La Voz de Almeria

Opinión

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Con ese sentido de la oportunidad que le caracteriza y que le sitúa como eterno aspirante al premio “Espiga de Oro” que, incomprensiblemente, no le ha concedido aún el sector de la Panadería almeriense por su admirable contribución a la revalorización de sus productos, el senador socialista Juan Carlos Pérez Navas ha vuelto a hablar. Y lo ha hecho, una vez más, recordándonos en sus declaraciones las ventajas del silencio. Lo digo porque, con la cantidad de asuntos que podría tratar para atizarle al equipo de Gobierno Municipal, ha ido a escoger el tema del dinero que gasta el Consistorio en alquileres de locales. Precisamente. Y mejor hubiera estado callado, créanme. No seré yo el que le sugiera al señor Pérez Navas temas con un margen de maniobra más amplio o que ofrezcan menos flancos para la respuesta, pero coincidirán conmigo (especialmente sus compañeros) en que mentarle al Ayuntamiento la bicha del dinero que tiene que gastar cada mes en alquilar locales es, cuando menos, poco productivo para el PSOE. Y ello se debe a que la Casa Consistorial que la Junta del PSOE de Andalucía prometió que iba a entregar rehabilitada en junio de 2005, todavía no está lista. Y no sólo eso: se ha venido derrumbando día a día durante la larga década cerrada a la espera de que los señoritos de Sevilla se decidieran hacer algo allí, entre el reverencial y acobardado silencio del señor Pérez Navas y de sus compañeros, que jamás levantaron la voz para denunciar algo más grande, grave y doloroso que las siete horas de Talgo a Madrid que empleamos ahora los almerienses con el Gobierno del PP y antes con los del PSOE. Y eso sin entrar en el dinero que se habría ahorrado el Ayuntamiento si la Junta hubiera cumplido y la riqueza que se habría generado para el casco histórico si el Ayuntamiento hubiera estado funcionando desde 2005. ¿Espiga de Oro? De platino iridiado.


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