La sombra de Saveljich oscureció el cielo rojiblanco en Los Pajaritos
Después de diez jornadas de éxito culminadas con la consecución de dos triunfos consecutivos, algo sin precedente en el curso, había dos opciones para afrontar el duelo en Soria. Salir pletóricos de moral a ‘comerse’ al Numancia o hacerlo de forma relajada, esperando que el Numancia cayera como fruta madura. El plantel optó por la segunda opción y al conjunto local le bastaron un par de remates bien dirigidos para deshacerse de un Almería con encefalograma plano, sin ideas, sin convicción y con varios grados de intensidad por debajo de su rival. Tuve la impresión de que el equipo de Arrasate salió a jugarse la vida en el partido, y la ganó; y el almeriense a jugar a la ruleta rusa y se suicidó.
En todos los motores hay una pieza fundamental que hace que el engranaje de las distintas piezas sea el ideal y el rendimiento óptimo.
En este Almería de Goro tenía la sensación de que esa pieza básica era el central Saveljich, el jugador en el que se ha cimentado el crecimiento del equipo.
El partido de Soria, desgraciadamente, me lo confirmó. Cualquier parecido entre la defensa del pasado sábado y las anteriores es pura coincidencia. El problema está en que en la plantilla no hay ningún jugador capacitado para hacer la labor del montenegrino. Solucionar su ausencia con una pieza de repuesto que no reune las mismas características es exponerse, como así sucedió, a que el motor se gripara, y parara en seco la marcha triunfal del equipo. Porque Saveljich y Fran Vélez son dos piezas del motor con funciones diferentes y suplir la ausencia del primero con la presencia del segundo en su misma posición fue un grave error, uno de los pocos que ha cometido El Pipo desde su llegada, y una decisión condenada al fracaso. Con todo respeto, sin querer meterme a técnico, pero basándome en el conocimiento que tengo de Fran Vélez, creo que debería de haber jugado por delante de los centrales, en una posición que le va como anillo al dedo y en la que, para mí, es uno de los mejores de la categoría.
En los seis partidos que quedan lo que debemos hacer todos es no perder el tiempo pensando si se puede o no se puede conseguir el éxito sino que lo que hay que hacer es aprovechar el tiempo consiguiéndolo.