La segunda transición
`Más escandaloso que el show de Podemos es ver a De la Serna votando como un presunto delincuente`
Quizá los recuerdos ayuden a entendernos. En la primera transición cambió no solo la fisonomía del Parlamento sino hasta la forma de vestir, de hablar y de pensar de los parlamentarios. Fue alla por los setenta cuando las calles de las ciudades españolas se llenaron de oleadas de estudiantes ruidosos. Protestaban contra la dictadura y la caspa de siglos. Aparecían las guayaberas caquis a lo Che Guevara.Los jóvenes se dejaban la barba. La pelambrera salvaje llegaba hasta los hombros. Las chicas por su parte sustituían el bolso de cuero comprado en Dior y Armani por un capazo de esparto que añadía un tono campesino y obrerista a las nuevas ideas. Parte de la iglesia oficial despertaba. La cárcel de Zamora era una asamblea de curas contestatarios.
Lógicamente la derechona que había ganado la guerra comenzó a inquietarse. Pensaba que vendría el comunismo, la ocupación de fincas, y el enfrentamiento de siempre. Sin embargo no llegó nada de eso. Se abría un período de de paz y prosperidad como nunca lo ha tenido España. Ayer en el Congreso comenzó a funcionar otra época parlamentaria. A estos hiatos sin mayoría absoluta se les suele llamar históricos si bien tampoco hay que exagerar porque aquí todo es histórico siempre. Están siendo muy comentados los diversos desplantes de Podemos, las nuevas formulas de juramento, la historieta del bebé de la Bescansa, los nuevos peinados rasta de los diputados jóvenes, socialmente avanzados, la banda de música para valencianos, la bicicletas, los puños en alto con sabor a otros tiempos. Toda esta parafernalia lo que presupone es una segunda transición; ello no quiere decir en modo alguno que esté a la puerta el apocalipsis, como parece anunciar Rajoy si no gobierna el PP. Más escandaloso que el show de Podemos es ver a Pedro Gómez de la Serna votando como un presunto delincuente. La Constitución sigue siendo el centro de la legitimidad democrática en España y al margen de cualquier salida de tono que busca llamar la atención, lo fundamental se mantiene. Unas segunda transición se abre paso en el horizonte. No es probable que se repita la naranja mecánica de la mayoría absoluta, aunque aún quede como fósil el “cementerio de elefantes” del Senado .