza de las precipitaciones serán también como las meigas, es decir que las procesiones haberlas, las habrá porque todo vale para conseguir el objetivo.
Y mientras esto ocurre los agricultores, sus organizaciones y quienes quieren darle crédito siguen hablando de unas avionetas que la ciencia y la razón dicen que son un invento ante la desgracia. Y como es natural hay que buscar culpables que, por el momento, son dos: avionetas y la voluntad divina.
Sin embargo ya se empieza a hablar de cuestiones más presáicas y menos celetiales como ese cambio climático que empezó siendo una letanía para crédulos, pero amenaza con convertirse en una dramática realidad.
Desde las instancias oficiales se ha dado más crédito a las prerrogativas eclesiásticas que a las avionetas, porque de estas últimas ni hablar quieren, probablemente porque no hay nada de qué hablar. Los que quieren apoyar a los agricultores piden investigaciones que, a la vista está, se diluyen con la realidad.