La Voz de Almeria

Opinión

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Desde el primer minuto de conocerse la noticia de los atentados terroristas en París, estuvo muy claro que la reacción de los franceses ante la barbarie iba a ser muy diferente a la que se vivió en España los días posteriores a los atentados de Madrid en 2004. Ver a toda Francia unida con naturalidad en torno a los símbolos de su nación ha provocado en muchos españoles una descomunal sensación de envidia y admiración, que se acrecienta al comparar la ejemplar demostración de patriotismo y serenidad que están dando a diario las instituciones y ciudadanos franceses con el espectáculo de división y encono vivido en España durante aquellos días. Y claro, era cuestión de tiempo que alguien volviera a demostrar que por desgracia estamos muy lejos de ser un gran país porque somos una gran potencia del postureo buenista, algo que como todo el mundo sabe, es lo que más intimida a los asesinos lunáticos que han jurado aniquilarnos. Y así, poco después de conocerse las declaraciones de un portavoz del mal llamado Estado Islámico fijando como objetivo París antes que Roma y –ojo- Al Andalus (para los damnificados por la LOGSE conviene recordar que ese territorio ocupaba casi toda la Península Ibérica y sobrepasaba los Pirineos) la alcaldesa socialista de Córdoba, Isabel Ambrosio, celebró a petición de Podemos y en compañía del grupo de IU, un minuto de silencio extra por las víctimas de los bombardeos franceses. La enternecedora solidaridad de la alcaldesa por quienes, de triunfar en su guerra santa la obligarían no sólo a dejar la alcaldía sino a ir cubierta con un velo, retrata una vez más la puesta en práctica de esa rendición preventiva que se traduce en la permanente búsqueda de la equidistancia y la habitual confusión entre firmeza y autoritarismo. Comportamientos y actitudes que en la vecina República Francesa no se llegarían ni a contemplar por un minuto, aquí forman parte del libro de estilo habitual de muchos que, luego, no dudan en decir estos días “yo soy francés”. Más quisieran ellas y ellos.



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