El presidente en funciones, Mariano Rajoy, estuvo en Almería
Nos decía el hombre, hoy más cercano y humano que nunca, que en Almería se siente muy cómodo, que le tratamos muy bien. Para que usted vea. También es justo reconocer que no se reunió con el presidente de la Cámara de Comercio, si lo hubiera hecho seguro que se lleva un rapapolvo de su presidente. Aún le escuece al Pp la última reunión con la Cámara y las palabras de don Diego. Lo que no tengo muy claro es que usted, señor presidente, trate a los almerienses con la misma amabilidad y respeto. Si nos atenemos a estos cuatro años que ha estado al frente del gobierno, no es mucho y bueno lo que se puede decir de su gobierno en beneficio de este trozo de la península ibérica. Uno de los temas más complicados que se está viviendo en nuestra provincia es la cuestión del agua. Estamos a punto de sacar las navajas, y no se ha visto que desde el gobierno central un atisbo de poner en orden las aguas de todos los españoles. Llegó usted al gobierno y no se molestó en devolver la esperanza rota de unos agricultores por la estupidez de aquel bobo solemne que nos gobernó.
Doce años, ocho de aquel y cuatro de usted, doce años, y ahora nos sale una señora, almeriense para más dolor, y nos dice que hay que reflexionar sobre el crecimiento de nuestra agricultura. Le recordaré a esta señora que un político de su partido ya intentó prohibir hacer más invernaderos hace más de veinte años. Tampoco teníamos agua en aquel momento se decía, y la solución, la más sencilla para el político: prohibir.
Don Mariano, los almerienses son así, amables. Seguro que a don Julio, el cunero de Podemos que hoy nos visita, lo van a recibir con la misma amabilidad, incluso desde la militancia de IU, pero habría que pedirles a ustedes algo de reciprocidad, cosa que en estos tiempos no hemos visto en sus políticas. Ni en sus mensajes han tenido los agricultores de Almería una mínima esperanza de que el agua, esa que sobra en el norte de nuestra España (¿sigue siendo nuestra?) podría algún día llegar a estas tierras a regar sus hortalizas. Lo tratamos bien, y lo seguiremos haciendo, pero permita que le digamos que de usted y del resto de dirigentes políticos de la meseta no recibimos el mismo y esperado trato. No creo que le haga falta el listado de necesidades que aún esperan respuesta.