La Voz de Almeria

Opinión

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El año pasado infligí a mis lectores la paliza de la historia atroz sobre el toro de Tordesillas. Pensé que sería el último artículo a tenor de cómo avanza la sensibilidad de la sociedad moderna. Estaba equivocado: las costumbres que dimanan de la tradición no se mudan así como así. Eso de que las cosas hay que mantenerlas simplemente porque los antepasados ya las mantenían, me tiene seriamente preocupado. En este plan tendríamos que conservar la esclavitud o el derecho de pernada tomándolos como adorables reliquias de la Edad Media y más abajo. Para los conservadores cuanto más antiguas sean las cosas más merecen ser intocables. En Tordesillas los tradicionalistas no se plantean si el mundo da vueltas o si las sociedades entran en revolución y por tanto progresan, sino si hay que divertirse sádicamente como lo hicieron nuestros ancestros que tenían otra concepción de la tierra. Y de ahí no salen ni aunque les llamen bárbaros, torturadores o simplemente loscos de atar. Acabo de leer una entrevista al famoso guionista francés Jean-Claude Carriére. Entre otras cosas, dice así respondiendo a la pregunta de si se considera hombre de izquierdas: “ Ser de izquierdas consiste en aceptar el movimiento continuo del mundo”. Movimiento continuo. A un hombre con una pica, alejado de todo avance de la razón histórica, no le vayas con que hay bajarse de la tradición, porque puede atravesarte con lanza igual que al toro. Ahora que nos visitan tantos millones de turistas, el espectáculo entre taurinos y anti taurinos debe mantener ocupada a lo más refinado de intelectualidad extranjera. ¡Estos españoles siempre entre la idea y la maza, entre la tradición y el progreso! A los socialistas les ha cogido el toro, dicho sea sin malicia. En Tordesillas el alcalde es un teórico progresista. El pobre ha tenido que lidiar entre lo nuevo y lo viejo. Según él, el festejo no era cosa del PSOE sino del pueblo de Tordesisllas que suena a racionalidad y reparto del mundo. A veces cuando no somos decididamente “progres” nos suele barrer la historia. No faltaron gritos contra Pedro Sánchez por mantener en la alcaldía a un hombre tibio que no sabe salir del dilema. La frase lapidaria de Carriére: Ser de izquierdas consiste en aceptar el movimiento continuo del mundo contra conservadores reaccionarios.


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